Textos y Contextos
Por: Miguel Alejandro Rivera
@MiguelAleRivera

Emiratos Árabes Unidos (EAU) se convirtió en el primer país del planeta en oficializar la jornada laboral de cuatro días y medio en todas sus instancias de administración pública y en el banco central. La medida busca incentivar la inversión extranjera, homologar sus mercados con la arena internacional y, más importante aún, la agencia oficial de noticias WAM indicó que esta nueva medida tiene como objetivo “impulsar la productividad y mejorar el equilibrio entre la vida laboral y personal”.

Viene a la mente sin duda José Mujica y sus palabras siempre certeras para definir a las dinámicas de nuestro impuesto occidente: “El hombrecito de nuestro tiempo deambula entre financieras y el tedio rutinario de las oficinas atemperadas con aire acondicionado siempre sueña con las vacaciones y la libertad siempre sueña con concluir las cuentas, hasta que un día, el corazón se para y adiós”, dijo en la Asamblea de las Naciones Unidas en 2013.

Aunque en América Latina hay límites semanales de 48 horas en países como Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, México, Nicaragua, Panamá, Perú y Uruguay, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), nuestro país es el tercer lugar en el mundo, sólo después de Colombia y Turquía en registrar más horas de trabajo hasta el conteo realizado por dicha organización internacional en 2019.

A partir de estos datos, se generan muchas reflexiones, y hasta da nostalgia el pensar para qué trabaja tanto la sociedad mexicana, que en años anteriores llegó a posicionarse en el lugar número uno de la lista.

En 2017, Apple lanzó a la venta el IPhone X, cuya gama más lujosa tuvo un costo de lanzamiento en el mercado mexicano de hasta 26 mil pesos; en aquella ocasión, haciendo un cálculo de cuántos días necesitaba trabajar una persona para pagarlo, tomando como referencia los salarios mínimos de cada país, en Canadá se requerían once días, en Estados Unidos dieciocho, y en México más de trecientos cincuenta: prácticamente un año para pagar un teléfono inteligente.

Según el Censo 2020 de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami), el 13.3% de las personas remuneradas y asalariadas que laboran una jornada completa ganan hasta un salario mínimo; sin embargo, esta medida sólo es una referencia para saber cuánto en realidad cuesta un IPhone, pues, otra vez citando a Mujica, uno no paga las cosas con dinero, sino con su tiempo.
Necio y mil veces necio quien confunde valor con precio, dice el refrán; según datos de la plataforma financiera Destácame, retomados por Forbes, los mexicanos deben en promedio 2.9 veces su salario mensual, lo que implica que tengan que recurrir a renegociaciones para saldar adeudos; asimismo, dicha investigación explica que, en promedio, los mexicanos deben 35 mil 499 pesos en créditos y préstamos.

Cuántos insomnios no genera una deuda o un crédito que cuesta trabajo pagar porque las personas compramos cosas que queríamos, pero que no necesitábamos. En 2020, una pandemia mundial literalmente paró en seco al mundo y qué pasó con quienes, en lugar de tener ahorros, debían miles de pesos al banco.
Aunque en Emiratos Árabes Unidos las empresas privadas seguirán decidiendo cuáles serán sus horarios laborales, el sector público ya dio un paso que, desde hace tiempo, viene teniendo ecos en países europeos donde entienden que el ocio y el tiempo libre son parte de la calidad de vida de las personas; en México, seguimos pensando que la calidad de vida es matarse trabajando para comprar un coche último modelo cuyos pagos no te dejarán en paz unos cuatro o cinco años y que no podrás estacionarlo tranquilo en cualquier lugar por miedo a que te lo roben… “El pobre no duerme de tanto desear, lo que el rico cuida tanto que no encuentra la paz”.

Foto: Bloomberg Línea

Por Columnas

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