En las cabezas desorbitadas de los miembros de la oposición vapuleada, siguen dando vuelta los efluvios de las negociaciones en lo oscurito, de los tratos de privilegio, del intento de salirse con la suya a toda costa aunque las evidencias apunten a lo contrario.

Vemos a sujetos como Silbanquito Aureoles pidiendo audiencia con el presidente, para ver si mediante algún trato especial puede arreglar el desastre financiero que está dejando en su Estado, o puede conseguir que el gobierno federal le de dinero “quesque” para pagarle a los maestros lo que les debe y cuando no lo reciben porque las cosas ya no se arreglan así, se va de gira por los medios centaveados para llorar sus penas, que termina llevando a la OEA, donde otro delincuente encumbrado lo apapacha pero no puede hacer nada por él.

También presenciamos bloqueos multitudinarios que intentando secuestrar al presidente de la república, buscan una negociación especial que no consiguen a pesar de sus escándalos y manifestaciones estridentes delante de la prensa.

Escuchamos a sujetos grotescos como el delincuente desaforado Toledo, que escondido desde otro país, lanza llamamientos para que el jefe del estado mexicano intervenga y no lo persigan por sus crímenes las autoridades judiciales.

En el mismo tenor se encuentra el patético mitómano compulsivo Ricardo Anaya, también escondido en otro país para intentar burlar a la justicia que ya lo persigue, tratando de imputar al presidente las culpas derivadas de sus propias raterías.

A este ya le había funcionado su estrategia de victimarse públicamente en la época de Peña Nieto, cuando detuvieron el proceso judicial de enriquecimiento ilícito por el que se le perseguía y todo mundo guardó silencio después de la negociación. También le funcionó con sus compañeros de pandilla del PAN, quienes después de acusarlo públicamente de ladrón y traidor, se olvidaron de todo una vez que logró arreglarlo con alguna negociación oscura.

Parece que sus cerebros subdesarrollados no pueden reprogramarse en función de la nueva realidad, tal vez a falta de capacidad neuroplástica, o de plano de la inhibición completa de neurogénesis. Sus células nerviosas dan la impresión de estar configuradas solo con axones que terminan donde deberían comenzar a desarrollarse las dendritas.

Para su desgracia y para aproximadamente una quinta parte de la población, la situación actual no es parte de su modelo mental y se resisten a entender que hoy los problemas se intentan solucionar a partir de un marco legal, en el que las influencias y los conocidos son cada vez menos determinantes para conseguir posiciones de ventaja sobre los demás.

Así como como la Unidad de Inteligencia Financiera comparte información con la Fiscalía General sobre narcotraficantes, delincuentes patrimoniales que traficaban con influencias, políticos corruptos como los que mencionamos y cualquier situación que derive de una denuncia a la que haya que atender, incluye también dentro de este proceso a dos hermanos del presidente en funciones, sin hacer distinción alguna porque su familiar ocupa el cargo público más importante del país.

Así es que si la familia del presidente de la República no se salva de ser investigada por las autoridades competentes, creer que por llamarse Anaya, Toledo, Aureoles, Fernandez de Cevallos o Juan de las Pitas, o por sentirse muy importantes, van a ser tratados diferente.

Ahora tenemos la certeza que quien haya actuado de forma indebida va a asumir las consecuencias de sus actos y deberá comparecer ante la justicia para aclarar su conducta, sin influencia que valga. Quienes gritaban a voz en cuello que la ley se aplica, ya se les está dando gusto. ¿Ahora de qué se quejan?

Como dijo el pintor español Santiago Rusiñol: “Cuando un hombre pide justicia es que quiere que le den la razón”.

Por Erika