La danza de las cifras

Debido a la política de máxima apertura establecida por el presidente Andrés Manuel López Obrador, la Secretaría de Salud difunde el reporte del Índice de Exceso de Mortalidad, un ejercicio de matemática estadística muy útil para la investigación científica y el estudio de las consecuencias periféricas de la pandemia.

Este cálculo de probabilidades acumula absolutamente todos los fallecimientos acaecidos por cualquier causa en nuestro país y, en comparación con otros periodos similares, estima los casos ocurridos por encima del promedio, para después determinar cuáles de estos tuvieron alguna relación con COVID-19, tanto si fueron causados directamente por el virus, como si tan solo se sospecha de su presencia.

La información resultante del ejercicio ha servido a la comunidad científica para, por ejemplo, determinar cómo influye la presencia de COVID-19 en la gravedad de los pacientes con diferentes comorbilidades y rango de edades, lo que permitió muy temprano en la pandemia saber cuáles grupos de la población eran los más vulnerables y así poder enfocar los esfuerzos para su protección.

Desafortunadamente algunos medios y comunicadores sin escrúpulos ni preparación adecuada han mal interpretado y manipulado los datos provenientes de este informe, creando una confusión innecesaria de cifras en la población, haciendo erróneamente creer a su público que, por alguna inexplicada razón y sin ningún sentido, el Gobierno está ocultando los números reales de fallecimientos, lo cual es absurdo.

Dentro de su falsa interpretación del índice, pretenden desconocer que, en esencia se trata de un cálculo estadístico y por lo tanto probabilístico de muertes, pues las cifras duras solamente se conocen después de terminado todo el proceso de certificación por las diferentes autoridades correspondientes.

Posteriormente tienen la osadía de comparar cálculos estadísticos con los fallecimientos ya confirmados por COVID-19, y peor aún, hay quienes toman el reporte de muertes confirmadas a causa del virus y lo suman al Índice de Exceso de Mortalidad, cuando éstas ya forman parte del reporte como un subgrupo de éste.

Pretendido o no, este falaz debate causa un malestar en la sociedad y un estado de alerta muy dañino y completamente gratuito, pero además le ofrece la oportunidad a políticos sin moral, principios ni valores, para lucrar políticamente con la tragedia y el dolor humano.

Estas fuentes de infodemia nunca deben quedar sin contestación, no podemos permitir por ninguna circunstancia que permee en la sociedad la idea de que la conjetura y la suposición son técnicas válidas de periodismo, y menos aún dejar que la información sea manipulada, tergiversada y descontextualizada.

Por desgracia, estas malas prácticas de algunos comunicadores serán más comunes en los próximos días y meses debido a las campañas políticas que iniciarán pronto pues recordemos que varios medios también han perdido millonarios negocios al amparo del poder y mal habidos privilegios, y eso los tiene muy molestos. Por ello harán todo lo que esté de su parte para intentar descarrilar la cuarta transformación.