Los ‘científicos’ del neoliberalismo

@_BarbaraCabrera

“No se criminaliza a la ciencia. Se criminaliza a los falsos científicos que se robaron millones de pesos del CONACYT”

Esta es una frase que circuló en redes sociales

 

Comenzaré diciendo: los neoliberales creen que todos son de su condición. ¡No señores, no somos iguales! Ustedes aman el erario para servirse de este descaradamente y a manos llenas; además, odian a México ya que no lo conocen, ni lo han recorrido como se debe.

Acostumbrados a utilizar el dinero publico a su conveniencia, a tener por ello una vida de lujos y privilegios, pasando por encima de la voluntad del pueblo; a ejercer “la plenitud del pinche poder” (así tal cual como el ciudadano Vargas de la Ley de Herodes. Por cierto, acerca de esta expresión escribí un par de Nornilandia: “La plenitud del pinche poder” escrita en 2014, consultable en el siguiente enlace https://bit.ly/3ac01v7 y “¡Adiós a la plenitud del pinche poder!” que data de 2019, la cual pueden leer aquí https://bit.ly/3B9FALv). Dicho lo anterior, retomo los usos y costumbres de los políticos neoliberales: son entusiastas creadores de fideicomisos para malversar fondos y desvirtuar el objetivo de las Instituciones; fueron tan avorazados que hasta robaron en nombre de la ciencia, proclamándose a sí mismos como “científicos”.

Tal es el caso del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), “institución responsable de establecer las políticas públicas en humanidades, ciencia, tecnología e innovación en México. Como cabeza del sector Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI), define estrategias, articula y coordina las capacidades nacionales en investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación del país, impulsando de manera prioritaria la ciencia de frontera y la investigación que incida en la búsqueda de soluciones a los grandes retos de México con el objetivo de fortalecer la soberanía científica e independencia tecnológica de México, bajo los principios del humanismo, la equidad social y el cuidado ambiental”.

Con el cambio de régimen –en marcha desde el 1 de diciembre de 2018- ha quedado al descubierto la cloaca, y en el caso que ocupa la atención de esta Nornilandia, se ha revelado en las conferencias de prensa matutinas –conocidas como “Las Mañaneras”, consideradas como un mecanismo de diálogo circular y de rendición de cuentas, liderado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador- el ofensivo saqueo a este organismo público durante la época neoliberal.

Uno de estos casos lo dio a conocer en “La Mañanera” del 21 de octubre de 2020, la Doctora María Elena Álvarez Buylla-Roces, directora del CONACYT, al señalar que por medio de 35 fideicomisos; empresas y otros particulares, recibieron transferencias por 41 mil 624 millones de pesos; puntualizó que al menos la cuarta parte les fue asignada de manera directa, sin planes, identificación de prioridades ni mucho menos estrategias regionales de dispersión.

Ante tan vergonzantes acontecimientos, la Unidad de Asuntos Jurídicos del CONACYT ha procedido a presentar denuncias de hechos ante el Ministerio Público y el Órgano Interno de Control del propio Organismo; toda vez que como lo indica el Consejo “es preciso señalar que, ante cualquier presunto acto indebido en agravio del erario y posible daño patrimonial, es obligación jurídica y ética del CONACYT el hacerlo de conocimiento de las autoridades competentes, tanto administrativas como penales”.

Asimismo se encuentra el caso del “Foro Consultivo Científico y Tecnológico, A.C.” Al respecto, el CONACYT presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR) ya que dicha asociación civil encabezó comités a través de los cuales se autorizaron, entre 2013 y 2018, recursos públicos que ascienden a unos 200 millones de pesos, presupuesto asignado durante el sexenio pasado al órgano autónomo consultivo, para llevar a cabo funciones que ya estaban a cargo del CONACYT. La denuncia de referencia advierte la comisión de tres delitos: el de operaciones con recursos de procedencia ilícita, delincuencia organizada y peculado; e involucra a 31 personajes.

