López Obrador a dos años de la entrada triunfante a Palacio Nacional

López Obrador a dos años de la entrada triunfante a Palacio Nacional
¡Presidente, presidente, presidente, presidente!
¡Es un honor estar con Obrador!

Ese eco retumbó en la plancha del Zócalo el día que triunfó la democracia.
Escribe: Javier Lozano

Andrés Manuel López Obrador participó por tercera ocasión hace dos años para buscar la anhelada entrada al gobierno de la República e instalar su programa de nación a través la expresión social que al final se convertiría en partido político: Morena. Todos recordamos con efervescencia el 1 de Julio del 2018 en donde los resultados preliminares ratificaban la avalancha imparable que se constituyó por la voluntad de las mayorías en un ejercicio plural, trasparente. Esa organización colectiva que lideró el ahora presidente, se estableció bajo la coyuntura pacifica, consciente; asimismo, fue el mecanismo que acumuló el hartazgo generalizado que originó el malestar de millones de mexicanos que, durante décadas, estuvimos de los gobiernos fallidos.

De hecho, hoy mismo, sonó aquella histórica melodía que interpretó Eugenia León. La paloma fue el símbolo musical que anunció que el movimiento popular y colectivo estaba por gestarse; eso se manifestó en las urnas en la fase que más de 30 millones de sufragios manifestaron la esperanza dentro del liderazgo de Andrés Manuel López Obrador. En ese momento, se reconstruyó un nuevo paradigma sociocultural, político, económico. Asimismo, se terminó la estructura clientelar que por muchas décadas tuvo su principal legado en los intereses de un grupo de políticos y tecnócratas que sumaban compromisos a través del patrón patológico que aquejó: la corrupción.
Aquí, en cambio, se conformó una agenda integral sobre los aspectos prioritarios de Primero los pobres. Esa prioridad se divulgó prácticamente desde la génesis del movimiento Lopezobradorista; al igual, se sostuvo que la educación, los programas sociales, la cultura, la salud, los adultos mayores y la democracia irían a la vanguardia de la columna vertebral que se alimentó de la 4T. Eso, le ha acarreado críticas, ataques, embestidas, conspiraciones y difamaciones; en particular, de aquellos que gozaron a mansalva las mieles; asimismo, los que se enriquecieron a costillas del poder en el momento que se proporcionó un manual de beneficios que empoderaron la dominación de una clase política.

Sin embargo, se ha ido desterrando de apoco los alcances que se enraizaron y que llegaron a provocar una exacerbación mayúscula de la sociedad. Hoy por hoy, el presidente Obrador no se le puede cuestionar la falta de voluntad; tampoco, la honestidad y los principios que han puesto en alto su prestigio como ser humano. El propio pueblo de México resalta la figura del líder; tal es así, que hoy circuló una encuesta del el País en la que la mayoría de los mexicanos aprueba la gestión del mandatario. Esto qué quiere decir, que si hoy mismo se llevara a cabo la revocación de mandato, Andrés Manuel arrasará con más del 68%; asimismo, la estabilidad del proyecto de nación seguiría caminando ya que Morena ampliaría su dominio en la totalidad de estados en 2021.

Mientras esto sucede, el BOA dispone de la necesidad de buscar aliados en todas las coyunturas políticas que se puedan; ante ello, recorre a todos las fuerzas para tratar de conquistar simpatías. No obstante, la desconfianza los tiene condenados al fracaso. Tanto daño hizo al país que, inclusive juntos, no lograrían consolidarse porque la mayoría de la sociedad ha sido determinante y se rehúsa a seguir creyendo en los chantajes de la derecha.

Por ello, ningún gobierno había podido proyectar demasiado amor por México; igual, nadie dispuso de tantos programas de ayuda a fin de elevar la capacidad de cobertura como lo ha elaborado AMLO.

Por esa razón, a dos años de gobierno, López Obrador ha navegado por buen camino. Es cierto, los imponderables como el coronavirus produjeron turbulencia y sentimientos encontrados; no obstante, se atendió con toda la fuerza del sistema de salud con personal altamente preparado desde los comienzos del fenómeno del Covid-19.

A dos años del gobierno de Andrés Manuel López Obrador sigo con firmeza creyendo en su proyecto de Nación. No faltará quien siga poniendo el dedo en el renglón para desestabilizar o manchar las buenas acciones; aunque eso suceda, las grandes mayorías seguirán respaldando la enorme legitimidad. Es verdad, se le ha atacado, golpeado, maltratado, denostado; pese a eso, el símbolo de AMLO se sostiene con tenacidad; es claro, que eso, es la principal retaguardia que oxigena el pulmón de la 4T.

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