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La estrategia ha sido recurrente durante los años de gobierno del presidente López Obrador.
Los ataques en su contra, basados en información, falsa, o sencillamente lanzados como dardos envenenados que intentan desgastar el apoyo social hacia el mandatario, sin sustentarse en datos reales, han sido acción constante.

A López Obrador lo han calificado de todo en los medios de comunicación tradicionales. Desde ser el causante de que nuestro país no cuente con un aeropuerto de calidad mundial, como el que pretendía construirse en Texcoco, hasta los motivos que estaban detrás (según estos medios), del programa de Sembrando Vida, que permitía a los hijos del presidente, aprovecharse del cacao sembrado en Tabasco, para la fabricación de chocolates en una pequeña fábrica familiar.
Todo sin prueba alguna, o a pesar de las existentes que señalan que construir un aeropuerto en medio de un lago, es una de las ideas más estúpidas que pusieron en práctica empresarios y políticos neoliberales.

El programa Sembrando Vida, opera en buena parte del territorio nacional y se ocupa de la reforestación de nuestro territorio, con el cultivo de diferentes árboles maderables y frutales, así como plantas productoras de café y cacao. La información que corrió en medios de comunicación hace unos meses, es falsa, al pretender que el programa se implementó para favorecer a la familia del presidente, con la siembra preferente de cacao. Noticia sin sustento. Los árboles de diferente tipo, son la base del programa.
La sociedad mexicana conoce e identifica de inmediato este tipo de campañas. La “guerra sucia” impulsada por una oposición reducida a escombró político no prospera, por ese motivo. La gente no cree en lo que publican los periodistas del pasado. Sabe que intentan mentirle al pueblo. Conoce de montajes y fake news. Ha visto tantas correr durante estos últimos dos años y medio, que el sensacionalismo que intenta crear interés, pasa sin pena ni gloria.

Pocos creen actualmente en López Dóriga, Loret de Mola, Brozo, Carmen Aristegui, Riva Palacio, Azucena, León Krauze, Jorge Ramos y otras figuras que fueron estelares hasta antes de la llegada de la Cuarta Transformación al gobierno.

El periodismo que se alinea del lado de los conservadores, está tan derrotado como sus políticos y empresarios, antes todopoderosos.
La oposición vive la etapa más decadente en su historia contemporánea.
Por eso la vemos intentando dar palos de ciego en redes sociales. Con “influencers” que mueven enormes granjas de bots, para aparentar una popularidad que resulta tan falsa como las etiquetas, o descalificaciones que pretenden impulsar.

Chumel, Tumbaburross, Max Kaiser, Marietto, Jorge Berry, Di Constanzo y hasta viejos salinistas como Morales Lechuga, pretenden posicionar una narrativa de permanente descalificación hacia el gobierno, con el afán de llevar un poco de agua fresca a los desprestigiados políticos conservadores.

Pero esto tampoco les funciona y hoy, el presidente López Obrador nos da a conocer los detalles de la actividad que se dio en redes sociales, durante la campaña electoral recién finalizada.
En esa campaña se invirtió mucho dinero, en un intento desesperado por ligar al gobierno del presidente López Obrador, con determinados cárteles del crimen organizado.
La estrategia fue diseñada y aplicada por una empresa especializada en este tipo de “guerras de lodo” y operó del siguiente modo:

Cuando faltaban días para que se verificarán las elecciones del 5 de junio en seis entidades federativas del país, aparecieron etiquetas en redes sociales, donde se intentaba crear un relación artificial entre el gobierno federal, el partido político Morena y el presidente López Obrador, de un lado, con la delincuencia organizada, del otro.

