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Los mal llamados partidos de oposición que históricamente han sido en realidad cárteles del crimen organizado para robar a los mexicanos, lejos de comportarse como lo que nos quieren hacer creer que son, se han pasado 4 años criticando destructivamente, estorbando el avance del gobierno y de la sociedad en todas las maneras posibles, mientras los ciudadanos hemos venido avanzando en la construcción de la democracia que les hace tanto daño y que los tiene tan molestos.

Impulsados por una consciencia política colectiva en expansión, por las nuevas reglas de participación y por la promoción democrática que lleva a cabo el gobierno federal, comenzamos todavía sin que se hubiera formalizado ese mecanismo, a participar en una consulta para que se cancelara el monumento a la corrupción representado ampliamente por el aeropuerto de Texcoco, donde votamos más de un millón de ciudadanos en todo el país.

Después vinieron otras dos consultas locales, una en Mexicali que motivó la cancelación del proyecto cervecero de Constelation Brands que amenazaba con dejar sin agua a sus habitantes y otra para aprobar la planta termoeléctrica de Huesca en Morelos, que permitirá dotar a Cuernavaca de toda la electricidad que requiere.

Aún con el sabotaje de parte del INE, cuya función tendría que haber sido la de promover la consulta para decidir enjuiciar a los expresidentes bandidos y asesinos que hemos tenido en los 5 sexenios pasados, votamos 7 millones de ciudadanos, de los cuales más de 6.7 millones pedimos que se enjuiciaran, pero gracias a las trampas del INE el resultado no fue vinculante, pero la democracia avanzó muy a su pesar.

Otra vez con la intervención facciosa del INE que hizo hasta lo imposible para que la consulta de revocación de mandato del presidente fracasara y no fuera vinculante, votamos más de 11 millones de ciudadanos en esa ocasión, de los que el 97% aprobó que el presidente continuara en su puesto hasta el final de su período de gobierno y la democracia siguió avanzando.

Hace unos días y conste que sin la intervención del corrupto INE, Morena convocó a una elección interna para seleccionar ciudadanos que pudieran llegar a ocupar los cargos de consejeros dentro del partido. Así con muy pocas casillas colocadas, la ciudadanía se volcó a participar en el proceso en toda la república y votaron más de 2 millones y medio de personas, muchas de las cuales se afiliaron como miembros del partido para poder sufragar a fin de elegir entre más de 42 mil candidatos.

Con irregularidades aisladas, que no superaron ni el 2% de los casos, y que son de esperarse en cualquier proceso dentro de un país donde tradicionalmente la política había sido manejada por individuos que se apropiaban de todo de manera atera, Morena terminó con 3,000 ciudadanos seleccionados para representar a los 300 distritos del país, así como un padrón de más de 2 millones y medio de militantes activos que son ciudadanos libres, conscientes, que saben lo que quieren y lo que no quieren, y que están dispuestos a respaldar la continuidad del proyecto de transformación de México.

De esta manera en forma muy rápida, los mexicanos estamos construyendo nuestra democracia a partir de un proyecto claro, con rumbo y propósito, en acciones orientadas a consolidar el bienestar común, mientras los partidos de la derecha, concentrados en defender los intereses de unos cuantos que les avientan unas monedas al piso para que las recojan, permanecen en estado político catatónico, desarrollando una actividad de sabotaje y estorbo, que a la luz de la movilización ciudadana se vuelve cada vez más patética y asegura su desaparición gradual.

La verdadera oposición no será en el futuro la que representan estos empleados de las oligarquías nacionales y extranjeras que se saben derrotados, sino la que emane de la misma ciudadanía en proyectos cuyo rumbo y objetivos hagan sentido en la mente de la mayoría de los ciudadanos, que somos quienes hoy dirigimos el destino de México.

Como dijo el escritor japonés Kobo Abe: “La derrota comienza con el temor de que uno ha perdido”.

Por Erika