La luz al final del túnel

El plan de vacunación comienza a tomar forma, definiendo las prioridades y los tiempos de acuerdo con la programación que se tiene sobre el abasto de vacunas que vienen del extranjero y que inicialmente comprende las de la farmacéutica Pfizer y las de la empresa CanSino de China.

De acuerdo con la estrategia de las autoridades de Salud, se está vacunando primero al personal médico y de apoyo que se encuentra en los hospitales COVID, que están en contacto directo con los enfermos y quienes tienen el mayor riesgo de contagiarse.

En segundo lugar se vacunará a 12 millones 450 mil personas mayores de 59 años; después vendrán los enfermos crónicos menores de 60 años y los maestros que viven en los Estados que regresarán a dar clases presenciales en las escuelas y luego seguirá el resto de la población.

Aunque la campaña está prevista para terminar de inmunizar a toda la población durante el primer trimestre de 2022, con este diseño de priorización por grupos de riesgo, una vez vacunado el 20% de los habitantes se podrá lograr disminuir la mortalidad en un 80%.

El desarrollo de la estrategia implica la integración de 120 mil personas en 10 mil brigadas de vacunación, cada una de ellas conformada por 12 integrantes, entre las que se cuentan 4 promotores de programas sociales, dos miembros del sector médico, 4 elementos de las fuerzas armadas y dos voluntarios.

Contrario a lo que se había venido haciendo en el pasado con las campañas de vacunación, en este plan se comenzará la inmunización de los adultos mayores, haciéndolo en las comunidades apartadas, que son las más marginadas de los servicios, para vacunar ahí a las primeras 3 millones de personas de 60 o más años de edad.

Después de ellos, se continuará con los adultos mayores que viven cerca de las casi 2,500 cabeceras municipales y al final aquellos que viven en las ciudades, quienes suman alrededor de 8 millones 450 mil personas, para terminar de inmunizar a este grupo de riesgo en marzo de 2021.

A partir de que la fase anterior del plan concluya, la estrategia se concentrará en los enfermos crónicos que tienen menos de 60 años de edad y en los maestros que regresan a dar clases presenciales, continuando con las personas sin comorbilidades en edades de 59 a 50 años, de 49 a 40 y así sucesivamente, hasta hacerlo con toda la población que voluntariamente decida vacunarse.

Como se ha mencionado suficientemente en las conferencias del Presidente, en las conferencias vespertinas de las autoridades sanitarias y en la mayoría de los medios de información, el acceso a la vacuna que aplica el gobierno de México es gratuito, voluntario y universal, aunque no hay restricción alguna para que las empresas y particulares que puedan adquirirla y revenderla lo hagan libremente.

Durante este año podremos ir volviendo a llevar a cabo nuestras actividades laborales, estudiantiles y de entretenimiento, aunque la nueva realidad nos haya ubicado en la adopción de costumbres que no teníamos, como la del trabajo y el estudio a distancia por ejemplo, algunas de las cuales llegaron con la pandemia para quedarse por resultar prácticas y económicas.

El mundo no volverá a ser para nadie el mismo que era antes de esta epidemia planetaria, pero los seres humanos sabremos irnos adaptando a las nuevas circunstancias poco a poco, con la madurez que nos está dejando esta situación.

Como dijo el filósofo francés Voltaire: “Los males llegan volando y se alejan cojeando”.