Las cartas sobre la mesa

Por: Laura Cevallos
@cevalloslaura

Este domingo 27 de noviembre, desde mi óptica, el doble de mexicanos que reconoce el gobierno de la Ciudad de México, acudimos a una marcha sin precedentes en la que, por primera vez, las consignas eran de alegría, de apoyo, positivas, y no como en las anteriores veces en que el pueblo exigía justicia de parte de autoridades que no escuchaban, ni les interesaba saber qué rayos pensaba el pueblo.

Una marcha similar en cantidad de asistentes, en la misma vía, Paseo de la Reforma, fue con motivo del desafuero del que Andrés Manuel era el motivo, y luego el plantón posterior al robo de la elección en 2006, en que supuestamente, la diferencia de 0.56% en los votos, diferenció a favor del usurpador, movilizó a miles de personas que exigían respeto a su voluntad de votar, y el reconocimiento de que una persona emanada del pueblo había ganado a pesar del aparato de estado que se había montado desde la propia presidencia de Vicente Fox para que no llegara a gobernar el país en 2006.

Desde el momento en el que el Presidente López Obrador, anunció que daría su cuarto informe de trabajo en el Zócalo, y para que pudiéramos acudir sería movido al domingo 27 previo, todos quienes decidimos ir nos preparamos apartando de nuestro dinero lo que consideramos sería necesario para sufragar nuestros gastos, ya que la mayoría fuimos de diferentes estados de la república. Aquí en Morelos, en diferentes grupos vía WhatsApp se organizaron para rentar camiones que los llevaran a la Ciudad de México. Algunos pedían una cooperación, otros no, pero todos tenían el deseo de acudir a la primera o a la enésima marcha en apoyo al Presidente López Obrador. Algunos salieron desde Cuernavaca a las 5:00 de la mañana; de otros municipios más alejados desde las 3; y es obvio que de otras entidades, calcularon salir desde el sábado inclusive, y acamparon directamente en Reforma o en el Zócalo.

¿Qué hubo tortas y aguas? Desde luego, pero no en compra de una voluntad, como ocurría cada vez que el PRI debía mover masas para legitimar los votos que llevaban a la presidencia a sus presidentes. “Pero también hubo playeras y gorras y banderines”… por supuesto, los contingentes mandaron a imprimir playeras para poder identificarse entre la multitud y poder regresar a los camiones desde los que tenían que volver a sus casas. Ah, y “también hubo sindicalizados y trabajadores de diferentes instancias del gobierno”, sí, porque también ellos tienen derecho de sentirse a gusto con el gobierno que hoy tenemos.

Es claro que no podemos tener la misma opinión de las marchas del 13 y del 27, porque en la primera, quienes acudieron lo hicieron con total desconocimiento de aquello que decían defender. Suponiendo que no fuera gente necesariamente acarreada, si se trató de personas que se movilizaron en la idea de protección de un instituto que les garantiza el tener su credencial para votar, y a la que las propias autoridades del INE, con total deshonestidad, se encargaron de mantener engañadas con la idea de que el Presidente les iba a quitar su credencial para votar, que a partir de la reforma empezaría a cobrar por ella y que ya no tendríamos manera de identificarnos para hacer nuestros trámites.

Los más pasados de rosca insultaron al Presidente, por ser un “pata rajada, dictador, comunista, masón, populista, naco, satánico y prieto” que está destruyendo al país, que busca perpetuarse en el poder y que se quiere reelegir. O sea, sin haber leído ni siquiera la explicación más sencilla que publicaron los medios de comunicación digital a manera de resumen de la reforma, en 10 puntos, se sacaron de la imaginación todos los adjetivos y mentiras que pudieron para rechazar, porque sí, la propuesta del Presidente.

En el grado más alto del ridículo, tenemos a los partidos políticos en la cámara de diputados, que después de haber sido aprobada la reforma en comisiones, pero sin leer el documento de más de 900 páginas, ni siquiera han considerado votar a favor de lo propuesto: por eso el Presidente va a mandar la reforma alternativa, que busca cambiar las leyes en materia electoral y propiciar así un cambio en el hacer del instituto regulando de la mejor manera los abusos y excesos propiciados por el INE.

Pero al contrario de esa marcha por las mentiras, este domingo 27 vimos desfilar pancartas de apoyo al Presidente, a sus reformas, al progreso que estamos viviendo con énfasis en el sureste; por las becas que reciben los más vulnerables históricamente hablando; a favor de destituir a la corrupción como modus vivendi de las clases políticas privilegiadas; y a quien se le preguntara, explicando las razones por las que estaba ahí, enumerando sus favoritas que podían ser el Tren Maya, el aeropuerto Felipe Ángeles, la seguridad social universal plasmada en la constitución, que no haya alza en los precios de combustibles y luz, el desempeño de las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional en materias de seguridad… es decir, nosotros sí supimos porque marchábamos.

