La oposición reaccionaria

Por: @DiegoI_Lopez

El país atraviesa una época de polarización política que se venía dando desde el 2006, cuando las elecciones presidenciales de aquel año se vieron manchadas por irregularidades en algunas casillas y la intromisión del Estado mexicano, lo cuál desencadenó un posible fraude electoral. El pequeño margen de diferencia entre Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador de apenas 200 mil sufragios y la negativa del recuento del “voto por voto y casilla por casilla” por parte del Tribunal Federal Electoral, levantaron suspicacias y aparecieron los fantasmas de las elecciones de 1988.

El 2018 marcó la ruptura del viejo régimen posrevolución que se instauró durante casi un siglo en el poder, 30 millones de votos llevaron a AMLO a la presidencia. Distintos grupos de poder intentaron detener el tsunami lopezobradorista, desde los partidos políticos y medios de comunicación hasta las grandes cúpulas del poder empresarial, mismas que en 2006 emprendieron la campaña “López Obrador es un peligro para México”.

El gobierno instaurado en Palacio Nacional ha adoptado una política de disciplina fiscal, de combate a la corrupción, el fortalecimiento del mercado interno, el cobro de impuestos a los grandes capitales privados del país, el impulso de programas sociales para los sectores más desfavorecidos y los proyectos como la Refinería de Dos Bocas, el tren maya y el aeropuerto de Santa Lucía. Las políticas públicas emprendidas han llevado inevitablemente a una confrontación con algunos grupos de poder.

La polarización ha llegado a su punto máximo desde la llegada de López Obrador a la presidencia, se ve reflejado en discusiones en redes sociales de los que apoyan la gestión del ejecutivo federal y los que la reprueban. Las recientes mediciones de distintos diarios y casas encuestadoras dan una tendencia a la baja en la popularidad del primer mandatario, el Movimiento Feminista marcó un antes y un después.

Los esfuerzos de los opositores de señalar y cuestionar cada situación no mermaron la confianza y el apoyo de un sector importante de la sociedad a López Obrador. Pero después del nulo crecimiento económico y el aumento del número de homicidios (incluyendo feminicidios), han puesto al primer mandatario en una encrucijada. La llegada del Covid-19 marcará el rumbo de la 4T, además del manejo de la pandemia y la posterior crisis económica que se pronostica.

La actual situación política, económica y social parece la oportunidad perfecta para los opositores (conservadores), que desde diferentes frentes buscarán regresar al poder, con todo lo que esto implica; el desvío de recursos, el nepotismo, la corrupción, los contratos millonarios otorgados sin licitación, la condonación de impuestos, el “chayote” a distintos medios de comunicación, el saqueo de las arcas públicas, el derroche del presupuesto y los favores a la oligarquía nacional.

Con la mira puesta en las elecciones intermedias del próximo año, la oposición trata de aprovecharse del momento que atraviesa el país; con la depreciación del peso, la caída de la BMV y la incertidumbre ante el coronavirus. A través de fake news se han lanzado al ataque “periodistas” cómo Raymundo Riva Palacio, Carlos Loret de Mola, Ricardo Alemán y Joaquín López Dóriga quiénes recibían remuneraciones económicas por parte del gobierno de Enrique Peña Nieto, de acuerdo con la investigación realizada por la revista Contralinea.

La presunta muerte del empresario José Kuri, miembro del Consejo de administración de Inbursa, reveló la campaña emprendida en redes sociales por medio de personajes como Chumel Torres, Javier Lozano y Callo de Hacha quiénes se encargaron de difundir la noticia y no sólo eso, también han tegiversado las declaraciones del presidente. Líderes de opinión y periódicos como El Universal y Reforma se suman a la campaña de desprestigio a la cuarta transformación.

El principal adversario político visible de la 4T es el repudiado Felipe Calderón, quién perdió el rumbo después de que su Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, fuera encarcelado en EE.UU. por nexos con el cártel de Sinaloa, todo esto documentado en el libro “El traidor” de Anabel Hernández, premió Nacional de periodismo en 2020. El regreso de Ricardo Anaya a la escena parece el intento de la oposición para aglutinarse en torno a un líder político, el cuál no ha podido encontrar.

La relación entre López Obrador y el empresariado no ha sido buena desde aquel lejano 2006 cuando se realizó la campaña del miedo por parte del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), comparando a AMLO con Hugo Chávez. La cancelación del NAICM en Texcoco representó un duro golpe a la cúpula empresarial y la fractura en la relación con el ejecutivo federal.

El pasado domingo se realizó en Mexicali una controvertida consulta ciudadana, en la cuál se votó en contra de la construcción de la cervecería de Constellation Brands. El presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), Gustavo de Hoyos aprovechó la oportunidad y ha impulsado la posible destitución y encarcelamiento del presidente y de su secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, por no acatar la orden de un juez de distrito en Baja California de garantizar la salud de la población debido a la programación del Covid-19.

Gustavo de Hoyos abiertamente a cuestionado las decisiones de López Obrador, ha dicho que no se han garantizado las condiciones para la inversión. En su conferencia matutina el mandatario mandó un contundente mensaje a los grandes capitales: “Ya nada de rescates al estilo del periodo neoliberal, que le daban a los bancos, a las grandes empresas. no. Que ni estén pensando en que van a haber condonaciones de impuestos u otros mecanismos que se usaban antes”.

El control de la pandemia del Covid-19 y el posterior manejo de una eventual crisis económica será crucial para la cuarta transformación, además estará enfrentando a esa oposición reaccionaria, que intentará a través de un golpeteo mediático por redes sociales y medios de comunicación convencionales ablandar al obradorismo con el apoyo de actores políticos como el senador, Samuel García y de los grupos empresariales que concentran el mayor capital del país.

Rescato un segmento del primer informe de gobierno de AMLO: “Ya están firmes las bases para la construcción de una Patria Nueva, cimientos que tornarán prácticamente imposible una vuelta a la época de oprobio del neoliberalismo o neoporfirismo. Recuerden lo que nos dijo Benito Juárez: El triunfo de la reacción es moralmente imposible”. La 4T y López Obrador se encaminan a la última batalla frente a la oposición reaccionaria, ¿Saldrá victorioso cómo lo hizo Juárez en el Siglo XIX?.

Columnas

Columnistas invitados en Sin Línea