Los intereses políticos detrás de las caravanas migrantes

“Hay intereses políticos que están manejando a estos grupos de migrantes”
López Obrador manifestó lo anterior, durante la conferencia mañanera de este día.
Pero ¿cuáles son estos intereses políticos que tienen que ver con las grandes caravanas de migrantes que intentan llegar a territorio norteamericano, pasando por México?

Principalmente, se mueven aquí intereses de carácter internacional, que poco tienen que ver con México en este momento.
Desde hace varios años, se ha señalado la injerencia de un ubicuo y siniestro personaje que financia y alienta la marcha de estos grupos de esperanzados migrantes: George Soros.

Este personaje de origen judío, nacido en Hungría y nacionalizado estadounidense, es uno de los hombres más ricos del mundo.
Pero su trabajo real, es el de construir condiciones favorables para los grandes grupos financieros que intentan controlar todos los recursos naturales en el mundo.

Soros es un operador para el gran capital y ha demostrado por años ser muy competencia respecto a la responsabilidad que tiene encomendada.
A través de su organización Open Society Foundations, que se dice defensora de la educación, salud y derechos humanos, interviene en la vida interna de los países emergentes que se oponen al modelo neoliberal.

El interés de los grandes grupos financieros como hemos dicho, es mantener el orden mundial existente, donde los recursos de los Estados pequeños, están a disposición de esos grupos supranacionales.
La forma en que se mueve el mundo en este momento, la definen en realidad estos grupos de poder, que están por encima de las necesidades reales de cada nación.

Cuando se observa que un país se aparta del camino que conviene a los grandes capitales, entra Soros (y otros más), a poner orden, de la forma que sea. Intervienen en las elecciones del país, promueven revueltas, generan desabasto y violencia o golpes de Estado. El costo de esas operaciones es lo de menos. Si algo les sobra a estos grupos, es dinero.

Los movimientos migratorios son otra de las opciones con las que trabaja Soros. Primero se debilita económicamente a una nación, o región, como sucede hoy en Centroamérica, para dominarla económica y políticamente. Se coloca en el poder a gobiernos títeres, bien controlados y por último, se saquean con total impunidad los recursos naturales de estas naciones.
El último paso es aprovechar la inconformidad y la pobreza generadas, para atacar a otros enemigos fuera de ese país o de esa región.
Y es aquí donde entra México.

Los intereses de George Soros en este momento, se inclinan hacia el lado de los demócratas en los Estados Unidos.
Aunque para el resto del mundo es intrascendente que gobiernen republicanos o demócratas en ese país, dado que ambos partidos defienden las mismas causas depredadoras, para los grupos de poder dentro de la Unión Americana y fuera de ella, sí hay un interés particular en el resultado de las elecciones que vienen.

Unos saldrán beneficiados y otros se perjudicarán con el triunfo de uno de los candidatos.
Soros está moviendo estos contingentes empobrecidos desde Centroamérica, para exhibir la debilidad del gobierno de Trump sobre un tema muy delicado en ese país. Los migrantes.

Las oleadas de centroamericanos que intentan pasar por México para alcanzar el “sueño americano” se construyen y planifican en Guatemala y Honduras, donde el poder de las asociaciones de Soros es fuerte.

Promueven e impulsan la migración en este momento en un intento por debilitar la imagen de Trump.
México queda atrapado en esta lucha entre intereses republicanos y demócratas y nuestro gobierno debe implementar estrategias que le permitan controlar esa migración “inducida”, que se seguirá dando durante los siguientes meses.
Una vez pasadas las elecciones norteamericanas, el nivel migratorio descenderá, tal y como ha ocurrido en el pasado.
Trump no puede permitir la llegada de esas enormes masas migrantes a suelo americano. Le perjudicaría políticamente. Los demócratas, vía Soros y otros, seguirán impulsando la migración.

¿Qué está haciendo México al respecto?
Lo correcto.
No inmiscuirse en el proceso electoral del vecino del norte y tratar de manejar el problema migratorio, de acuerdo a lo que señala expresamente nuestra Constitución.

El gobierno de López Obrador ofrece trabajo, atención médica, refugio y educación a menores. Lo único que solicita al migrante, puesto que eso establece nuestra Constitución, es que se registre debidamente al entrar al país.
Debe haber un control migratorio real.

Con eso se evita que “coyotes”, delincuencia organizada, autoridades corruptas y ciudadanos opuestos a la migración centroamericana, abusen de ellos durante su trayecto.

Entrar por la fuerza a México, es una acción premeditada que intenta atraer reflectores sobre el problema de la migración.
En estos momentos, es importante para algunos, detonar noticiosamente el fenómeno migratorio.
La Guardia Nacional ha hecho un trabajo impecable en lo que respecta a la contención de estos grupos. Y debe quedar clara la palabra “contención”.
No es lo mismo detener el avance caótico de migrantes, a las “agresiones” que se daban en tiempos neoliberales.
Porque ahí es donde reside la otra cara del interés político por la situación de los migrantes.
Los grupos conservadores nacionales, hoy convertidos en “defensores” de los derechos humanos, son los mismos que en el pasado permitían la violación permanente de esos derechos. Policías, funcionarios públicos, asociaciones civiles, personajes “apolíticos”, participaron de una u otra manera, en el sistemático atropello a migrantes, durante el periodo neoliberal.
Miles perdieron la vida en la odisea en que se convirtió el atravesar nuestro país, para alcanzar la frontera norte.
No había control alguno sobre la identidad de cada persona que ingresaba a México.
Los migrantes entraban al país como podían y si se perdían en el trayecto, a nadie importaba. Si llegaban a su destino, tampoco interesaba a los gobiernos neoliberales.

Hipócritamente, los conservadores pretenden engañar a la sociedad, diciendo que todo lo que hace el gobierno de la Cuarta Transformación al respecto, está mal.

La mentira, como siempre, es el argumento de los hoy “moralmente derrotados”.
Nunca se había garantizado como hoy, el ingreso, el trayecto y la estancia de los migrantes en nuestro país.
Para finalizar, recomendaría a todos que cuando vean en algún medio de corte conservador, imágenes relacionadas con el control de ingreso en la frontera sur de México, analicen con detenimiento si se trata en esos casos de acciones de “contención”, o de “agresión”. Porque no son la misma cosa.

López Obrador lo dijo con claridad hoy en la conferencia mañanera: podrán haber casos aislados de agresión, los cuales deben ser reportados, para su atención inmediata, pero la consigna del gobierno en este caso es: cero violaciones a los derechos humanos de migrantes.
¿Verdad que no es lo mismo?

Malthus Gamba