Llegué con mi hijo y mi amiga, la Dra. Patty Escamilla, a las 8 de la mañana al paradero de Chapultepec y caminamos hasta la Estela de Luz, el monumento de la ignominia, que a esa hora ya estaba a reventar de gente. Ese fue el punto de reunión para el segundo bloque, desde el que partían las comitivas de los estados de Durango, México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit y Nuevo León.

Era imposible no escuchar las conversaciones de otras 5 personas que, literalmente, compartían contigo el metro cuadrado al que estabas destinado para esperar que pudiéramos movernos y avanzar. Yo lancé el comentario de que estábamos junto al monumento al usurpador, al genocida, y la gente de alrededor coincidió con que en cada uno de los cuadritos de ónix que la conforman, deberíamos escribir a las personas que fueron víctimas de la violencia por el sexenio en que el gobierno de Calderón, entregó de facto el poder al cártel de Sinaloa.

Una vez empezamos a avanzar escuchamos a la gente con panderos, silbatos, corear #EsUnHonorMarcharConObrador, #Presidente #NoEstásSolo, #HonradoValienteAsíEsMiPresidente y tantas otras consignas que la gente gritaba, incluso, desde antes que arrancara oficialmente la marcha. Lonas gigantes, pancartas hechas a mano en tela o en cartulina, frases inolvidables como “no vine por una torta, vine por mis huevos”; “soy pata rajada de Macuspana”; “soy acarreada por mi dignidad, memoria histórica y el amor a México”.

Llegamos al Ángel e intentamos coordinar con compañeros y amigos para poder marchar juntos pero la marea humana hizo imposible que esta tarea fuera sencilla. No nos pudimos encontrar.

Los 2 carriles centrales de Reforma; las banquetas y laterales, estaban copadas de gente que iba feliz y orgullosa, no nada más a demostrar que el Presidente puede convocarnos y que nosotros vamos a responder con alegría, no sólo porque ha elevado a rango constitucional las pensiones universales, sino porque vemos que sin corrupción, tal como él lo había propuesto desde sus 3 candidaturas, era posible que tuviéramos un país próspero.

Desde una taquería en la Avenida Juárez, con vista a la Alameda Central, vimos pasar gente sin cesar, lo mismo personas de la tercera edad que niños; gente con muletas o en silla de ruedas y personas acompañadas de sus mascotas ajuareadas con trajes típicos o playeras con leyendas de apoyo al Presidente. Hubo actores famosos, y estaba Juan Pueblo. Hubo prensa nacional y del mundo y youtubers. Pero sobre todo, hubo mexicanos que decidimos salir a apoyar al Presidente en ésta, que es la primera marcha post pandemia y que nos recuerda que somos un país de personas a las que nos gusta hermanarnos, y disfruta la fiesta y que se siente orgulloso de su bandera y por Primera vez, de su Presidente.

Mexicanos dentro y fuera de esta patria que no se avergüenzan de quien hoy nos gobierna.

Somos los mexicanos que estamos seguros de que este humanismo a la mexicana es la etiqueta con la que el Presidente ha querido determinar que para México y sus dirigentes, a partir de este sexenio, deberá ser obligatorio poner al pueblo en el axis del trabajo; que sean los más pobres quienes dejen de serlo para acceder a un estrato social digno, para que no puedan lucrar con la pobreza quienes busquen sus votos. Que sean los estudiantes los que el día de mañana puedan dar el brinco de movilidad social que todas las personas buscamos; que las personas con discapacidad no deban ser cuotas clientelares u objeto de programas televisivos.

México es hoy el país que se transforma en sus políticas interiores y que se blinda al exterior porque ya no permite injerencias de otras naciones que intentan venir a darnos lecciones de cómo hacer democracia en nuestro propio país. En este sexenio hemos visto intentos desesperados de parte de los conservadores, para ir a traer ayuda de grupos ultraconservadores, del gobierno de Estados Unidos, por medio de reclamos y exigencias de qué al habitante de Palacio Nacional se le aleccione para que vuelvan a dominar esos grupos que se hacían con el poder, aún en contra de la voluntad del pueblo.

Cuantas veces sea requerido, este tigre rugirá, y se reunirá por las causas correctas. De eso, ya no queda ninguna duda, aun y cuando haya optimistas que, desde el otro lado de la valla, supongan que pueden decirnos chairos amaestrados, croqueteros y acarreados, y que ello nos ofende, que se enteren que sus insultos son las piedras con que construimos nuestra pared.

Podrá Marko Cortés denunciar por plagio o secuestro el uso del concepto humanismo, porque está plasmado en sus estatutos, pero en todo caso nosotros podríamos también denunciarlo porque, aún siendo parte de su columna vertebral, los 2 expresidentes panistas y los muchos legisladores y gobernadores que hemos tenido a lo largo de sus 80 años de vida, han tendido justo a lo contrario: a violar los derechos humanos que, en cambio, hoy nuestro Presidente garantiza en la Constitución.

México tiene un líder y un objetivo: Amlo y la Cuarta Transformación.

@cevalloslaura

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