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Los cobots abren la puerta a una semana laboral en manufactura de cuatro días

Uno de los muchos efectos secundarios de los últimos dos años de la pandemia de COVID-19 es un reconocimiento perceptible dentro de las empresas de todos los tamaños en el valor de su personal.

No es que esto se diera por sentado antes, pero no hay duda de que durante la pandemia se le dio mayor credibilidad a la salud y el bienestar de los empleados, y términos como trabajo flexible y equilibrio entre la vida laboral y personal comenzaron a ingresar al léxico nacional.

Además de esto, muchos empleados de todo el mundo han comenzado a probar una semana laboral de cuatro días en un esfuerzo por transformar la vida de los trabajadores y mejorar el bienestar de los empleados.

Gran parte de la atención de los juicios de cuatro días a la semana se ha centrado en la transformación de la vida de los trabajadores de oficina. Sin embargo, esta nueva normalidad también podría aplicarse a industrias como la manufactura, donde existe una brecha laboral y la industria está tratando simultáneamente de mejorar la productividad y corregir los problemas de la cadena de suministro.

En algunos países como Inglaterra, y dentro del sector manufacturero en particular, el Centro de Tecnología de Fabricación (MTC) en Coventry ha ofrecido una semana de cuatro días a 820 trabajadores de su personal técnico después de una prueba de dos años de ‘Semana de trabajo completamente flexible’ donde el 50% de los empleados reportaron una mayor productividad.

La nueva opción de trabajo hará que el personal trabaje menos, pero en turnos más largos, para cubrir la misma cantidad de horas en una semana de cuatro días que con cinco.

Ante este escenario podemos preguntarnos cómo los robots colaborativos, o ‘cobots’, pueden en muchos países, como México, ayudar a hacer realidad la semana de cuatro días para los profesionales de manufactura al aumentar los niveles de productividad, lo que facilitará la reducción de horas y, a su vez, mejorará la satisfacción laboral.

 

¿Cómo pueden los cobots hacer realidad una semana laboral de cuatro días?

La clave es automatizar tareas fundamentales. A menudo, cuando los trabajadores han estado operando máquinas durante un período de días, semanas, meses y años, es poco probable que la automatización haya sido alguna vez considerada adecuadamente como un método para mejorar la eficiencia de ese proceso; un caso en el que la tarea siempre se realiza de cierta manera (incluso si es simple), entonces, ¿por qué hay una necesidad de cambiar?

Ahora es la oportunidad de usar robots en tareas que nunca se habían automatizado. Hablamos de los trabajos en 3D: sucios, peligrosos y aburridos, y es sorprendente la cantidad de tareas tediosas que aún realizan las personas.

Una semana laboral de cuatro días, lograda a través de la automatización colaborativa, puede garantizar que los trabajadores ya no necesiten dedicar tiempo a tareas menores de la fábrica.

Al trabajar con cobots, los empleados pueden concentrar su tiempo en roles más satisfactorios y reducir el tiempo que pasan en el trabajo, mejorando el bienestar general. Esto incluye deshacerse del turno de noche, conocido por tener un efecto adverso en la salud de los trabajadores.

Si las empresas pueden cambiar la forma en que operan mediante el uso de la automatización, las tareas se pueden condensar en cuatro días. Los cobots le brindan la oportunidad de poder trabajar de manera más eficiente en el proceso de fabricación y, potencialmente, podría producir más en cuatro días, eliminando la necesidad de trabajar un quinto.

 

¿Cómo cerrar la brecha laboral, tratar de mejorar la productividad y solucionar los problemas de la cadena de suministro?

Es importante destacar el principal dilema al que se enfrenta actualmente la fabricación en México y muchos países de Latinoamérica: la relocalización o “reshoring”.

Esta es una tendencia constante en el sector, ya que las empresas buscan fortalecer la resiliencia de sus cadenas de suministro; llevar la producción y el abastecimiento de componentes más cerca de casa.

Sin embargo, diversos factores económicos han hecho más complicado el libre acceso a la mano de obra. Entonces, aunque el sector está ocupado, a menudo hay escasez de personas para hacer los trabajos. Lejos de quitarle trabajo a los humanos, la automatización puede mejorar la calidad de los roles de fabricación, atrayendo a toda una nueva generación de talento.

Actualmente, la industria enfrenta una fuerza laboral que envejece, por lo que atraer a jóvenes con la perspectiva de una carrera estimulante y un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida personal ayudará a abordar el problema, especialmente si los fabricantes pueden ofrecer semanas laborales de cuatro días en el futuro.

Una pregunta que siempre se formula en todo tipo de industrias es si los robots van a quitarnos el trabajo. El hecho es que los robots se hacen cargo de tareas, no toman trabajos.

La habilidad humana y la mano de obra es el activo más importante para cualquier negocio de fabricación. Si las empresas desean reclutar personas, retenerlas y poder tener un futuro sostenible, deben valorar realmente a las personas que tienen.

Esos trabajos 3D discutidos anteriormente son ideales para la automatización que puede tomar las tareas que la gente no quiere hacer. Y en verdad, debido a la escasez de mano de obra, estas son tareas que los empleadores tampoco quieren que hagan sus trabajadores.

En lugar de realizar tareas aburridas, repetitivas y aburridas, traer cobots les permite a estas personas concentrarse en áreas donde pueden agregar valor real. Y eso llena el vacío laboral.

Esto significa que estarían agregando el valor de la habilidad humana a la brecha laboral mientras eliminan los trabajos tediosos de la operación humana. Hay una gran cantidad de tareas en Latinoamérica que aún no se han automatizado; ni siquiera hemos arañado la superficie todavía.

 

¿Por qué México y Latinoamérica parece que se quedan atrás?

México siempre ha sido una economía con mucha mano de obra. Antes de la pandemia, las tareas en las fábricas normalmente se realizaban con mano de obra importada de otros países, en lugar de incorporarse a un plan a largo plazo para el despliegue de la automatización. Sin embargo, ahora nos vemos obligados a tomar la ruta de la automatización, ya que ese gran grupo de mano de obra ya no está disponible.

Latinoamérica tradicionalmente no ha invertido en maquinaria en la misma medida que otras naciones como Estados Unidos o Europa. Los niveles de automatización son altos en Dinamarca, por ejemplo. Los sindicatos del país en realidad afirman que, si un trabajo se puede automatizar con un robot, entonces debería serlo, para mejorar la salud y el bienestar de los empleados en esa fábrica.

Necesitamos entrar en esa mentalidad, porque si creamos una base de fabricación sostenible, podemos convertirnos en una nación poderosa y productiva; esa es una de las cosas que debemos cambiar. Y el cambio está ocurriendo. Hemos pasado por una gran transformación en los últimos dos años, pero al salir de la pandemia, los fabricantes ahora tienen una visión clara de lo que deben hacer.

 

*Denis Pineda, Presidente Regional para Latinoamérica, de Universal Robots