Sindicato Mexicano De Electricistas

El suicidio de TV Azteca

Uno se pregunta si las empresas propiedad de Ricardo Salinas Pliego figuran en la lista de las quince más grandes, que tienen millonarios adeudos fiscales.

O si los pequeños empresarios afiliados al Consejo Coordinador Empresarial y los gobernadores de filiación panista, lograron convencer al dueño de Elektra y Banco Azteca de que sus posibilidades empresariales tienen más futuro con ellos, en el lado opositor.
Cualquiera que haya sido la causa, lo importante para los ciudadanos del país fue la nota que apareció la noche de ayer en el programa dirigido por Javier Alatorre, en Azteca Noticias.

El gobernador de Baja California, Jaime Bonilla Valdéz había declarado horas antes que existían divergencias entre los datos sobre contagiados y fallecidos a consecuencia del epidemia de Covid-19, entre la plataforma del gobierno federal y los registros de su gobierno estatal. Decía que no se podía confiar en la información que a diario daba el Dr. Hugo López Gatell, en la conferencia de las siete de la noche, por este tipo de inconsistencias.

Lo que no tomó en cuenta Bonilla, es que la respuesta del Dr. Gatell en su comunicado diario, lo dejaría muy mal parado. Todos los datos que se incorporan al control general que lleva el Sistema Nacional de Salud, parten de los gobiernos estatales. Hay divergencias por cuestiones de tiempo, relacionados con la hora del corte que se hace diariamente para poner a disposición del público está información. También porque los datos de laboratorio para determinar las causas reales de cada fallecimiento, tardan un poco. No se incorporan a la plataforma, registros que no estén amparados plenamente por los estudios que se requieren.
No hay errores por parte del gobierno federal. Son los Estados quienes se apresuran en ocasiones, al determinar que cualquier muerte se debe al Covid-19. Aún sin contar con los estudios suficientes.

No obstante esta aclaración, hecha por el Dr. Gatell, Javier Alatorre se lanza con todo en contra del médico responsable de buena parte de la estrategia de salud que se sigue, para el control correcto de la epidemia. Alatorre lo tacha de incapaz e incompetente.
Da por buenos los datos incorrectos de Jaime Bonilla, sin tomar en cuenta el desmentido público que realizó el Dr. Gatell.
Pero independientemente del posible error que esto implica, termina su nota en televisión abierta, invitando a la ciudadanía a no hacer más caso a las medidas sanitarias recomendadas por el Dr. Gatell y por el Sector Salud, en consecuencia.

Esto es, expone a la sociedad mexicana a los peores peligros que pudieran esperarse de la enfermedad.

Intenta echar por tierra todo el trabajo y esfuerzo de una sociedad organizada, que ha atendido correctamente el mensaje de “Quédate en Casa”.

Golpea directamente a las autoridades del sector salud, por motivos solo conocidos por el propietario de TV Azteca. Pero al mismo tiempo pone en peligro al pueblo de México, al promover la desobediencia civil, en tiempos de una epidemia.
No conocemos hasta este momento las motivaciones de Ricardo Salinas, para dar estas instrucciones que intentan afectar la credibilidad de un funcionario público que ha estado al pie del cañón desde mucho antes de iniciada la epidemia de Covid-19.

Desconocemos también las escusas éticas y profesionales que permiten a Javier Alatorre adoptar una conducta servil y deshonesta, que podrá satisfacer los intereses de su patrón, pero que van en contra de la integridad física de todos los mexicanos.

Lo que sí conocimos de inmediato, fue la respuesta de la sociedad del país, respecto a esta falta de responsabilidad en ambos personajes.
Se condena de inmediato la difusión de una noticia basada en datos falsos. Se repudia a Televisión Azteca, a Ricardo Salinas Pliego y a Javier Alatorre, por pretender impulsar una campaña de desobediencia civil, que pone en riesgo la vida de cientos de miles de mexicanos.
Se pide la intervención de la Procuraduría general de la República, para dar inicio a una investigación de oficio, en contra de quienes pretende romper el orden social, en tiempos de Emergencia Nacional Sanitaria.

Se solicita la revocación de la concesión otorgada a los dueños de Televisión Azteca, por incurrir en un acto de irresponsabilidad, que pone en alto riesgo al pueblo de México.

Mientras se da curso a estas demandas, “el pueblo sabio” de nuestro país, está convocando a un boicot general en contra de Televisión Azteca. Quizá el mismo pudiera extenderse a las tiendas Elektra y en la medida de lo posible a Banco Azteca.
Las “benditas rede sociales”, nos están mostrando que los dueños de los grandes capitales del país, están equivocados al pensar que con su dinero, pueden comprar aún la conciencia social.

La defensa que se ha hecho a favor del trabajo y la persona del Dr. Hugo López Gatell, son muestra clara de esto.
Para el pueblo de México, es mil veces más respetable el doctor Gatell, que lo que pueden serlo Ricardo Salinas Pliego, Javier Alatorre, e incluso el gobernador Jaime Bonilla.

Falta aún la respuesta del gobierno federal, hacia esta propuesta irresponsable de abandonar el “Quédate en Casa”, que formulan los propietarios y periodistas de TV Azteca.

Lo que hasta el momento tenemos muy claro los mexicanos, es que de ningún modo seremos títeres de los intereses mezquinos del propietario de TV Azteca, ni participaremos en el juego de muerte que nos propone este periodista servil, deshonesto y corrupto.
La única garantía de salud que ha funcionado hasta el día de hoy, es la que nos invita a mantener una “Sana Distancia, aplicando el “Quédate en Casa”.

Lo que propone la televisora mencionada, es en realidad suicida.

Participar en el boicot a TV Azteca es decisión personal y cada uno decidirá al respecto.
Pero atender las indicaciones que nos dan los profesionales del sector salud, es una obligación ciudadano que no podemos pasar por alto, nada más porque “Los Tres Chiflados” (Bonilla, Salinas y Alatorre), así lo decidieron.
Somos un pueblo maduro y no las marionetas que los irresponsables piensan.

Estamos todos con el Dr. Hugo López Gatell y la estrategia de salud diseñada para combatir la epidemia.

Malthus Gamba