¿Estás o no con la 4T?

En este momento se está librando una lucha al interior del movimiento que no sólo amenaza con dividirlo, sino que muy bien puede representar la puerta que la oposición estaba esperando para intentar su retorno al poder, y de eso solamente somos culpables los simpatizantes y los militantes de la cuarta transformación.

Ingenuamente tomamos partido y atacamos o defendemos políticos porque alguien “saca sus trapitos”, o por su origen exógeno al movimiento, sin detenernos a analizar lo que el Presidente Andrés Manuel López Obrador nos ha sugerido tantas veces: De Parte de Quién

Parecemos olvidar que el carácter incluyente y abierto del movimiento fue lo que nos llevó al poder, que permitirle el paso a pensamientos e ideologías radicalmente distintas, pero (generalmente) con el mismo objetivo de cambiar por completo el rumbo que el país llevaba, fue exactamente lo que atrajo votantes que, de otra manera, no lo habrían hecho a favor de AMLO.

Pero simpatizantes y militantes nos sumamos y tomamos partido en las luchas intestinas sin detenernos a comprender que éstas son porque las élites partidistas y los partidos aliancistas están buscando posicionarse, colocar a sus alfiles y preparar sus cuadros para la contienda por las candidaturas, y no necesariamente teniendo en cuenta la consolidación de la cuarta transformación.

Para las elecciones de 2018 hubo, literalmente miles de aliancistas provenientes de otros partidos y de las más diversas ideologías, quienes en su mayoría apoyaban y siguen apoyando la transformación. Claro que hubo algunos negritos en el arroz y unos pocos nos hacen mucho ruido porque son personajes ya conocidos en la política, pero al final de cuentas, sólo representan un puñado contra aquellos miles que apoyan y trabajan para mejorar este país.

Por ello no podemos, ni debemos descalificar por adelantado a quienes se han inscrito como pre candidatos, primero porque todo el mundo tiene derecho a votar y ser votado, segundo porque el movimiento permite que quien desee participar, puede hacerlo y tercero porque todavía falta el proceso de insaculación del cual saldrán los candidatos oficiales. Si nos quejamos de que las opciones no son las adecuadas será porque quienes creemos que deberían llegar no se inscribieron o no tuvieron la capacidad política para ganar una candidatura.

Es indudable que hay muchos problemas e intervenciones en el proceso de selección, herencia de la vieja manera de hacer política, hay presiones desde partidos aliancistas para provocar descontento dentro de Morena con la intención de conseguir votos para ellos, hay grupos de poder que disputan la dirección y rumbo del partido. Todo esto es cierto, pero también es normal en toda agrupación política. Nosotros las bases militantes y simpatizantes somos quienes, al final decidiremos hacia dónde vamos, que rumbo es el correcto, si somos simplemente peones de un partido, de un grupo, de una persona, o somos en realidad el sustento y realidad de la cuarta transformación.

Debemos darnos cuenta del enorme daño en tiempo, credibilidad frente a los indecisos y capacidad en la creación de cuadros competitivos, nos hicieron los dos años de lucha interna por la presidencia del partido que, en algunos casos, parece continuar. Hagamos consciencia de que ese afán redentor no necesariamente descalifica a los pre candidatos cuestionados, sino que alerta en contra a indecisos que podríamos atraer.

Ahora el tiempo apremia, los dos años anteriores debieron ser para crear los cuadros competitivos que se requerían, pero no fue así. Por otro lado son miles de puestos de elección los que están en juego en estas elecciones y, por mucho que queramos, no existen suficientes personas dentro del movimiento para cubrirlos. Existe la falsa percepción de que con lograr la mayoría en el congreso es suficiente, pero varias de las iniciativas pendientes para consolidar la 4T requieren de la aprobación de la mayoría de los congresos locales, y de la publicación de los respectivos gobernadores, por lo cual es imprescindible obtener tantas posiciones como sea posible, descalificando de lleno la teoría del voto diferenciado.

No, no es tiempo de luchas intestinas, de descalificaciones y reclamos, ese tiempo ya pasó y otro volverá después del 6 de junio. Ahora debemos enfocarnos en lo verdaderamente importante: la consolidación de la cuarta transformación, el apoyo al presidente que todos decimos respaldar, mediante el voto masivo por Morena.

“hay tiempo de aventar cuetes, y tiempo de recoger las varas”