Todos quienes participamos en Twitter, recordamos la aparición de HT del tipo: “NarcoPresidente”, o “MorenaNarcoPartido”. Esas etiquetas recibieron gran cantidad de RT y FAV, de usuarios que caen en la categoría de bots. Solo cuentas automatizadas son capaces de “retuitear” cientos de veces, en intervalos de 12 a 60 segundos, para pasar de inmediato a la inactividad total. Fueron ataques en ráfaga que impulsaban una narrativa de descalificación hacia el gobierno, el presidente y el partido político que a final de cuentas ganó cuatro de las seis gubernaturas en disputa.
La oposición busca nuevos puntos vulnerables en el muro de la Cuarta Transformación, pero termina siempre apostando a los medios de comunicación bajo su control, para asestar el golpe definitivo que pueda quebrar la muralla del Movimiento de Cambio.

Medios Nacionales y extranjeros como El Universal, Reforma, El Financiero, Milenio, Animal Político, La Silla Rota, El Heraldo, El País, Los Angeles Times y DW (Deutsche Welle), retomaron la falsa acusación trabajada por las granjas de bots opositoras, dándole apariencia de “posible” realidad.
Intentaban apoyar a los políticos reaccionarios corruptos, que pretendían alcanzar una gubernatura, o a aquellos otros que iban de salida y sobre los que existen verdaderas acusaciones, por sus vínculos con la delincuencia organizada.

Intentaron hacer como verdad, esa nueva calumnia.

Como siempre, todo terminó en fracaso para la oposición. La guerra sucia no prendió y los triunfos importantes se los llevó Morena.
Es importante lo que hoy nos comparte el presidente López Obrador, por dos razones.

La primera, porque este ataque probablemente fue diseñado y orquestado desde el extranjero. Posiblemente por empresas de prestigio a nivel internacional, contratadas y pagadas por la gente de Claudio X González. La prensa extranjera también intenta dar una visión negativa de nuestro gobierno, a nivel internacional.
Pero esto no les está funcionando. La popularidad del presidente López Obrador no ha sufrido deterioro alguno, en razón de esta nueva campaña en su contra.
La segunda razón tiene que ver con el Instituto Nacional Electoral y con el Tribunal Federal Electoral. Ambas instancias estudian denuncias presentadas por los partidos políticos opositores, donde argumentan que determinadas elecciones, sobre todo la que tiene que ver con la gubernatura de Tamaulipas, deben ser anuladas, por la intervención de la delincuencia organizada en favor de Morena.

Nadie con dos dedos de frente, puede pensar que el INE, o el Tribunal, cuentan con las herramientas y el conocimiento suficientes, para realizar investigaciones de fondo en este tipo de asuntos.

Si la herramienta que usarán para alcanzar “la verdad” oficial, tiene como base la guerra sucia fabricada en el extranjero, promovida por granjas de bots nacionales e internacionales y difundida masivamente por los medios informativos conservadores, estaremos viendo el último nudo en una operación de FRAUDE, que intenta anular un triunfo legítimo en Tamaulipas.
Claro que hay dinero sucio involucrado. Pero éste llegó de quienes contratan a empresas mercenarias que diseñan y operan este tipo de ataques. Está en las granjas de bots a sueldo, que también cobran caro. Está en el viejo periodismo conservador, incapaz de renunciar al “chayote”, venga de donde venga. Y está por último en funcionarios del INE y del Tribunal Electoral, que en más de una ocasión se han pasado la ley, por el arco del triunfo.

Efectivamente, hubo dinero sucio en la pasada elección. Dinero llegado de la delincuencia organizada.

Pero se trata de la delincuencia de “cuello blanco”. La que cuenta con recursos ilimitados para permitirse tirar a la basura grandes cantidades de dinero, un día sí y el otro también.
Esa delincuencia, sus bots y sus medios, son el cáncer del país.

Con todo, nada pueden contra la fortaleza de la Cuarta Transformación.

Ladran mucho, pero actualmente carecen de dientes.

Estemos al pendiente de lo que hagan, el INE y el Tribunal Electoral.

Morena ganó Tamaulipas limpiamente y ese triunfo del pueblo no se va a perder, a manos de los delincuentes de siempre.
No puede triunfar la alianza Claudio-PRIANRD-Medios-INE-Tribunal.

No a la delincuencia.

Malthus Gamba