No se pierda de vista, ni se confundan: la obligación de las instancias de gobierno correspondientes, es asegurar que los recursos públicos dedicados a la ciencia y la tecnología sean ejercidos de manera eficiente, austera, transparente y sean otorgados de manera directa; situación que no ocurrió en este caso, de ahí la necesidad de que la FGR intervenga para deslindar responsabilidades y castigar a los culpables.

Asociado a ello, es oportuno que se sepa: entre 2012 y 2018 se llevo a cabo una reducción de recursos en convocatorias abiertas referentes a problemas nacionales, ciencia de frontera, ciencia básica y otros para que la comunidad científica pudiera acceder a éstos.

Ya lo ven, ¿en manos de quienes estábamos? dejo esos datos para la reflexión y la provocación.

En suma, durante la época neoliberal, la ciencia fue vapuleada, vilipendiada, echa un lado y utilizada para que unos cuantos obtuvieran jugosos beneficios, los cuales iban directamente a sus bolsillos, no así para contribuir al bienestar, progreso y desarrollo científico del país.

Hoy, estamos modificado dicha situación, sabedores de que el conocimiento científico en particular; así como la generación, extensión, retroalimentación y divulgación del conocimiento en general –visto desde cualquier área del pensamiento- debe ser una constante, llevado a cabo sin simulaciones y apoyándose en un modelo integral, sistematizado, ordenado y equitativo.

No es una sorpresa que aquellos que ayer se beneficiaron sin aportar al progreso del país, ahora se enreden en la bandera de la cientificidad, y decidan saltar y despotricar invocando ser perseguidos políticos, además de acudir a la minoritaria #OposiciónMoralmenteDerrotada para ser apapachados y defendidos.

Esos, son los mismos cuya naturaleza es actuar con exacerbado cinismo y a pesar de que la justicia los está alcanzando –insisto- se endilgan la etiqueta de perseguidos políticos, además, resulta que cuando esto ocurre, suele darles un patatús, por ende, alegan estar enfermos para no enfrentar sus responsabilidades; ¡Ah, pero que tal gozaban de cabal salud en aquellos tiempos de neoliberalismo! tanto que no les dolía nada mientras cometían sus fechorías, burlándose del pueblo y viéndonos hacia abajo.

En este orden de ideas, continuando con al abanico de excusas de este nuevo club de impresentables –el de los “científicos” del neoliberalismo- que se encuentran y se suman a sus huestes neoliberales, suelen vociferar: somos “científicos”, nosotros sí sabemos como hacerlo, acabaremos con la pandemia en 100 días; cuando detentamos el poder éramos un país próspero y estábamos en jauja y bla, bla, bla… ¡nada más lejano a la realidad! La muestra es el desastre de país que el neoliberalismo y sus personeros nos dejaron. Hoy nos toca –en la medida de lo posible- enderezar entuertos ocasionados por décadas del antiguo y decadente régimen del mal.

Los tiempos cambiaron y con ello estamos dando un rumbo distinto al país; regenerando la vida pública.

Después de 51 años de hacer sido creado el CONACYT, merecía la llegada de un nuevo régimen para reorganizar y meter orden a la gestión de la ciencia. Es de vital importancia hacerlo posible y desde nuestras trincheras, es preciso unirnos al esfuerzo llevado a cabo por la Cuarta Transformación de la vida pública de México, guiada por el Presidente López Obrador.

Esos que ahora se dicen perseguidos políticos y se creen ungidos de algo que jamás han practicado: la honestidad, les digo: ¡paren de llorar y abran paso a una nueva era que implica un cambio de régimen, donde sépanlo, sus corruptelas quedarán al descubierto!

Es todo por hoy.

¡Hasta la próxima Nornilandia!

Bárbara Cabrera

Escritora. Investigócrata. Columnista. Divulgadora del conocimiento, quien está entre letras, con su café y a un tweet de distancia.