El Tigre no le falló a AMLO; demostró el músculo

Una noche fría. De lluvia en la Ciudad de México. Noche en que culminan jornadas agotadoras donde todos los participantes en el proceso, se muestran fatigados, pero satisfechos.

Era necesario reunir en unos cuantos días, un millón seiscientas mil firmas ciudadanas, acompañadas del formato foliado y los datos de la credencial de elector de cada participante.

La solicitud para una consulta ciudadana, a favor del enjuiciamiento a los expresidentes del país, cerraba su primer capítulo.
No se habían recabado únicamente las firmas solicitadas por Ley. Fueron arriba de dos millones y medio de firmas las que se presentaron en la Cámara de Senadores, para su trámite correspondiente.
Una participación ciudadana que no esperaban los organizadores y mucho menos los grupos de la derecha neoliberal, que defienden a capa y espada a quienes gobernaron al país, en tiempos de la corrupción.
Antes de que se cumpliera el plazo legal, las sesenta y siete cajas que contenían la documentación requerida, eran recibidas por los representantes del Senado mexicano.

Pocos medios de comunicación convencionales hablaron sobre el tema.
Para quienes marcan la línea de la prensa tradicional, lo mejor fue el silencio. No podían entender con claridad, un hecho que escapaba a sus previsiones.

En diez días, el pueblo de México se había movilizado dentro de un esquema de organización mínima, para demostrar a la clase conservadora que “El Tigre” va por ellos en forma pacífica, ordenada y apegada a derecho.
Una nueva hazaña de nuestro pueblo, que a pesar del silencio de los medios de comunicación, al servicio de la clase conservadora, pasa a formar parte de la Historia reciente del país.

Un aviso a los gobernantes del pasado neoliberal, en el sentido de que esos crímenes que oculta la servil prensa a la que pagan, no han sido olvidados por una sociedad agraviada durante décadas.

Los expresidentes que impulsaron la corrupción, el saqueo nacional, la violencia y la desigualdad a lo largo y ancho del país, serán juzgados en un tribunal judicial, o en su defecto, en el Tribunal del Pueblo, que los dejará marcados como personajes nefastos en la Historia Nacional.
La gente se movilizó en buena parte de los municipios de la república. Acudió a los sitios donde se recababan las firmas y esperó con paciencia su turno para hacer efectivo su apoyo a la consulta.

Colas de ciudadanos esperando acceder a un ejercicio democrático, en donde su voto significa tomar medidas concretas sobre un asunto de interés nacional.,
Era la oportunidad de impulsar un mecanismo que hiciera pagar a los culpables del desastre nacional.

La democracia participativa de la que tanto habla el presidente López Obrador, comienza a tomar forma real en la práctica.
Ya no solamente en tiempo de elecciones, veremos al pueblo manifestar su opinión sobre el rumbo que debe seguir el país. En los temas importantes, el voto ciudadano, vía consulta, referéndum, o plebiscito, determinará la vía de acción a seguir.
La jornada del 15 de septiembre, donde se da folio a la documentación presentada, se preparan las cajas numeradas que contienen las firmas y se hace el recuento final sobre lo que recibe el Senado, queda registrada como el primer triunfo de esa nueva democracia participativa.
Y deja varias enseñanzas para todos.

La primera, en el sentido de que terminó la época de “la mayoría silenciosa”, que resignadamente, aceptaba toda medida nacida del gobierno en turno. México es un país de ciudadanos comprometidos, dispuestos a participar en la vida pública del país.

La segunda, que la movilización social es posible, sin necesidad de gestores políticos que se apropien de las banderas del pueblo.
En varias ocasiones se ha señalado en este espacio que la Cuarta Transformación es, antes que todo, pueblo. Solo el pueblo puede salvar al pueblo.
La organización social es la herramienta que debe manejar una sociedad decidida a defender su democracia. Los políticos pueden venderse o fallar en los momentos decisivos. Pero los ciudadanos responderán siempre por los intereses del pueblo en su conjunto.
La tercera enseñanza es para las fuerzas opositoras que piensan que con engaños y mentiras, pueden manipular a una sociedad que ha cambiado, sin que ellos al parecer, se hayan enterado.

El “Tigre” mostró su músculo en este ejercicio cívico. El “Tigre” se levantó como siempre lo ha hecho: silencioso, potente e imparable, defendiendo su espacio y sus derechos.

En el proceso electoral del 2021, las esperanzas de los grupos de la derecha para alcanzar resultados decorosos, son cada día más pequeñas.
El desprecio de la gente hacia los antiguos gobernantes neoliberales, es mayúsculo. La política y políticos que defienden esas banderas, están condenados a recibir el repudio del pueblo. No habrá votos para ellos.

La consulta popular para juzgar a los expresidentes, ha dejado ya su marca histórica.
Independientemente de que el Poder Judicial de la Federación, determine si es o no procedente este juicio, el pueblo de México ha sentenciado con esas firmas a quienes son culpables de la tragedia nacional que vivimos.
El juicio ya inició y el banquillo de los acusados está ocupado por los últimos cinco expresidentes neoliberales.
Los está juzgando la Historia y el pueblo es el jurado.

Con autorización del la Suprema Corte de Justicia, o sin ella, se dictará sentencia.
Y todos sabemos que estos acusados son culpables de cada uno de los delitos que se les imputa.
El veredicto del pueblo es conocido por todos. Culpables.

Que así sea registrado en todo libro de Historia Mexicana.
El neoliberalismo y sus representantes, traicionaron a la nación y a su pueblo.

Malthus Gamba