En dos horas AMLO desmiente a la prensa; por eso la importancia de las mañaneras

Los conservadores, han estado afanosos en la construcción de una visión de catástrofe, para endilgarle los errores de treinta y seis años de neoliberalismo, al gobierno de la Cuarta Transformación.

Se mueven como un ejército de hormigas que presentan demandas unos, fabrican falsas noticias otros y difunden, a través de sus medios de comunicación y periodistas incondicionales, lo que ellos consideran el fruto de tanto esfuerzo.

Hemos visto cómo las redes sociales se saturan de información tendenciosa, que tiene por objeto crear la percepción social de que la Cuarta Transformación camina hacia el fracaso.

Los opinólogos de siempre, intentan recrear un universo paralelo, donde las ideas del neoliberalismo son atinadas y significan un avance para el país. Mientras el gobierno del cambio se hunde, a la manera del Titanic.

Semanas invierten todos los personajes de la derecha, en la construcción de este inmenso escenario.

Y basta la aparición del presidente López Obrador, en la siguiente conferencia mañanera, para desbaratar todo ese teatro de aficionados, con un solo manotazo.

El día de hoy, el titular del ejecutivo dio claridad al asunto del nuevo aeropuerto que se construirá en Santa Lucía. Los amparos que ha conseguido el grupo conservador, encabezado por Claudio X González Guajardo, no representan mayor problema para el proyecto aeroportuario. Su máximo alcance sería retrasar un poco el inicio de los trabajos calendarizados. No obstante esto, se cumpliría en tiempo con el compromiso contraído para inaugurar, en dos años, la nueva terminal aérea.

Unas cuantas frases y todo el trabajo de la derecha, cae por los suelos ante la opinión pública.

La campaña para desacreditar la estrategia que permitirá reducir el flujo migratorio en la frontera sur del país, también se vino abajo con las explicaciones claras que dieron el presidente y el canciller Marcelo Ebrard.

El Instituto Nacional de Migración, cuenta con más personal para realizar los censos que se requieren, para identificar a quiénes ingresan a nuestro país, así como conocer la finalidad de su viaje. La Guardia Nacional inicia labores en estos días en la franja fronteriza. Los gobernadores del sureste mexicano se suman al proyecto que permite regular la migración, respetando los derechos humanos. La Secretaría del Trabajo atiende lo relativo a albergues temporales y posibilidades laborales para los centroamericanos que cruzan por nuestro territorio.

Los conservadores tardaron días en construir un discurso en el que señalaban que nuestro gobierno se veía lento, sin claridad en los pasos que estaba dando. Bastaron diez minutos de explicación, para que todo ese montaje se viniera abajo.

Parece que la derecha mexicana, adolece de un mal que no le permite avanzar de manera firme, en su propósito para descarrilar, al menos ante la opinión pública, a la Cuarta Transformación. Ese mal tiene que ver con las maneras que ha usado en el pasado para generar apoyo social.

Cuando los neoliberales estaban al frente del gobierno, no les costaba trabajo imponer cualquier idea como verdad, en la mente de una sociedad que les creía ciegamente. A eso se acostumbraron: actuar de acuerdo a sus intereses y después mentir, respaldados por una prensa que gozaba de total credibilidad.

Hoy, que perdieron el poder, mantienen la idea de que los mismos procedimientos del pasado, les pueden brindar los beneficios que antes disfrutaban. Y no es así.

La sociedad mexicana es otra, menos crédula, más atenta y con un sentido crítico que impide se le engañe fácilmente.

Los medios de información de la derecha carecen de la estima pública. Muchos de sus integrantes han sido señalados como aliados incondicionales del neoliberalismo. Ayudaron de hecho, o con su silencio, al deterioro y saqueo de nuestro país. Lo que actualmente dan como información precisa, genera desconfianza y debe ser corroborada con otras fuentes independientes.

Lo último que hubieran querido estos medios, es precisamente lo que están viviendo hoy en día: una conferencia diaria, por parte del presidente López Obrador. Ahí, con información y cifras de primera mano, el ciudadano tiene los datos correctos sobre el rumbo y avance de la actividad pública en nuestro país.

Y lo más importante: obtiene esta información de una fuente confiable. Se los dice el presidente más honesto de México en la historia moderna. Un político al que le han buscado fallas de cualquier tipo, a lo largo de su trayectoria, sin haber encontrado algo que pudiera mancharlo.

La mañanera termina con los sueños que construyen los conservadores, pensando que, con mentiras y calumnias, se puede reconquistar el poder.

Es un ejercicio innovador que frena las aspiraciones de la derecha y de la comentocracia, acostumbrada a ejercer un periodismo tendencioso y poco profesional.

Ese es el valor real de las conferencias mañaneras.

Por una parte, está un presidente que mantiene comunicación permanente con la sociedad. Por la otra, lo que el titular del ejecutivo ha dicho muchas veces: “el pueblo de México es mucha pieza”. Los ciudadanos dejamos de creer en los cuentos que construye mañosamente la derecha decadente.

Esta mañana se despejaron muchas dudas sobre la calidad del trabajo que realiza el canciller Marcelo Ebrard y el grupo de trabajo que atiende el problema migratorio. Tenemos cuarenta días para presentar resultados a la contraparte norteamericana. No se ha dejado de trabajar y ya pueden verse los primeros resultados.

Las dudas creadas por los comentarios tendenciosos de la derecha fueron desbaratados.

Quién realmente quiera acercarse a la realidad que está viviendo nuestro país, solo tiene que sintonizar diariamente la conferencia de prensa que preside López Obrador.

Olvídense de cuentos y comentarios engañosos.

Infórmense directamente de la fuente. Es lo más sano.

 

Malthus Gamba