La transformación que se debe dar en la prensa

La transformación que se debe dar en la prensa
Por: @l_errante_

La democracia verdadera no sólo se trata de un momento en donde los ciudadanos votan para elegir a sus representantes instrumentalmente en un determinado tiempo sino, también, de un cuestionamiento extimo -interno y externo- que atraviesa a cada sujeto en una sociedad, en otras palabras, cuestionar al poder, a sus representantes e instituciones, pero también a sí mismos. Repensar las prácticas que nos han constituido se posiciona como un fundamento toral para no sólo pensar que después de ir a votar a las urnas todo está hecho y, entonces, todo va a cambiar; pensar lo anterior sólo empantana el difícil camino que un país ha decidido emprender y en donde muchas veces no se desea continuar, de ahí las regresiones autoritarias.
Por consiguiente, no hay duda que en aquel camino que se inicia hacía la construcción de una democracia verdadera, el papel de la prensa es fundamental para potenciar, a través de la información, la crítica a una sociedad que ya no es pasiva sino activa, pero ¿acaso ellos están a la altura para este reto?
La situación de la prensa en México está marcada por los millones de pesos que se imprimió en cada nota digital y física, por ser repetidores de los gobiernos del PRI y del PAN, por ser voceros del neoliberalismo. Es cierto que no todos fueron voceros, también hay excepciones que no se pone en duda su rigor periodístico ni su compromiso con la libertad de expresión. Sin embargo, al vivir en una sociedad hipercomunicada e hiperconectada ¿qué sucede con la prensa, por su esencia de dar a conocer diversos sucesos, divulgan una noticia falsa? ¿se retractan o piden perdón por el equivocó? Guardan silencio, piensan que la gente no se da cuenta; pero si ya se difundió una noticia falsa por parte de la prensa ¿Qué representa eso para la opinión pública? ¿Información, desinformación, rapidez en la comunicación, falta de protocolos? Nulo compromiso de parte de la prensa con la voluntad general.
Por lo tanto, frente al reto de la construcción de una democracia verdadera, los mexicanos exigen dar voz a los muertos que otrora se silenció, se demanda desterrar la corrupción que otrora se maquilló, se reclama denunciar a los esbirros que saquearon a México por tantos años; no obstante, ¿quién podría ser uno de los múltiples sujetos que “silenció”, “maquilló”, “se negó a denunciar”? No hay duda que uno de ellos es la prensa, una prensa que prefirió ser servil al poder y alienarse al dinero. Por lo tanto, ¿no existiría, por consiguiente, una legitima desconfianza, descredito y hasta denostación, hacia aquella prensa que, por cualquier razón, difunden noticias falsas o intentan manipular a una sociedad activa y mayor de edad?
El papel de la prensa en una democracia verdadera es fundamental para que la voluntad de la mayoría esté presente, pero también para que la minoría tenga eco en la mayoría, pero también es, fundamental, que sea crítica frente al poder y evite una regresión autoritaria. Sin embargo, en México ¿con qué calidad moral se puede presentar la prensa cuando guardaron silencio frente a la masacre de 1968, 1971, frente a los fraudes electorales de 1988, 2006, frente a una estúpida guerra contra el narcotráfico o apoyando cínicamente a un presidente como Peña Nieto, por mencionar algunos casos? Salvo algunos periodistas y espacios de información, la mayoría de ellos no tienen ninguna calidad moral que logre impulsar una democracia verdadera, ni tampoco parece tener deseos de hacerlo.
No hay duda que el pueblo mexicano ha buscado romper los diques autoritarios desde la conquista española hasta los gobiernos neoliberales, no hay duda que los mexicanos han buscado romper con los gobiernos autoritarios a costa muchas veces de su propia vida, no hay duda que los mexicanos han buscado siempre salir de su minoría de edad pero detenidos por sus elites económicas y políticas… Si la sociedad mexicana ahora se posiciona como una sociedad activa y mayor de edad, ¿no debería caer en cascada la transformación de todo su entorno?, ¿no debería la prensa repensar su papel en este contexto político, no para autocensurarse sino para expandir la democracia, que en última instancia beneficiaria a todos? Las respuestas ellos las deben buscar, lo que a la vista de todos los mexicanos está es un terrible silenció que daño muchísimo a un país que cuando los necesito ellos prefirieron enajenarse y alienarse al dinero en vez de denunciar a los gobiernos corruptos y autoritarios que extraían las sangre y la vida de los mexicanos .

Hasta la próxima

Columnas

Columnistas invitados en Sin Línea