Todo mundo tiene puestos los ojos en el hoy conflicto armado entre Rusia y Ucrania. Se les olvidó la pandemia, las vacunas, las defunciones y, hasta los contagios; todo esto pasó a un segundo plano, un tema por demás no mencionado y, pues… es verdad y, bueno… así es y ya. El Covid-19 ya muestra un importante descenso, importante a nivel mundial, entre contagios y decesos, estando a nada de ser declarada endemia.

Aclarado este punto, sigamos con lo que nos compete ahora… Este conflicto armado entre dos países vecinos, mismo que no hubiera escalado a tanto de haberse respetado los acuerdos de Minsk y, la ONU hubiera puesto más atención en los reclamos del Presidente ruso por los constantes asesinatos de personas rusoparlantes en las regiones, que hoy día son independientes y autónomas. Estas muertes se han denunciado desde hace más de ocho años y que se vienen realizando a manos de un batallón neonazi llamado Azov, el cual se les señala en su haber el participar en golpizas a homosexuales, crucifixión y quema de personas vivas, violaciones, vejaciones, discriminación, saqueos a casas, persecución no solo a  rusoparlantes sino también a pueblos  gitanos; videos hay de estos ataques. Inclusive las redes sociales se han dado a la tarea de sacarlos a la luz, exponiendo por lo que realmente pelea hoy la Rusia.

Está por demás hacer un resumen del conflicto, ya que se ha publicado un número considerable de estos, explicando cada detalle punto por punto. Aquí lo que nos concierne es la manipulación de la que ha sido y sigue siendo objeto la gente, desde poner pedazos de videojuegos bélicos de la plataforma Call of Duty, Arma 3 o DCS Word; escenas de películas como: The Ward of Chimeras, The Pianist, Band of Brothers,  La Fortaleza de Brest. También se han visto escenas y fotos de guerras pasadas y que son en otros países, tratando de hacerlos pasar como si fueran parte del enfrentamiento Rusia-Ucrania.

Es increíble que la gente crea estos bulos, claramente en un video se ve que es una tormenta eléctrica y no un bombardeo aéreo a la ciudad de KIev, en otro pasan un documental donde vemos fila tras fila de supuestos muertos por la guerra y, en la siguiente escena uno de los “muertos” levantándose para acomodar su cobija para taparse bien. En otro video difundido, se ve como plantan una bomba en un auto abandonado… se alejan los que plantaron la bomba y acto seguido la explosión; siguiente escena… un grupo de personas llegado, se tiran al suelo e inmediatamente, comienzan otros actores a acercarse gritando, llorando y, para completar la escena una ambulancia auxiliando a los “heridos”. Reporteros de guerra transmitiendo en vivo desde ciudades “asoladas por ataques” y, detrás de ellos, los turistas tranquilos tomándose fotos por la ciudad.

Nos hicieron creer que los soldados de la isla de las Serpientes habían sido masacrados por las fuerzas rusas… hace unos días, los mismos soldados salieron a decir que se rindieron, entregaron las armas y que pronto los repatriarían a su tierra… Hay un sinnúmero de estas noticias falsas, pero… ¿a quiénes benefician tantas mentiras? ¿Es tanto el poder monetario que tienen como para estar pagando por desinformar o, hay un interés mayor detrás de todo ello? Todo apunta a la venta de gas natural.

Ya hay censura para los medios rusos y, no solo a ellos… se ha generado una ola de rusofobia descomunal, ya que hasta a sus atletas, músicos, maestros y población en general se les está haciendo a un lado; en la propia Europa, que se dicen en favor de la democracia, de la no censura y en favor de la paz, ordenaron sacar del aire todo medio de comunicación ruso. Se ha establecido el prohibirles el paso aéreo, vetando aerolíneas rusas, sacarlos del sistema Swift, imponerles sanciones desde al ONU. La OTAN ya se metió contra ellos… Alemania envio armas a UKR violando tratados, así mismo una organización a favor de la paz mundial española ofreció suministrar armas a los ucranianos para su lucha (mejor que no promuevan esa paz, por favor). Las sanciones unilaterales van en aumento y, muchas de ellas sin justificación alguna. Varios países se han incluido en el pleito, otros más, se han mantenido al margen de todo ello y ruegan porque pronto termine esto, ya que la pandemia los dejó mal y el inicio de una Tercera Guerra Mundial los acabaría.

Solo hay que esperar a que las “sanciones” empiecen a tener efecto en todos y cada uno de los países del mundo, porque habrá consecuencias por ello y, no serán agradables para los que apoyan estas sanciones: Alemania ya se está quejando, otros ya ven cómo están subiendo los precios en las mercancías que son esenciales para ellos, al no poder producirlas en su país; el aumento en el precio de gasolina, alimentos, el petróleo y sus derivados; los únicos que están ganando en estos momentos son los productores y distribuidores de armas a nivel mundial. Todos ellos, gane o pierda cualquiera de los bandos, ganarán siempre $$$$… la cifra de más de $81.5 mil millones de dólares no suenan nada mal como ganancia a los armamentistas.

Ya acordaron un alto al fuego estos dos países en conflicto, para proteger a los civiles y extender caminos de ayuda humanitaria, esperemos ya sea un cese definitivo, aunque esto no sea bien visto por otros que se están beneficiando. El Presidente de Ucrania salió del país a refugiarse en Polonia, dejando atrás a su país con el conflicto, cosa que no lo deja muy bien colocado a nivel mundial, en una intentona de querer involucrar al gobierno mexicano con este conflicto, la embajada de UKR solicitó ayuda armamentista, a lo cual el presidente López Obrador les dijo que armas no, pero sí ayuda humanitaria, la que necesiten: poniendo en claro que somos un país pacifista y que no apuesta por las armas.

Esperemos que no haya más heridos, más muertes que lamentar y se respeten los acuerdos que se pactaron hace años, por el bien de ellos, por el bien de todos.

Por Columnas

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