Fracasa nueva farsa de #LordMontajes

El periodismo serio busca la verdad en cualquier parte. Investiga, pregunta y asiste a cualquier sitio donde puede encontrarse el argumento o la prueba sobre alguna situación.

Ese tipo de periodismo es digno de respeto, pues brinda información certera y confiable a quienes se informan cotidianamente en el medio, o con el comunicador que realiza un trabajo de calidad.
Los malos periodistas, buscan en cambio el amarillismo, la nota escandalosa y la mentira fácil. No les interesa en absoluto la verdad. Escarban en todo basurero a su alcance, con la finalidad de publicar noticias explosivas, a las que dan un tinte de veracidad para que se vendan bien en el mercado de la comunicación.

Carlos Loret de Mola ha pertenecido desde el inicio de su carrera a este segundo grupo de “periodistas”. Su profesionalismo está a la altura del de Ricardo Alemán, Callo de Hacha, Chumel Torres, o Sergio Sarmiento. Solo existe una diferencia entre ellos. Loret de Mola cobra más por sus servicios. Está mejor cotizado que el resto de los comentócratas de a “tres pesos”.

Su paso por la empresa Televisa le brindó la oportunidad para disponer de reflectores suficientes para hacerse de un prestigio personal. Un joven con presencia, que iniciaba su camino en la conducción de noticieros estelares en este medio, fue acogido con agrado por los televidentes que creían en la veracidad de lo que les presentaba el nuevo comunicador.
Pero con el paso del tiempo, la gente se fue dando cuenta de que este personaje no hablaba regularmente con la verdad. Su servilismo a la empresa que le pagaba y al gobierno que a su vez pagaba a esa empresa, fue haciéndose notorio. A Loret se le fue desprendiendo la máscara poco a poco.

El colmo fue enterarse de que jamás fue corresponsal de guerra. Pagó a unos soldados ubicados en un puesto de control en Afganistán, para que simularan un enfrentamiento que pudiera grabar. En realidad se encontraban en un sitio lejano al frente de batalla.
De ahí en adelante todo ha sido circo, en la vida periodística de Carlos Loret. El apodo de “Lord Montajes” se lo ha ganado a pulso. Participó en un el asunto de Florence Cassez, donde se organizó un falso operativo de captura, para que fuera filmado por las cámaras de Televisa. Loret de Mola fue el encargado de darle forma de reportaje al asunto, aunque él sabía que Cassez y los demás presuntos secuestradores, habían sido aprehendidos días antes. En esa ocasión se alió con otro personaje de trayectoria sucia: Genaro García Luna.
Poco a poco la credibilidad de Loret de Mola se fue debilitando. A tal grado se deterioró la imagen del comunicador, que Televisa optó por darle las gracias y rescindir el contrato que lo ligaba a la empresa.

Hoy vemos a un Carlos Loret, totalmente inclinado hacia el amarillismo periodístico. Es la misma historia que vemos en Víctor Trujillo, el payaso que se sintió verdadero periodista y que terminó, como muchos otros durante el periodo neoliberal, vendiendo su alma a los dueños de la cartera que pagaban su jugoso salario.

Loret de Mola intentó colocar un nuevo proyecto, en compañía de Víctor Trujillo, en espacios latinos de la Unión Americana. Pensaba que el público mexicano radicado al norte de nuestra frontera, se interesaría por el tipo de información que él ofrecía. El resultado fue un fracaso contundente. Nuestros paisanos en Estados Unidos repudiaron a ambos mentirosos. Nada más llegar e intentar echar a andar el proyecto, tuvieron que preparar maletas para su retorno vergonzoso a México.

Pero la aventura no paró ahí. Loret y Trujillo (Brozo), intentaron engañar a su poca audiencia, haciéndole creer que seguían transmitiendo desde los Estados Unidos, cuando en realidad se encontraban en nuestro país, con la cola entre las patas.
De cualquier forma, Carlos Loret sigue siendo un fiel servidor de los poderes reaccionarios en México. Le pagan bien por un trabajo sucio en el cuál es especialista.

Cada que se requiere filtrar noticias falsan en contra del gobierno de la Cuarta transformación y del presidente López Obrador, Loret hace presencia en primera fila. No le importa que la mayoría de los mexicanos se burles de él, al quedar desenmascarados sus engaños. Al día siguiente, o en la semana que sigue, vuelve a distorsionar la realidad nacional, con otro de sus montajes acostumbrados.
Loret de Mola trabaja actualmente con la careta de “periodista perseguido” o censurado, aunque lo vemos permanentemente participar en la prensa nacional escrita y en la radio del país, sin ningún problema.

Es contrario al proyecto de transformación que vive el país, no por un asunto de convicción personal, sino por un pago en efectivo que lo obliga a atacar en forma permanente al gobierno en turno.

Su último trabajo sucio tiene que ver con un apoyo económico a Morena, registrado en el año 2015.

En un video difundido por Loret, se ve al hermano del presidente López Obrador, de nombre Pío, recibir dinero en efectivo por parte de otro integrante de ese partido, de nombre David León. Ese dinero es para actividades de campaña. Había elecciones estatales en Campeche y Chiapas. Como en todos esos casos y según sucede en los demás partidos políticos, se aceptan donaciones de particulares, en apoyo a la propuesta política que se defiende.

Loret de Mola, por instrucciones de sus patrones, pretende hacer aparecer este hecho como un acto de corrupción, idéntico al que mancha en este momento a panistas y priistas, por las declaraciones que está haciendo Emilio Lozoya. Un despropósito que pocos creen.
Sin embargo, en la conferencia mañanera de este día, el presidente López Obrador invitó al periodista a presentar la denuncia correspondiente, ante la Fiscalía General de la República. Que se investigue el asunto hasta las últimas consecuencias, para conocer la verdad.

Es más, López Obrador demandó a los expresidentes Salinas de Gortari, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, que hagan lo mismo y presenten sus denuncias. El presidente señaló que él está dispuesto a presentarse a declarar, si es requerido.
“El que nada debe, nada teme”, ha dicho López Obrador.

Pero para presentar esa denuncia, se necesitan tamaños.

Y eso es precisamente lo que falta en los grupos opositores, aparte las pruebas necesarias para respaldar sus dichos.
Porque una cosa es una campaña sucia en medios y redes sociales, basadas en un video sacado de contexto y otra aportar pruebas de corrupción ante la autoridad competente.

Probablemente, la única BOA que se presentará en la Fiscalía, será #LadyDenuncias, Xóchitl Gálvez Ruiz. Es quien atiende la oficialía de partes en el PAN y la encargada de llevar y traer documentos a todos lados.

A Carlos Loret y a sus jefes no les está funcionando el nuevo montaje. Falta presentar la denuncia correspondiente y ellos saben que no cuentan con pruebas para acusar de corrupción al presidente más honesto en la historia moderna de nuestro país.
Una vez más, “Loretito” y sus jefes, quedan en evidencia.

Malthus Gamba

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