Una frenética oposición, gritando, tropezando, confundida del todo, en un desesperado intento por encontrar una salida que los libre de la vergüenza que significa para ellos, la Mega Marcha que organiza la izquierda gobernante, para festejar cuatro años de Cuarta Transformación.

Porque la realidad es ésa y no hay otra más. Los conservadores estaban felices con su pequeña marcha clasista del 13 de noviembre pasado. Festejaban un hecho para ellos histórico. El haber convocado y reunido a dirigentes, empresarios y ciudadanos, pertenecientes al sector más próximo al de los verdaderos dueños del capital en México. Porque de los dueños del dinero, solo hizo presencia Claudio X González, en su calidad de financiador y dirigente de la débil alianza opositora. Los poderosos fifís, mandaron a marchar a sus fuerzas inferiores. Pero ellos no asistieron.

El cubetazo de agua fría llegó tres días después, cuando el presidente López Obrador, anuncia en su conferencia mañanera, que él mismo encabezará una Mega Marcha que saldrá el 27 de noviembre, a las nueve de la mañana, del Ángel de Independencia, rumbo al zócalo de la Ciudad de México.

La intención es celebrar cuatro años de gobierno, recodando todos los logros conseguidos por el Movimiento de Transformación, durante ese periodo.

La fracción reaccionaria, estalla en un desesperado intento de organización, similar al que vemos en una habitación infestada de ratas o cucarachas, al momento de encender la luz.

Antes del anuncio de la marcha de la izquierda, los reaccionarios aseguraban públicamente que se habían adueñado de la agenda política en el país. Que con su marcha, le habían quitado la iniciativa al gobierno.

Solo tres días duró ese discurso. Hoy están nuevamente a la defensiva. Acorralados y buscando cualquier salida disponible.

Los conservadores son expertos en la toma de decisiones que los hunden más, cuando los resultados quedan claros y evidentes.

Propusieron un combate en las calles, donde no tienen presencia, ni respaldo social. Retaron a la izquierda mexicana a una pelea, en el terreno que mejor domina el ciudadano de a pie. Un espacio que es propiedad exclusiva del Pueblo. La calle. Y perdieron.

Hoy vemos a los conservadores señalar que el presidente no puede convocar a una marcha. Que los precandidatos a la presidencia de Morena, están iniciando precampañas políticas ilegales. Que el INE debe detener toda propaganda que invite a marchar. Que se usan recursos públicos en un evento partidista. Que habrá acarreo indiscriminado de personas.

Fuera de sí, los conservadores pretenden convencer a los ciudadanos, de que acudir respaldando al gobierno, en su marcha del próximo 27 de noviembre, es un atentado a la democracia en el país.

Pero no saben bien cómo hacerlo y cada cual acusa a la marcha de diferentes delitos, o de acciones deshonestas, o antidemocráticas.
Todo sin prueba alguna. Sin evidencias que respalden sus acusaciones y dichos.

La oposición sigue convencida de que el Pueblo de México es tonto y que por lo mismo, cualquier mentira difundida en medios de comunicación, puede convertirse en verdad.

Pero esto ya no es así. La sociedad cambió mucho en estos cuatro años de transformación y no se traga las mentiras que pretenden imponer como verdad, prensa, radio y televisión.
La Mega Marcha de la izquierda promete ser un acontecimiento importante en la historia del país y la derecha no puede hacer algo definitivo para evitarlo.
Lo peor es que aunado a ese descalabro mayúsculo, se presentan otros asuntos y temas que terminan de hundir al fascismo opositor.
Se da una reunión en México, de los representantes más notorios de la ultra derecha mundial. Llegan a nuestro país, por invitación directa del PAN, fascistas notorios como Santiago Abascal, de VOX, Steve Bannon, del partido republicano en Estados Unidos, o Eduardo Bolsonaro, hijo del actual presidente de Brasil.
El fascismo es odio puro, en cualquier parte del mundo. Y en México eso quedó de manifiesto, con los discursos violentos de estos personajes de ultra derecha, que vienen con la intención de crear en el corto plazo, un partido político binacional, que aglutine intereses de los extremistas republicanos, con los de la derecha retrógrada mexicana.
Los ciudadanos libres en México, reprobaron en amplia mayoría, la presencia de estos personajes agresivos, con propósitos oscuros. Su intención de revivir en México el concepto de “Colonia Bananera”, no va a prosperar, pero deja a los panistas sin máscara.
Igual sucede con los priistas, que no han podido construir una plataforma política interesante, para competir en el 2024 contra Morena.
Ante la inminencia de una Mega Marcha que dejará evidencia histórica del verdadero poder de la Cuarta Transformación, lanzan a su potencial candidato, Enrique de la Madrid, a declarar que la solución real para abatir la desigualdad y la pobreza en el país, es que cada hombre rico en México, “adopte a un mexicano pobre”. Como si los pobres fueran “mascotas” a la espera de dueño.
Esto que dice De la Madrid, no es un error en el discurso. Se trata de la única idea que puede lanzar el priismo, para intentar ganar el favor ciudadano, rumbo al 2024. Una idea estúpida por donde se mire.

Dentro de Morena, el grupo “traidor” que encabeza el senador Ricardo Monreal, habla permanentemente de una “reconciliación nacional”, donde los agravios, fraudes, violencia, desigualdad, hambre y muerte, producto del neoliberalismo, se olviden en aras de una convivencia sin polarización entre mexicanos. Y el presidente López Obrador y el Pueblo de México en redes sociales, le contestan que nadie quiere una reconciliación de ese tipo, donde se abrace y respete al corrupto y al criminal del pasado. Monreal comienza a quedarse solo, protegido por u pequeño grupo de incondicionales.

Las máscaras de respetabilidad, de demócratas, de “conciliadores”y de oposición poderosa, caen ante la inminente llegada de una Mega Marcha en donde participará el grueso del poder de la Cuarta Transformación.

Será una lección histórica para la derecha fascista, para los traidores y para los vende patrias.
Nadie es más poderoso en el país, en tiempos de la Cuarta Transformación, que el Pueblo de México.

Y ese Pueblo, en más de un 70%, está del lado del presidente López Obrador.

La oposición y Claudio X González, son muertos políticos que caminan, escupiendo el odio acumulado en contra de nuestro Pueblo. Pero son muertos, al fin y al cabo.

El “Músculo del Tigre”, les va a demostrar este 27 de noviembre, quien manda en este país.

Malthus Gamba

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