Sindicato Mexicano De Electricistas

Entre alianzas verdes y defensores de racistas: La 4T va

¿Debe haber alianzas entre fuerzas políticas opuestas? ¿Deben desaparecer los órganos autónomos?

Dos preguntas que gravitaron ayer en redes sociales y la discusión política en medios de comunicación alternos y tradicionales.
El primer tema tiene que ver con la alianza concertada entre los partidos políticos Morena, Del Trabajo y Partido Verde, para participar en bloque en las próximas elecciones intermedias del 2021.

De acuerdo a lo observado en redes sociales durante las últimas horas, a muchos ciudadanos que se identifican con el proyecto que impulsa el presidente López Obrador, no les gustó esta asociación con el Partido Verde. Una fuerza política identificada con el pasado neoliberal, que causó tanto daño al país.

Es válido estar en desacuerdo con esta medida. Y sano además, de acuerdo con lo expresado por el titular del ejecutivo, respecto a los tiempos de democracia que vivimos.

Lo que no se entiende bien son los argumentos que utilizan algunos de los inconformes para descalificar la alianza.

Varios de estos ciudadanos, expresan que aceptar al Partido Verde como aliado para competir en las siguientes elecciones, daña más de lo que ayuda a la Cuarta Transformación. Es más, aseguran que con ese acuerdo, se da fin a la Cuarta Transformación.

Y uno no entiende esto. ¿Qué tiene que ver una decisión de Morena, con el proyecto de cambio que impulsa el presidente?

Al parecer hay gente en el país que vive aún bajo las formas que se aplicaban en el régimen neoliberal que estamos abandonando. Piensan que Morena es el Partido en el poder y que si Morena falla, se cae el proyecto de nación que vivimos.
Y no es así.

Morena no ha tenido un desempeño parejo después de las elecciones presidenciales. Ha sufrido un desgaste innecesario a nivel dirigencia, en donde grupos políticos desperdiciaron un valioso tiempo en pugnas internas. Eso es de dominio público.

Tan es así, que en una de sus conferencias mañaneras, el propio presidente López Obrador señaló que si la conducta del partido no era la apropiada para impulsar el proyecto de nación que se está consolidando, él renunciaría a su militancia en Morena.

Y si esto hubiera sucedido, la Cuarta Transformación no se habría detenido ni por un instante.

Esto lo decimos para dejar en claro que una cosa es el partido político que formó el hoy presidente de México y otra muy distinta el proyecto de nación que construimos a diario.

Morena es el brazo político que puede ayudar a impulsar el cambio en el país, pero no es por sí mismo quien construye la Cuarta Transformación.

En las tres revoluciones anteriores, el actor principal del cambio, fue el PUEBLO.

Durante la independencia, el pueblo expulsó a los españoles del gobierno de la naciente república, dando fin al periodo colonial.
En la Reforma y Segundo Imperio, el pueblo luchó en contra de las ideas conservadoras y expulsó también a una fuerza invasora que pretendía instaurar una monarquía en el país.

En la Revolución de 1910, el pueblo se levantó en armas para conseguir el respecto al sufragio efectivo e impedir la reelección, acabando de paso con el poder feudal en el país.

En esos tres procesos históricos, el pueblo ha sido el gran protagonista.
Y eso es precisamente lo que nos ha estado diciendo el presidente López Obrador desde su llegada al poder: “Con el pueblo, todo. Sin el pueblo, nada” “El pueblo pone y el pueblo quita” “Por el bien de todos, primero los pobres” y pobre es la mayor parte del pueblo de México.

La Cuarta transformación somos todos, no el partido político. No pasa nada si Morena se equivoca y sí hay bastantes beneficios si acierta.
Morena es únicamente el brazo político de la Cuarta Transformación. Una parte del proyecto de cambio, pero nunca el todo.
Como fuerza política, necesita abrirse para asegurar triunfos electorales y mayor capacidad de decisión en el Congreso. Eso pasa en todos los países del mundo.

La democracia exige el tejido de acuerdos y alianzas, cuando la participación de varias fuerzas políticas, dificulta construir una mayoría autónoma.
Morena está haciendo su trabajo partidista, tal y como ha sucedido desde hace más de una año en el Congreso. Tejiendo acuerdos, logrando consensos con otras fuerzas, para sacar adelante las reformas que interesan al país.
Quien se espante de esta coalición de partidos, poco entiende de política práctica.
La agenda política la fijará siempre el partido en el gobierno. En este caso, Morena. Los demás, van como aliados y se ajustarán a esa agenda.

Por último, debe entenderse la diferencia que hay entre lo que es verdaderamente La Cuarta Transformación y lo que pesa dentro de ella Morena.
La primera es mucho más grande. La impulsamos todos, porque la construye el PUEBLO. La segunda es únicamente su actual brazo político.
El otro punto de interés nacional desde el día de ayer, tiene que ver con los costosos organismos autónomos creados durante el neoliberalismo.

Renunciaron las titulares del CONAPRED y de la CEAV.

La primera, por cometer una garrafal pifia al invitar a Chumel Torres, a un evento en el que se hablaría sobre discriminación. Chumel es un acosador clasista y un discriminador ampliamente conocido en redes sociales.
La misma ciudadanía exigió su salida del evento, o la cancelación del mismo.

Fue tal el rechazo social a esta situación, que a la hoy extitular de ese organismo, no le quedó otra vía que la renuncia.
Lo mismo pasó con Mara Gómez, extitular de la CEAV. Hubo peticiones de la misma gente considerada víctima del delito, para que se procediera a su destitución, por falta calidad en su trabajo.

Como bien ha dicho el presidente López Obrador, estos Órganos Autónomos, son muy costosos para la sociedad mexicana y los resultados que presentan son pobres en el mejor de los casos o lamentables por regla general.
Cuestan mucho, sin dejar beneficios.

Es sano que estos personajes que viven pensando que las reglas del juego no han cambiado, salgan de la administración pública. Tienen mentalidad neoliberal y no encajan dentro de un proyecto transformador.

Sería sano también que muchos de estos órganos autónomos, fueran desapareciendo paulatinamente.
Son entidades que pretenden ejercer un tipo de gobierno paralelo. No fueron elegidos por el pueblo y no forman parte del proyecto de cambio que vive el país.

Son escombros neoliberales que ocupan espacio, cuestas dinero público y nada le aportan al pueblo de México.
Su extinción está próxima.

Malthus Gamba