La dependencia de México a EU: Culpa de los neoliberales

¿Tiene la culpa López Obrador de que el ochenta por ciento del comercio nacional esté dirigido al mercado norteamericano? ¿Fue él quien en tan solo seis meses de gobierno, colocó todos los huevos en la misma canasta?

Por los reclamos que le hace la derecha mexicana, por haber firmado un acuerdo con el gobierno norteamericano, para disminuir la migración centroamericana, en un espacio de cuarenta y cinco días, a cambio de que no se incrementaran los aranceles a nuestras exportaciones, pudiera pensarse que efectivamente, el presidente tiene responsabilidad en la poca versatilidad del comercio nacional.

En el pasado, nuestro país, siendo ya independiente, mantuvo relaciones comerciales con diferentes naciones europeas, principalmente. La compra de productos al exterior, fue abundante. Nuestra producción interna no destacaba demasiado, centrándose casi en su totalidad en el consumo interno. Pero la relación comercial se tenía abierta en varios frentes.

A partir de la segunda guerra mundial, donde el gran villano fue en realidad Estados Unidos (que duplicó durante ese periodo su producto interno bruto, vendiendo de una u otra forma armamento a todas las partes en conflicto y brindado apoyo financiero para la posterior reconstrucción de las ciudades que sus armas destruyeron), el mercado libre quedó instaurado a nivel mundial.

El único país con industria sana en ese momento era, para variar, Estados Unidos. Así que los productos fabricados dentro de sus fronteras, encontraron mercados abiertos en los demás países del mundo. Las materias primas para elaborar esos productos, se compraron a bajo precio en las naciones subdesarrolladas.

México siguió una política comercial, durante los siguientes años, basada en una dependencia creciente hacia nuestros vecinos del norte. Solo que, como país subdesarrollado, nuestras exportaciones fueron generalmente de materias primas y productos agrícolas. En cambio, importamos de la Unión Americana mucha de la tecnología y productos que requieren alta calificación industrial. Más adelante nos convertimos también en país maquilador, pero la dependencia hacia el norte no cambió.

Hoy que tenemos el problema que representan las amenazas del presidente Donald Trump, para la economía nacional, los conservadores de nuestro país piden al gobierno de la Cuarta Transformación, medidas contundentes como respuesta a las amenazas arancelarias del gobierno norteamericano. Exigen una respuesta “de tú a tú”.

Pero quién puede enfrentar al país más poderoso del mundo de igual a igual. Sobre todo, si se considera que fueron los políticos del PRI y del PAN, quienes debilitaron, por entreguistas, a la nación mexicana. Todos los recursos del país, se han puesto en manos de capitales norteamericanos, preferentemente. No hubo planeación para diversificar el comercio con distintas naciones y se apostó el futuro del país, a las necesidades de una economía extranjera.

Si le va bien a los Estados Unidos, le va bien a México. Si el vecino del norte tiene problemas económicos o financieros, es seguro que la situación tendrá repercusión en México.

La historia de esta dependencia insana, viene de muy atrás. Sus resultados, son las cadenas o límites que nos impiden negociar con libertad con los gobiernos norteamericanos.

Una amenaza, o una disposición arbitraria por parte de ellos, puede desatar una catástrofe económica en nuestro país.

Con el ochenta por ciento de nuestro comercio comprometido en el mercado norteamericano, resulta difícil negociar en igualdad de circunstancias.

Si a alguien debe culparse de la situación que actualmente estamos viviendo, es a las administraciones que estuvieron a cargo del país, después de la revolución mexicana y sobre todo, a las que corresponden al periodo neoliberal.

Los resultados de esta política equivocada, los estamos viviendo en este momento.

El acuerdo firmado la semana pasada con el gobierno norteamericano, es una oportunidad rescatada a fuerza de trabajo intenso, por parte de la delegación encabezada por Marcelo Ebrard. No existe manera de mantener una posición de fuerza, ante una nación que nos supera económicamente y de la que dependemos para que nuestra economía no se afecte, o se detenga.

Cumplir en cuarenta y cinco días con los compromisos firmados, es lo más importante en estos momentos. Se puede hacer y hoy vivos, en la conferencia mañanero, que nuestro gobierno no se duerme. Hay ya un equipo de trabajo que atiende de inmediato, todo lo relacionado con el proyecto de control migratorio.

Hay suficientes recursos para atender el problema. El combate a la corrupción, permite disponer de ahorros que sirven para atender este tipo de situaciones de emergencia.

Después de esta experiencia, el gobierno de la Cuarta Transformación, debe contemplar escenarios donde la diversificación de nuestro comercio sea posible. Mantener relaciones de este tipo con una sola nación, es como entregar el control del país a poderes extranjeros.

En realidad, eso fue lo que hicieron a últimas fechas los gobiernos neoliberales. La mayor parte de la riqueza nacional, la pusieron en manos de capitales foráneos.

Hoy los conservadores reclaman al gobierno del cambio, por no haber elegido alternativas distintas a la hora de negociar con su similar norteamericano.

Olvidan que fueron ellos, sobre todo los neoliberales, quienes cerraron todas las otras puertas. No dejaron sino una o dos vías posibles y se eligió, dentro de tan estrecho universo, la menos perjudicial para nuestro país.

Hay cuarenta y cinco días, para salir sin mayores problemas de la crisis descrita.

Los últimos coletazos neoliberales aun nos alcanzan. Se necesita tiempo para ajustar todo lo que se dejó sin atención durante muchos años. Los problemas se van atendiendo conforme se van presentando, dando preferencia a las necesidades urgentes del país.

Por eso el pueblo de México sigue manteniendo su confianza en López Obrador y su gobierno.

Saben que las decisiones que toma, son sin duda alguna para beneficio de todos y por el bien de México.

 

Malthus Gamba