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Uno de los personajes más atacados dentro de la administración pública federal, es el Fiscal General de la República.
Hay sectores sociales que piensan que está haciendo un trabajo correcto, en el que se podrían señalar algunos detalles relacionados con el ritmo que llevan los procesos iniciados. Varios de ellos avanzan de manera lenta. Aunque hay motivo para ello.

Otros sectores, opinan lo contrario. Esa lentitud es una falta grave y no un detalle. Es muestra de la poca efectividad que ha demostrado el fiscal en el puesto.
Alejandro Gertz Manero contribuye a la difusión de los comentarios negativos, al ser un funcionario público a quien no le gustan los reflectores, ni las declaraciones en medios de comunicación.

Ha estado firme al frente de la Fiscalía General, desde el inicio del gobierno de la Cuarta Transformación. Y lo más probable es que se mantenga firme ahí, al menos durante el tiempo que le resta al presente sexenio.

Que al fiscal lo ataque la oposición es algo considerado de lo más natural. Los conservadores, desquiciados por encontrar un rumbo que los conduzca a puerto seguro en el 2024, golpean a todo lo que se mueve en territorio de la Cuarta Transformación.

Gertz Manero ha sido por años blanco de varios de los desafortunados ataques de la derecha, en los que se pide su remoción inmediata del puesto.

Sin embargo, los ataques opositores hacia la persona del fiscal, han sido apoyados y replicados por pequeños grupos afines al proyecto de la Cuarta Transformación.

Si Gertz Manero tiene diferencias del orden familiar con parientes políticos del gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, estos grupos respaldan a la familia del priista, a pesar de que las acusaciones mediáticas en contra del fiscal, no van soportadas por prueba alguna y de que el pleito que se lleva en tribunales, solo tiene que ver con intereses personales del fiscal.
Si Loret de Mola filtra audios en donde Gertz Manero reclama al padre de Emilio Lozoya, no respetar los acuerdos para otorgar al hijo detenido, la oportunidad de acogerse a la figura legal, conocida como “criterio de oportunidad”, condenan de inmediato al fiscal. Y del mismo modo en que lo hace la oposición que preparó el montaje, con audios donde en realidad no existe constancia de falta o delito alguno.

La petición es la misma. Que Gertz Manero sea removido del cargo en forma inmediata.

Se sabe que una remoción como la que piden, es competencia exclusiva del Senado y que hay pocas razones legales de peso, para poder destituir al fiscal.
A pesar de esto, la petición para retirar de la fiscalía a Gertz Manero, se hace de manera directa al presidente López Obrador. Generalmente en las conferencias mañaneras.
Hay una campaña permanente en medios de comunicación reaccionarios y en redes sociales, en contra de este funcionario.

Los periodistas de siempre intentan una y otra vez conseguir su salida.

El redes sociales, usuarios afines a la oposición y varios considerados de izquierda y que incluso se autocalifican (no sabemos por qué) como “chairos alfa”, o “beta”, “gama”, o “magister”, por tener cuentas “gordas”, atacan al fiscal cada vez que hay oportunidad.

Ha sido intenso el bombardeo en contra de Gertz Manero y sin embargo el fiscal no cae. Y no va a caer.
¿Por qué?

No “por un grave error del presidente”, como muchos opositores y “puros” de izquierda señalan.

Gertz Manero se mantiene en el cargo por una sencilla razón.

Está cumpliendo con el trabajo que tiene encomendado. Con lentitud, o sin ella, pero lo cumple.
Y ese trabajo es vital para la Cuarta Transformación.

Para entenderlo, hay que entender primeramente al presidente López Obrador.

Hace unos días, el presidente reiteró algo que al parecer no les queda claro a todos.

En este gobierno no va a haber persecución en contra de políticos del pasado.

Al manos, el gobierno federal no va a impulsar esta cacería de brujas, en contra de todo corrupto.

López Obrador lo ha dicho antes. No alcanzarían las cárceles del país para todos ellos.

