Libertad de expresión al “estilo gringo”

En un reporte emitido por el Departamento de Estado de los Estados Unidos sobre la libertad de expresión en México, se incluye un párrafo en el que señala a Sanjuana Martínez, directora de Notimex, que es la agencia de noticias del Estado Mexicano, por haber coartado la libertad de expresión de algunos periodistas que trabajan en esa institución.

Lo increíble del asunto es que su señalamiento se basa en una noticia falsa publicada el año pasado en el medio de Aristegui Noticias, que la misma Sanjuana Martínez desmintió en su momento y que fue replicada por una organización de periodistas de derecha neoliberal llamada Artículo 19, financiada por corporaciones y organismos gubernamentales extranjeros.

Cabe señalar que la información falsa difundida por estos dos medios, tuvo origen en un supuesto “estudio” realizado por otra organización de derecha neoliberal llamada SignaLab, quien se dedicó a hacer capturas de pantalla y a elaborar conclusiones, sin haber siquiera observado algún grado de rigor académico o científico, en un análisis digno de haber sido preparado durante un fin de semana por estudiantes de secundaria.

Así el año pasado, con tal de publicar una nota taquillera que pudiera servir de golpeteo contra el gobierno federal, los dos medios tomaron como buenas las conclusiones vacías de un análisis ligero, sin fundamento técnico alguno, para hacer el ridículo en público como lo han hecho tantas veces.

Sin embargo, que esto lo haga un medio es una cosa, pero que el Departamento de Estado de los Estados Unidos se convierta en vocero de una mentira comprobada, haciendo las veces de una especie de Latinus 2, resulta poco menos que demencial.

Este tipo de señalamientos nos dejan más preguntas que respuestas. ¿Qué interés puede tener el Departamento de Estado norteamericano en la grilla del sindicato de Notimex como para involucrarse? ¿Quiénes gestionaron que se incluyera una acusación tan mal fundamentada en un boletín oficial de Estados Unidos? ¿Dónde estaba el Departamento de Estado cuando la misma Aristegui fue víctima de censura y violación de sus derechos por parte de los gobiernos mexicanos anteriores?

También nos da pie a hacer algunas reflexiones sobre la autoridad moral y la escrupulosidad de las autoridades estadounidenses en la fundamentación de sus juicios. ¿Con qué calidad moral se atreven a criticar la libertad de expresión en México, cuando en su país se censuró brutalmente al mismo presidente en funciones en época electoral y a los medios que lo apoyaban? ¿Ya se nos olvidó cuando la DEA intentó incriminar a un ex secretario de la defensa de México, con base en copias fotostáticas y de pantalla de una conversación entre 2 narcotraficantes?

¿Ya se nos olvidó como la revista Time, uno de los medios más prestigiados de los Estado Unidos, confesó haber sido parte de la difusión de noticias falsas en contra de Trump para salvar lo que los neoliberales llaman democracia?

Después de estas evidencias que dejan al descubierto la absoluta deshonestidad con la que se han conducido en ese país, no debería extrañarnos que cualquier falsedad sea parte de su discurso, si esto les favorece en algo a sus propósitos oscuros.

Aquí la pregunta relevante sería ¿En qué beneficia al actual gobierno estadounidense golpear a las instituciones del gobierno mexicano?

Para responderles citamos a George Washington, el mismísimo padre de la patria estadounidense: “Perseverar en el cumplimiento del deber y guardar silencio, es la mejor respuesta a la calumnia”.