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Por: @miguelpompav

Hace algunos días, un servidor y unos compañeros del movimiento nos encontrábamos platicando con algunos vecinos de una de las colonias más olvidadas en Morelia, hacíamos referencia la molestia que tenían muchos con su encarga del orden, un puesto que eligen los vecinos cada tantos años para poder tener un vinculo más cercano con el ayuntamiento, la molestia era porque nunca había generado esa relación sino exclusivamente para sus amigos y familiares de la misma colonia, al final ellos eran los beneficiados de las pocas obras que podía gestionar y los demás vecinos molestos no encontraban una mejor manera de tener esa gestión hasta que se renovará dicho encargo.

La relación con el reto democrático actual era inconfundible, el de la revocación de mandato, una oportunidad para poder cambiar a los malos gobernantes no se ha presentado en décadas en México, la única salida ante eso siempre han sido las elecciones con un arbitro electoral parcial e incompetente, equipararlo a todos los niveles de gobierno sería el próximo reto en dónde ahora sí hasta los vecinos pudieran cambiar a cualquier encargado del orden que no trabajara para los intereses de los colonos.

Dicho entendimiento es muy diferente al que le quiere dar la clase privilegiada en este país a la revocación de mandato, aquellos que se quieren sentir defensores del INE mas no de la democracia, los únicos que creen poder definir a los actos democráticos en nuestro país porque han hecho lo que quieren con las instituciones. Lejos quedan los comentarios en los cuales se dice que con este tipo de ejercicios solamente Andrés Manuel López Obrador quiere refrendar la simpatía que tiene con la población cuando realmente se pretende germinar este tipo de ejercicios en todos los niveles, que no exista una excusa para no poder cambiar a los malos gobernantes.

Justamente la pésima concepción de la idea por parte de la oposición ha detonado llamados a no participar en el ejercicio revocatorio, cualquier oposición sensata estaría de acuerdo en el hecho de que un gobernante que no ha salido de sus filas y que no puede cumplir sus expectativas, aunque sean de intereses creados, se vaya, al cabo los opositores son los que se lavan las medias diciendo que son demócratas progresistas que más bien disimulan su incapacidad de generar una plataforma que pueda rivalizar con el movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador.
Por lo pronto, esa falta de entendimiento arrojó a la oposición a marchar en la Ciudad de México, la que se dice harta del gobierno de AMLO, le exige hoy que se quedé, pero que luego se vaya y que no vuelva o que no gobierne cuando acabe, pero tampoco ahora. Su llamado a no participar en un ejercicio que pudiera generar su plataforma electoral en algunos años fue desechado, mientras que los llamados a la participación democrática van ganando espacio ante el bloqueo del INE, los coreos seguirán dándose; ¡Es un honor, estar con Obrador!

Por Columnas

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