El pueblo exige justicia: México Libre no va

“Vivimos una revolución pacífica”, ha dicho en múltiples ocasiones el presidente López Obrador.
No hay fuego entre las partes en combate permanente. Y sin embargo, una revolución, es una revolución.
Se dan enfrentamientos diarios entre grupos conservadores y el sólido núcleo social que apoya el proyecto de cambio que construye un pueblo que renace, después de treinta y seis años de neoliberalismo.

Una de las batallas memorables en los últimos tiempos, es la ganada por la sociedad honorable el país, en contra de los deseos del expresidente Felipe Calderón, para que el Instituto Nacional Electoral, otorgara el registro como partido político, a su asociación “México Libre”.
No obstante que este instituto se ha manifestado en múltiples ocasiones como aliado incondicional de las causas conservadoras, en esta ocasión no pudo justificar las violaciones evidentes de “México Libre” a los reglamentos vigentes, para el otorgamiento de registro a las organizaciones que así lo solicitan.

Depósitos de efectivo, a través de un servicio de tarjetas donde no hay claridad sobre los datos del donante, fueron la causa principal de la negativa a considerar como validos, los reportes financieros que presentó esta organización.
“México Libre” sufrió un revés inesperado, al ser bateado por el INE. Se juega su última carta ante el Tribunal Federal Electoral, a quien solicita reconsiderar su caso.

El Poder Judicial tendrá la última palabra sobre el particular y al mismo tiempo será sometido a una prueba de fuego por parte de la sociedad mexicana, que está al pendiente del falló que presente sobre este asunto.
Debemos tener presente que cualquier dictamen que emite un juez, está por regla general ajustado a derecho. Al menos, esto sucede cuando se intenta verdaderamente brindar justicia a los ciudadanos.

Pero esa manera de interpretar la Ley, varía de un juez a otro.
Quien conozca de juicios y litigios, podrá corroborar que un asunto que se llevó en determinado tribunal o juzgado, tiene una sentencia propia a la visión particular del juez encargado.

Un asunto idéntico, en donde solo cambian los nombres de los afectados, visto en un tribunal distinto, puede arrojar un fallo diametralmente opuesto. Y esto es correcto también.

La causa de esto tiene que ver con una característica de toda Ley. En su aplicación, es interpretativa. Y toca al juez responsable de cada caso, hacer esta interpretación en forma personal y de manera justificada.
Por eso es que la participación de buenos abogados, es determinante en todo juicio. Quien aporte más elementos a su favor, tendrá mayores oportunidades de conseguir un resultado favorable.

Por la misma razón, los personajes que cuentan con recursos suficientes, o tienen “relaciones importantes” dentro del Poder Judicial, intentan que sus casos caigan en manos de jueces “afectos” a su causa.

No es un secreto que México ha sido históricamente un país donde la justicia se ha puesto en venta al mejor postor.
Quien cuenta con una cartera, o una cuenta bancaria bien provista, no se preocupa demasiado por sus problemas legales.
Se paga lo que deba pagarse y se sale del apuro “con todas las de la Ley”.

La interpretación que haga el juez en esos casos, no rebasará el marco legal. Solo que únicamente tomará en cuenta determinados puntos que marca la Ley, pasando por alto aquellos que no convengan a quien paga.

En el asunto de “México Libre” es obvio que el expresidente Felipe Calderón cuenta aún con los contactos internos suficientes dentro del Poder Judicial, para solicitar una “visión favorable” respecto a su caso.

Felipe Calderón cuenta con ese tipo de apoyo en los medios masivos de comunicación, a los que paga generosamente.
Hay sectores burocráticos que aún defienden al calderonismo en forma solapada, debido a los favores de todo tipo, recibidos en tiempos de Felipe.
Por lo mismo, no es aventurado señalar que dentro del Tribunal Federal Electoral, existen también personajes que se encumbraron o beneficiaron, durante los años en que Felipe Calderón se desempeñó como presidente de México.

Y no es aventurado esto, porque dentro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pasa lo mismo.
El ministro Luis María Aguilar Morales, postulado en 2009 por Felipe Calderón, para ocupar una vacante dentro de la Suprema Corte, fue el responsable de preparar el proyecto que será presentado el primero de octubre al pleno de la Corte, para determinar si es procedente o no, celebrar una consulta popular para enjuiciar a los expresidentes de la república, del periodo neoliberal.
El proyecto se hizo público el día de hoy y a criterio de este ministro, la consulta solicitada no es procedente, por ser “violatoria a las garantías individuales” de los exmandatarios.

Es una interpretación ajustada a lo que dice la Ley. Pero es una interpretación “torcida”, si consideramos la evidencia con que se cuenta en la actualidad, para acusar justificadamente a estos expresidentes de delitos de toda índole, en contra del país y del pueblo mexicano. Principiando por la corrupción.

Se cumple con la Ley, pero se deja al lado el sentido de Justicia.
Y es que Justicia y Legalidad son conceptos distintos y en muchos casos encontrados. Lo Legal ha sido en México por décadas (incluso por siglos), Injusto.

En el caso de “México Libre” debemos estar al pendiente desde este momento del posible dictamen final que se otorgue.
Estar activos en todos los frentes, reclamando un fallo Justo y no solo Legal.
Felipe Calderón incumplió el reglamento para el registro de su organización y eso es inocultable. El INE lo apercibió oportunamente de que el uso de esas tarjetas de depósito estaba prohibido. Con todo, optó por infringir las reglas.
Por eso se le negó el registro a “México Libre” en primera instancia.

Por otra parte, Felipe Calderón fue jefe inmediato de Genaro García Luna, quien está siendo juzgado en la Unión Americana por delitos de delincuencia organizada.

Es imposible que Felipe Calderón ignorara las actividades realizadas por su excolaborador.
Otorgar el registro a “México Libre”, pone nuevamente en peligro al país, al permitir el retorno de los delincuentes de cuello blanco al servicio público.

El pueblo de México debe exigir Justicia y no solo legalidad en ese caso.
Es tiempo de movilizarnos en redes sociales, en las calles y en cualquier espacio donde se escuche la voz de la gente.
“México Libre No Va”

Malthus Gamba

Foto: La Jornada