Y si de verdad se quiere hacer justicia, se debe comenzar a barrer desde arriba. Llevando ante la justicia a todos los expresidentes neoliberales. Comenzando por Carlos Salinas y terminando con Peña Nieto.
Porque ellos son los verdaderos responsables de todas las desgracias que ha sufrido el país.

Si ellos no pisan la cárcel, jamás habrá justicia verdadera. Los chivos expiatorios no sirven. Los infractores menores no tienen tanta responsabilidad.

El presidente recordó que él siempre se ha pronunciado por la vía del “Punto Final”. Desgastar al gobierno en procesos largos, que se pueden perder al final, no beneficia al gobierno, ni al pueblo. No crean. No remedian. No aportan. No construyen. Son juicios improductivos.

Gertz Manero no está en la fiscalía para presentar demandas espectaculares impulsadas por el gobierno. No lo ha hecho, ni lo va hacer.

No va a armar demandas que pueden perderse en tribunales aún controlados por gente ligada a la oposición. No va a participar en un espectáculo mediático, en donde al final el gobierno del presidente López Obrador, puede quedar afectado si gana el proceso un expresidente o un exsecretario de Estado.

Por eso en los casos de Emilio Lozoya, Rosario Robles, José Luis Lavalle y Ricardo Anaya, se va lento. Intentando cubrir todas las vías legales y no tan legales, que utiliza la defensa de estos personajes, con fuertes contactos dentro del Poder Judicial.

La función principal de Gertz Manero es otra.

Sanear la Fiscalía General de la República en lo interno y proteger ese espacio para que no pueda ser utilizado por la oposición, si al interior de esa dependencia, quedan operadores políticos y funcionarios públicos deshonestos, que quisieran jugar a favor de la corrupción.
¿Qué hemos visto en varios Estados del país?

En Veracruz, a un fiscal que impulsaba la violencia, para atacar al nuevo gobernador de Morena, Cuitláhuac García. Fue la manzana envenenada heredada de Miguel Ángel Yunes.
En Tamaulipas, Cabeza de Vaca cuenta con un incondicional en la Fiscalía, y sabemos que protege al corrupto gobernador.
En Guanajuato, el fiscal no puede dar seguridad a los ciudadanos en el Estado y es sostenido por el gobernador en turno, a pesar de las recomendaciones que ha hecho el presidente de la república. Los índices de violencia no bajan y el gobierno panista protege a su fiscal.

En la Fiscalía general de la República, hacía falta una persona probadamente honesta y leal al gobierno de la Cuarta Transformación.
Gertz Manero es conocido del presidente desde hace varios años.

El hoy fiscal trabajó en el gobierno del entonces Distrito Federal, durante las administraciones de Cuauhtémoc Cárdenas y Rosario Robles.
Hay lazos de respeto y confianza entre los dos funcionarios.

López Obrador ha visto que la Fiscalía General es conducida sin mayor problema. Ahí no hay dificultades internas que exploten y se exhiban en medios.
No ha podido entrar la oposición a un espacio que le interesa mucho controlar. Por eso su insistencia en la salida de Gertz Manero.

En la Fiscalía hay información importante, con la que Loret de Mola y otros, podrían armar montajes relevantes.

Y está el temor latente de que al fiscal se le ocurra tomar un expediente cualquiera, para darle curso. Son tantos los corruptos con cuentas pendientes, que todos comparten el mismo miedo
El presidente López Obrador sabe que la Fiscalía está en buenas manos y no teme una traición venida desde esa dependencia.
Por eso respalda al fiscal ante cada nuevo ataque que se presenta.

La Fiscalía General de la República es un organismo autónomo. Eso es cierto.

Pero si al presidente le preguntan los reporteros, claro que responde con claridad.
Y lo hace siempre así:

“Le tengo toda la confianza del mundo al Fiscal Gertz Manero. Es una persona honesta y honrada, que cumple bien con su trabajo”
Y su trabajo es de suma importancia para el país.
Quizá algunos no estén de acuerdo. Pero esas son las razones del presidente.
Y por eso Gertz Manero se queda.

Malthus Gamba