Van dos días consecutivos en que el presidente López Obrador, dice en tono de broma en su conferencia mañanera, que va a dar “asesoría” a los políticos y empresarios opositores, porque según se ve, “no’más no dan una”.

Y esto es cierto.

Las palabras del presidente tienen más profundidad que la que deja ver el chiste que hace a costillas de Claudio X González y su gente.
La oposición no avanza. Al contrario. Retrocede cada vez que hace un intento por ser la barrera sólida, que impida el avance de la Carta Transformación en el país.
Han perdido en todas las elecciones realizadas a partir del 2018.

Con esas derrotas, han perdido presencia a nivel nacional. Ni por asomo son las poderosas fuerzas políticas del pasado.

Las dirigencias de los partidos políticos que conforman la Alianza reaccionaria, son opacas, se ven disminuidas y mediocres. Si las comparamos con los aparatos partidistas de otras épocas, es notorio que la calidad del político opositor, refleja un deterioro inocultable.

Ver a Lilly Téllez como aspirante a la presidencia por el PAN, a Alejandro Moreno por el PRI, a Silvano Aureoles por el PRD y a Enrique Alfaro por Movimiento Ciudadano, es bastante ilustrativo de esto. Son de los mejores cuadros dentro de la oposición y al mismo tiempo, son individuos que despiertan un marcado rechazo social.

La única fuerza que tenían todos estos pequeños partidos políticos opositores, tenía como base el alcanzar un acuerdo, para mantener una precaria unidad. Hacer con todo lo pequeño, un bloque resistente a la fortaleza de Morena y a la del gobierno del presidente López Obrador.

Y esa unidad acaba de perderse.

En el Senado de la República, Morena y aliados consiguieron que fuera probada la iniciativa presentada por el PRI y respaldada por Morena y aliados, para que el Ejército siga apoyando al Pueblo de México en labores de seguridad, hasta el 2028.

Los grupos opositores se habían empeñado en no dejar pasar esa iniciativa. Y al final perdieron

La causa de la derrota, está ubicada en la postura que mantuvieron varios senadores de oposición, al momento de votar en el pleno esa iniciativa.
Votaron en favor de la misma y no en contra, tal y como se les había indicado.

Esta derrota es costosa para la oposición, porque el peso real de esta Alianza, creada y financiada por Claudio X González y otros traficantes de influencia reconocidos, demostró ser bajísimo.
La Alianza opositora se quebró. La unidad fue solo en el papel. En la práctica, resultó ser una alianza efímera, sin futuro real para enfrentar retos importantes.

Esa Alianza ya había sido derrotada vergonzosamente en el pasado reciente, cuando los opositores se opusieron a la Reforma Energética impulsada por el presidente López Obrador. Los congresistas reaccionarios no permitieron la aprobación de la Reforma Constitucional. Sin embargo, dejaron flancos descubiertos y el presidente les dio la vuelta, consiguiendo que la Suprema Corte de Justicia, fallara en favor de una Ley Eléctrica, que abre la puerta a las modificaciones que requería el gobierno del cambio.

Hace unos días, los medios de comunicación al servicio de la clase reaccionaria, dieron cobertura amplia al hackeo operado en las bases de datos de la SEDENA, de donde fue sustraída una importante cantidad de información oficial. El periodismo opositor habló de un hecho de suma importancia, que pondría en jaque al gobierno de López Obrador. La filtración dejaba al descubierto la corrupción que anidaba dentro del gobierno de la Cuarta Transformación.

Pero el gozo solo duró uno, o dos días. De inmediato se conoció que la única noticia que podía ser aprovechable, tenía que ver con la salud del presidente. Se afirmaba que López Obrador está viviendo de milagro, dado el número de enfermedades graves que padece. Se dijo que lo mejor que podía hacer, era renunciar al cargo para atenderse. Incluso varios medios de información y personajes ligados a la política, advirtieron que de no renunciar de propia voluntad, el presidente se vería forzado a hacerlo, dado que los informes filtrados eran tan escandalosos, que le impedirían seguir gobernando.

Nada de eso fue cierto. El presidente no tiene cola que le pisen y la nueva “Operación Berlín”, falló. Los conservadores hicieron un ridículo más.
El costo de cada fracaso opositor, lo pagan siempre en el siguiente proceso electoral.

En 2023 hay elecciones en Coahuila y el Estado de México. Todas las encuestas dan como amplios favoritos a los candidatos de Morena. Sean quienes sean.
Esto no se había visto nunca en nuestro país.

Como tampoco se había visto que una elección presidencial, estuviera decidida con dos años de anticipación.

En este momento, a nadie le interesa saber quiénes serán los candidatos de la oposición en 2023 y en 2024. Van a perder de cualquier forma.

Lo que causa expectación, es conocer al ganador de la encuesta que organizará Morena en su oportunidad, para definir la candidatura a la presidencia. El ganador de esa encuesta, será el próximo presidente de México, dado el tamaño del respaldo social que tiene el partido y la buena política que impulsa el presidente López Obrador.

El golpe que recibe la oposición, por parte de los mismos integrantes de la Alianza que echó a andar Claudio X González, es demoledor. Al votar a favor de la prórroga para que el Ejército se mantenga en las calles, fracturan al grupo reaccionario y lo dejan desarmado para enfrentar los compromisos del 2023 y 2024.

La oposición se queda con las manos vacías. Nada pueden ofrecer a sus pocos seguidores. Están igual de pobres que al inicio, al menos en lo que corresponde a ideas y proyectos ganadores.
López Obrador señala todo eso, en un chiste que tiene todas las características de verdad.

Claudio X González y sus contingentes cada día más reducidos, requieren de inmediato de una buena asesoría.

La receta que les vendió Carlos Alazraki diciendo que a Morena “se le gana con mentiras y mientras más grandes y constantes sean esas mentiras, mejor”, no está funcionando.
Nadie se traga las fake news del periodismo reaccionario, ni las calumnias de los difusores de odio en redes sociales.

Lo que le falta a la oposición, es contar con un López Obrador dentro de sus filas.

Pero López Obrador solo hay uno y ése que existe está del lado del Pueblo y con la camiseta del partido político que creo, bien puesta.
Lo de asesorar a los reaccionarios, es solo un chiste.

Lo que el presidente hará, será mirar los estertores agónicos de una oposición, que no tiene posibilidades en el corto y mediano plazo.

Sus partidos políticos van a morir y su única fuerza descansará en su enorme poder económico.

A ése poder, habrá que estarlo vigilando permanentemente. Es el nido de la verdadera corrupción en el país.

Malthus Gamba

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