Los ladrillos flojos en la izquierda

Hay un sector social, dentro del amplio espectro de apoyo al presidente López Obrador y al gobierno de la Cuarta Transformación, que regularmente muestran su rechazo al movimiento de cambio que se trabaja en el país, cuando se presentan situaciones difíciles. Situaciones que requieren análisis profundo para comprender las complejidades o el amplio número de elementos que las componen.

El caso de la investigación al general Salvador Cienfuegos, provocó el día de ayer una serie de señalamientos en redes sociales, en contra de la Fiscalía General de la República y su titular, Alejandro Gertz Manero.

Periodistas, caricaturistas, políticos, defensores de derechos humanos, medios alternativos y un buen número de “chairos”, mostraron su descontento por el resultado que arroja la investigación iniciada en contra del general Salvador Cienfuegos.

“Una decepción”, “Encubrimiento”, “Corrupción”, “Iguales a los otros”, “Impunidad” y varios calificativos más, expresados con dureza, ejemplifican la forma en que fue interpretada esta información de la Fiscalía General de la República. Las descalificaciones alcanzaron al presidente López Obrador y como siempre en estos casos, la cantaleta fue: “con esto, se termina la Cuarta Transformación”.

Si Peña Nieto decía en su momento que, a la sociedad mexicana, entonces mayoritariamente en su contra, “ningún chile le embonaba”, pudiéramos pensar que, en este momento de cambio, a este sector de la izquierda que se califica a sí mismo como “crítico”, todos los chiles le embonan. Se enganchan fácil con cualquier noticia que comienza a circular en medios y redes sociales y terminan haciendo causa común con las granjas de bots y grupos políticos conservadores.

Ni siquiera se conocían a detalle las causas que originaron la decisión de la Fiscalía y se hablaba ya de equivocación histórica y violación a la legalidad.
En la conferencia mañanera de este día, el presidente López Obrador leyó íntegramente el comunicado de la Fiscalía, en el que se establecen los razonamientos y criterios que llevaron a esa dependencia pública a determinar que no existían elementos de peso, para llevar a juicio al general Salvador Cienfuegos.

El expediente que remitió la DEA al gobierno mexicano, no contiene otra cosa que fotocopias relacionadas con transcripciones de llamadas telefónicas de terceros, que hablan de supuesta complicidad del general, sin aportar otra prueba que su dicho. Las supuestas pruebas basadas en espionaje a determinados funcionarios mexicanos, durante la pasada y presente administración, no pueden ser utilizadas porque en México no son válidas este tipo de pruebas.
Lo más importante en la conferencia de este día, es la determinación del gobierno mexicano para poner a disposición de los ciudadanos, el expediente que envió la DEA sobre Salvador Cienfuegos. Sin reserva alguna.

Por otra parte, se da a conocer que las autoridades mexicanas, no encontraron pruebas de enriquecimiento ilícito por parte del general. Lo que tiene, corresponde a los ingresos que ha tenido a lo largo de su carrera.

¿Qué más explica el presidente?

Que esta acusación se dio en tiempos electorales en la Unión Americana. Cienfuegos había estado poco antes en los Estados Unidos y no fue aprehendido. La detención se da en un momento de competencia política y uno se pregunta (dijo el presidente), “¿de parte de quién?”.

Nos dicen en la conferencia matutina, que hay medios informativos norteamericanos que, desde diciembre, hablaban de la fragilidad del expediente abierto para el caso de Salvador Cienfuegos.
Muchos pensamos que se trataba de una investigación más sólida, pero según lo que señalan quienes tuvieron acceso al documento, esta apreciación es equivocada.
Lo que concluye la Fiscalía General de la República es lo mismo. No hay evidencia de peso que permita sostener los vínculos del general Cienfuegos con gente de la delincuencia organizada. Al menos en el expediente que preparó la DEA, no la hay.

El día de hoy, toda la prensa mexicana, redes sociales y ciudadanos comunes, como la mayoría de nosotros, tendremos acceso a ese expediente. Sin limitación. Sin partes censuradas. Sin opacidad.

Cada quien determinará si esa información es suficiente para abrir una carpeta de consignación y si un juez puede con esos elementos, abrirle causa penal al general Salvador Cienfuegos.
Lo que resulta preocupante para quienes trabajan a diario en favor del proyecto de Cuarta Transformación, es la poca confianza que tiene en el mismo, el sector de la izquierda al que nos referimos. Un grupo heterogéneo donde el único punto en común es la fragilidad de convicciones.

Decir que se defiende a diario el cambio de régimen, es confiar en quienes llevan dos años gobernando con honestidad. Confiar en un político mexicano que a diferencia de los demás, no tiene riqueza que ocultar y que ha dado prueba permanente de conducta intachable.

Este sector crítico” está formado por quienes se sienten “la crema y nata” de la izquierda. Algo así como el “supremacismo chairo”. Llaman permanentemente a la duda y no siempre manifestando que ésta debe ser razonada.

Califican a quienes trabajan igual que ellos en la transformación del país, con plena confianza en el presidente y en el gobierno que representa, de “focas aplaudidoras”. Únicamente por tener convicciones sólidas sobre la lucha en que participan y en los representantes que han elegido libremente.

El caso Cienfuegos ha sido otro espacio más para el desencuentro dentro de la izquierda nacional. Ayer había duras críticas de muchos, que hoy guardan silencio ante las explicaciones del presidente. E incluso hay algunos que continúan en su posición, sin haber leído el expediente de la DEA.

Deberíamos ser más objetivos y menos emotivos. Hacemos el juego a la derecha al crear incertidumbre social, sin estar seguros del punto que defendemos, por falta de la información completa.
Escuchemos antes de tomar partido en contra de lo que hemos defendido con fuerza, el punto de vista y aclaraciones que hace el presidente en las conferencias mañaneras.
Es un consejo que se puede tomar, o no. Pero debe quedar claro que la Cuarta Transformación implica convicción firme y trabajo permanente.
Uno solo de esos ingredientes, le sirve poco al movimiento de cambio.

Malthus Gamba