La salud es primero, no seas como Salinas Pliego

Durante prácticamente todo este año de 2020, el mundo ha vivido en un escenario de película de terror, que parece haber sido producida por el director británico Alfred Hitchcock, a partir de un guion escrito por Stephen King.

Se pueden ver lugares como Times Square en Nueva York o Leicester Square en Londres, que tradicionalmente se encuentran atestados por multitudes, hoy completamente desiertos.

En México, donde las autoridades tuvieron que hacer un esfuerzo sobrehumano para incrementar la capacidad del sistema de salud a una gran velocidad, teniendo que multiplicar la infraestructura y el personal casi por 4 veces de la capacidad con que contaba en febrero, los mexicanos logramos aplanar la curva de contagios en la época más crítica de la primera ola de la pandemia y con esto pudimos evitar la saturación de la capacidad hospitalaria.

Las actividades económicas comenzaron a abrirse en junio y esto favoreció una recuperación muy importante del empleo durante el tercer trimestre del año y lo que va del cuarto. Sin embargo, hoy que ya entramos en temporada de frío, que coincide con el incremento de enfermedades respiratorias como influenza, gripe común y neumonía, también se experimenta un aumento muy considerable en la transmisión del virus que provoca el padecimiento de COVID-19.

Es entendible que después de tanto tiempo evitando lo más posible salir de las casas y juntarnos con las personas que queremos, en diciembre la gente haya relajado las medidas de precaución y como consecuencia, la curva de contagios haya aumentado drásticamente y con ella también la de enfermos que han tenido que ser hospitalizados.

En regiones que tienen una concentración poblacional tan alta como el Valle de México, donde vivimos más de 20 millones de personas en un área relativamente reducida, la probabilidad de contagio es muy alta y la capacidad de atención hospitalaria es muy limitada.

En la ciudad de México existen menos de 10 mil camas de hospital para atender a los enfermos infectados de COVID-19. Eso entre otras cosas implica por ejemplo, que si a 20 mil personas que solamente representan el 0.1% de la población de esta zona, se les ocurra hacer reuniones invitando a 20 personas cada una, serían 400 mil festejando, con que de estas se infecten 100 mil, y de estas, 10 mil tengan que ir al hospital, la capacidad hospitalaria de la ciudad quedaría saturada y eso es exactamente lo que está sucediendo.

Si a la euforia de la temporada, le sumamos la promoción criminal sobre la actitud de algunos conocidos Covidiotas como Ricardo Salinas Pliego, que utilizan los medios concesionados por el Estado y al grupo de imbéciles que trabajan para él y que se comportan como sus focas aplaudidoras, para invitar a la población a ignorar las medidas de precaución que previenen los contagios, ese número de 20 mil personas motivadas a organizar reuniones se podría multiplicar, volviendo la situación incontrolable para nuestro sistema de salud, con la consecuencia directa de cientos de miles de contagios y miles de muertos más.

Ya la autoridad sanitaria ha colocado al Valle de México otra vez en semáforo rojo hasta pasados los primeros días de enero y en este momento es muy importante que estemos conscientes de dos cosas. La primera es que no podemos caer en la trampa de estos sociópatas subnormales, que han hecho una fortuna con el tráfico de influencias en el pasado; ahora sería muy conveniente que la Secretaría de Gobernación, revisara seriamente la utilidad que tiene mantenerle sus concesiones de medios electrónicos, los cuales este embustero utiliza para perjudicar a los habitantes y para sabotear los esfuerzos del sistema de salud, en un momento en que la emergencia sanitaria está en su punto más alto.

La segunda es que nuestra salud y nuestra vida están en nuestras propias manos y depende de nosotros evitar tener una cita prematura con el creador. Si nos cuidamos seguramente el cielo podrá esperar.

Como dice el refrán español sobre tipos como Salinas Pliego: “Hombre chiquitín, presumido y embusterín”.