El periodismo en severa crisis de credibilidad

Los profesionales del periodismo dicen, en defensa de las posiciones que asumen al desarrollar su trabajo, que lo más valioso para ellos es su independencia.

Independencia, es el arma y el escudo con el que caminan por la vida.
Ese es uno de los mitos que los comunicadores tradicionales quieren hacernos creer.
Como sociedad, el conjunto de los mexicanos, hemos visto por décadas cómo el gremio periodístico ha trabajado generalmente, en forma servil, de acuerdo a los intereses de quienes pueden pagar por sus servicios.
Generalmente, era el gobierno quien “chayoteaba” a buena parte de los comunicadores de todos los niveles, para que la información difundida por la prensa y medios electrónicos, fuera en favor de quienes gobernaban.
Esos periodistas renunciaron de entrada a su pretendida independencia, a cambio de jugosos ingresos económicos.
Otra parte del periodismo prefirió venderse a los poderes económicos, que en realidad fueron los que manejaron por mucho tiempo, el destino de la nación.

Incluso hoy en día, cuando los partidos políticos conservadores se encuentran derrotados e imposibilitados a pagar la nómina de la prensa incondicional, la clase empresarial, contraria a la Cuarta Transformación, sigue cubriendo la nómina.

Tampoco estos periodistas pueden ser llamados independientes.

Hay un tercer grupo de periodistas que quizá pudieran ser considerados “medio independientes”.
Son aquellos dedicados a buscar la noticia, sea ésta del tipo que sea.

Pocos hacen trabajo de investigación. La mayoría tienen determinadas “fuentes” que les transmiten los sucesos destacados, a cambio de algún tipo de recompensa.

Estos periodistas publican todo, sin importar si la información es de beneficio social, o responde exclusivamente a causas e intereses de grupos determinados.

La independencia de estos periodistas es relativa. No van sobre la verdad. Solo les importa lo que es noticia. Lo que vende.

¿Quiénes son entonces los representantes de esta prensa independiente, que hoy reclaman el que se ponga en duda su respetabilidad?

Son todos esos periodistas nacionales. Todos sin excepción.
La crítica que hizo el presidente López Obrador el día de ayer, señalando que, en tiempos de transformación, hay medios informativos que toman partido en favor de la rección, que practican el amarillismo y el sensacionalismo, o que “nadan de a muertito”, ofendió la dignidad de ese gremio tan respetable.

Vamos a pasar a lo que verdaderamente importa hoy a los mexicanos.

Contrario a lo que la prensa tradicional afirma, para hacer periodismo no se requiere permiso de nadie.
Todos los ciudadanos, tenemos oportunidad de opinar y dar a conocer a los demás, situaciones que nos parecen importantes.

Relatar sucesos que tienen que ver con nuestra comunidad, trabajo, lugares que visitamos o conocemos, es una de las formas del periodismo.

Eso es lo que se hace comúnmente en las redes sociales y como en todo en la vida, hay calidad y también falta de capacidad o vulgaridad en algunos participantes.

Opinión sobre lo que sucede en la vida pública, es periodismo.
Editorializar, o tomar posición sobre algún tema o acontecimiento en específico, es periodismo.
Y eso nos corresponde a todos y lo hacemos a diario, en las “benditas redes sociales”.
Ese trabajo periodístico, por mucho que lo menosprecien los profesionales de la escuela tradicional, se ha vuelto una labor de todos, en las redes sociales.
La queja de la prensa tradicional, hacia quienes hacen periodismo en redes, es que no cuentan con las herramientas y conocimiento que da la escuela formal.

Pero la respuesta a ese cuestionamiento es simple:
¿Qué nos ha dejado en décadas el periodismo “profesional”?

“Chayote”, desinformación, traición a la verdad, alianzas con los poderes fácticos, mentira y otras “joyas”, serían los resultados observados en muchos de los comunicadores que hoy se dan golpes de pecho.
¿Para eso les sirvió tanta escuela?

La independencia periodística es un mito. No existe y eso lo hemos comprobado plenamente en México.
Abra usted cualquier diario, o consulte sus páginas en redes, para comprobar con claridad la línea editorial que siguen sus comunicadores.

Toda la prensa tiene línea editorial. Los que le digan lo contrario, tratan de engañarlo.

Y eso no es un fenómeno que suceda solo en México. Vea los diarios norteamericanos, ahora que se acercan las elecciones federales y se dará cuenta de cuáles rotativos están a favor de los republicanos y cuáles apoyan a los demócratas.
Lo que el presidente López Obrador señaló respecto a Proceso, es real.
En vida de Julio Scherer, Proceso fue un medio de vanguardia NO CONTRA EL PODER EN TUERNO, como nos lo quieren vender quienes hoy protestan, sino contra el priismo y el panismo corruptos.
En esos años, Proceso estuvo siempre en contra de los delincuentes que gobernaban. Es mentira lo que sostienen los periodistas que laboran hoy en la revista, señalando que Scherer estuvo siempre contra el gobierno, por el hecho de ser gobierno. Estaba contra los malos gobernantes y en favor de la verdad.
México está viviendo en estos momentos un cambio importante, que definirá el futuro del país. Millones de mexicanos estamos comprometidos con ese cambio.

O limpiamos al país de violencia, corrupción, impunidad, desigualdad y miseria, o legamos a las futuras generaciones un México en peores condiciones de las que hoy padecemos.

¿Qué le pide La Cuarta Transformación a la prensa nacional, en este momento de cambio?
Ajustarse a la verdad. Dejar de ser amarillista. No responder a intereses de grupos que buscan privilegios especiales. No mentir. Olvidarse del “chayote”.

En última instancia, opinar, editorializar, investigar y visibilizar, con profesionalismo y siempre con verdad.
Ese es a final de cuentas el trabajo de un periodista.

¿Qué les molestó entonces sobre el señalamiento del presidente?
Que se atente contra su independencia.
Aunque ya no les pagan ni cinco centavos por concepto de “chayote”, algunos periodistas piensan que su labor es estar SIEMPRE en contra del gobierno.

Aunque el gobierno tenga la razón. Aunque el cambio propuesto sea sano.
¿En que escuela de periodismo enseñan eso?
¿Qué no la razón del periodista es alcanzar la verdad?
¿No es defender esa verdad, contra quienes atentan contra ella?
Muchos de los profesionales de la noticia no lo entienden así.
Por eso las redes sociales, en cuestiones de opinión, editorial, reseña y otros géneros, les está ganando de calle la preferencia de las audiencias.
En las redes sociales, se está haciendo muy buen periodismo actualmente.
Mucha de la prensa convencional, sostiene ideas caducas, mentirosas y ajenas a la realidad que vivimos.
No hay que creerles todo y hay que confrontar siempre lo que dicen, con otras fuentes.
Hemos visto que, en realidad, su información y opinión, no son siempre independientes.

Malthus Gamba

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