Un festejo de lujo en la Ciudad de México, a la Cuarta Transformación y al mejor presidente del país en las últimas décadas.
El grito de “¡Reelección, Reelección!”, cimbró a un zócalo repleto, a grado tal que el presidente López Obrador tuvo que detener la consigna, que si no todos han gritado alguna vez, sí han pensado millones de mexicanos.
“Somos maderistas y demócratas. No estamos a favor de la reelección!”

Y claro que la gente sabía que ésa sería la respuesta del presidente. Pero tenía que manifestar ahí, en esa histórica plaza repleta de ciudadanos libres, el deseo acariciado por millones de mexicanos. Seis años más con López Obrador, para terminar de construir el cambio.
La Marcha de la izquierda no fue únicamente el evento del día de hoy. Desde ayer y antier, la gente dentro y fuera del país, iniciaba el largo viaje a la Ciudad de México, para asistir a la que posiblemente sea la última de las marchas encabezadas por el líder histórico de la izquierda. Y había que estar presentes en ese momento importante de la historia.

Gente viajando en avión, en autobús, en carro y en el transporte público iniciaron esa peregrinación que los condujo al Ángel de la Independencia y al Zócalo de la capital, desde ayer por la noche. Hubo fiesta en el Ángel.

Las calles del Centro Histórico de la ciudad capital, se vieron invadidas por un festejo contagioso que puso música, baile, risas y alegría en las calles cercanas al monumento a la independencia.

Durante toda la noche estuvieron arribando contingentes de todas partes del país y ciudadanos venidos del extranjero.
Antes de las nueve de la mañana, Reforma, a la altura del Ángel de la Independencia lucía lleno. La Marcha que arrancaría de ahí, se extendió sobre Paseo de la Reforma, hasta el Auditorio Nacional. Una distancia de varios kilómetros.

Y a la llegada del presidente, todo comenzó a moverse, pero de una manera lenta.

López Obrador caminaba unos cuantos pasos y era detenido por una multitud que quería el recuerdo de una fotografía, hacerle un obsequio, o estrechar su mano.

El zócalo mientras tanto, se llenaba de ciudadanos que querían escuchar el mensaje que el presidente daría con motivo de sus cuatro años de gobierno.

Nunca habíamos visto en la capital una marcha donde la felicidad fuera el denominador común. Pancartas de agradecimiento, de reconocimiento, de esperanza y de admiración, cubrieron toda la ruta.

López Obrador se niega a realizar el trayecto en coche, tal y como se lo sugerían sus cercanos para acelerar el ritmo. Caminó la ruta a pequeños pasos, conviviendo con los asistentes que encontraba metro a metro.

Salió del Ángel de la Independencia a las nueve de la mañana y ascendió al templete preparado en el zócalo, a las tres de la tarde. Seis horas bajo el sol y atendiendo a los miles de ciudadanos que se aglomeraban a su alrededor.

Gente de menos edad que él, lucía cansada al finalizar el trayecto en el zócalo.
Andrés Manuel estaba entero y de inmediato dio su mensaje a la nación.
¿Fue importante lo que nos dijo?
Bastante.
Fue el recorrido por cada uno de los logros conseguidos durante estos cuatro años de gobierno. Todos fueron mencionados y queda registrado que los avances en el país, en tiempos de la Cuarta Transformación, son muchos y muy evidentes todos ellos.
Fue el anuncio de que en enero del próximo año, viene un nuevo incremento al salario mínimo, mismo que alcanzaría un veinte por ciento, si así lo aprueba (lo que es seguro), la Comisión integrada por los sectores obrero y empresarial, acompañados de los representantes del gobierno.

Fue el anuncio que hizo el presidente López Obrador, en el sentido de que al igual que él, su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller desea comunicar que no participará políticamente en alguna elección futura. Al terminar el sexenio, se dedica a su actividad profesional exclusivamente.

Pero hay dos temas de especial importancia que nos comparte el presidente, dentro de ese discurso.
El primero es algo definitivo y trascendental para el país. El hecho de que la Oligarquía, dejó de gobernar en México.
Ese paso histórico en el terreno de la democracia, se ha conseguido con el trabajo del gobierno, así como con el respaldo y el Cambio de Mentalidad de los mexicanos.

Los corruptos del pasado han perdido el poder político en el país y no van a regresar, mientras el Pueblo unido se los impida.
El neoliberalismo en México está derrotado y su proyecto destructivo ya no puede dañar a quienes menos tienen.
La segunda situación, tiene que ver precisamente con el tipo de país que estamos reconstruyendo.
A diferencia de lo que sucede dentro de la oposición, donde la única idea “brillante” que se les ha ocurrido para resolver la enorme desigualdad que impera en el país, dice a la letra: “Si eres rico, adopta a un mexicano pobre”, en la izquierda gobernante sí hay Proyecto Nacional.

Y ese proyecto, que nada tiene que ver con experiencias implementadas en otros países, tiene como base, las tradiciones y culturas propias de nuestra nación.

El presidente López Obrador pone a consideración de los participantes en la Marcha, que se denomine a este Proyecto Nacional, con el nombre de “Humanismo Mexicano”.

Y esto tiene un valor especial, porque la izquierda da señales claras de una reestructuración interna, que pone al frente de un proyecto de cambio, al ciudadano de a pie.

Al ciudadano que ha cambiado su mentalidad, para ver que el futuro del país puede ser limpio y sano, al deshacernos de la corrupción como mecanismo para alcanzar el triunfo.

La Madre de Todas las Marchas, deja en claro que somos mayoría los que compartimos la visión de cambio del presidente López Obrador.
Que somos millones los que nos alegramos por la caída de la Oligarquía y el triunfo de una democracia donde el Pueblo, por primera vez en la Historia de México, es dueño de su destino.

Y quedan para el final y como cierre de este discurso histórico, tres frases que nos regala el presidente López Obrador.
“Flores Magón decía: Solo el Pueblo, puede salvar al Pueblo”

“Juárez señalaba: Con el Pueblo, todo. Sin el Pueblo, nada”

“¿Y quién va a defender hoy y en el futuro a la Cuarta Transformación?”

Aquí la respuesta fuerte, la dieron las miles de voces que llenaban el zócalo: ¡El Pueblo!”
Los que tuvimos la oportunidad y la fortuna de poder asistir a esta marcha, presenciamos y asistimos a un momento importante de la Historia.
Y eso nos motiva a todos.

Malthus Gamba

Advertisement