El PAN: sus absurdos con Vox y el comunismo

Textos y Contextos
El PAN: sus absurdos con Vox y el comunismo
Por: Miguel Alejandro Rivera
@MiguelAleRivera

Según el Partido Acción Nacional, un fantasma recorre México: el fantasma del comunismo. En días pasados, esta organización política de oposición no se cansó de errar en sus dichos, estrategias, posturas y alianzas, con lo que comenzaron olímpicamente mal el nuevo periodo en el Legislativo mexicano.

Primero, su increíble ignorancia, o falta de pericia, en utilizar el término comunista. En 1968, todos sabemos, hubo un estallido de movimientos sociales en países como Francia y México, los cuales enarbolaban pensamientos marxistas. En nuestro país, la matanza del 2 de octubre en Tlatelolco, fue el más terrible momento de toda una estrategia para estigmatizar la palabra “comunista”. Por eso en México ser comunista en el Siglo XXI resulta anacrónico, anticuado, caduco y hasta peligroso: porque el sistema se encargó de enterrar la ideología junto con todos los desaparecidos en la época de la “Guerra Sucia”, por miedo a la creciente popularidad de hombres barbados como Fidel Castro o Ernesto Guevara.

Pero el PAN busca llevar el debate a una estrategia gastada de los medios empresariales de comunicación donde, a la usanza de Joseph Goebbels, relacionan dos fenómenos que en realidad carecen de vínculos. El pasado 2 de septiembre, los senadores panistas se reunieron con el líder del partido español Vox, organización de ultraderecha, y en el contexto de dicho encuentro, aseguraron que suscribieron la Carta de Madrid, para frenar el comunismo en México y España.

Habría que explicarles muchas cosas a los panistas, que parecen estar más obsesionados con el comunismo que la misma gente de la izquierda. Uno: en España, efectivamente, existen partidos socialistas, no comunistas, siendo que ambos términos han sido deconstruidos por sinnúmero de teóricos a lo largo de la historia, pudiendo asumir desde posturas como la leninista, que no se trata de sinónimos, sino de etapas distintas en un sistema de producción.

Dos: en México no hay un proyecto que se acerque al comunismo, y menos desde el gobierno federa actual; ¿qué les asusta, el Gas o los Bancos del Bienestar? En la llamada 4ta Transformación, ni siquiera se han expropiado empresas privadas como para pensar en un proyecto socialista, simplemente se ha recuperado el poder de competencia del Estado para influir en la reducción de tarifas de ciertos servicios: eso, ni de lejos, es comunismo.
Tres: si de extremismos se trata, el PAN es quien hace tratos con un partido xenófobo, de ultraderecha, tendiente a un nacionalismo extremo que raya en el claro fascismo; tan es así, que no midieron el impacto de su reunión con el líder de Vox, Santiago Abascal, y debieron borrar tuits, justificar sus vínculos con dicha organización política e incluso terminaron peleados al interior de su partido; bien dice el dicho: explicación no pedida, culpabilidad manifiesta.

Y algo que también deberíamos analizar es, ¿qué hace Vox tratando de tener presencia en México? ¿Cómo no tienen la influencia que buscan en España, intentan trascender en otro país?
Para evitar discusiones decimonónicas como el llamado que los conservadores hicieron alguna vez a Maximiliano de Habsburgo, debiéramos anteponer el concepto de soberanía, dado que en este Siglo XXI, qué tendría que hacer un país europeo influyendo en América Latina; si mucho se batalla con los Estados Unidos y sus doctrinas imperialistas, lo que menos necesitan México y los países que en el sur le acompañan, es otro “héroe democratizador”, con cara de libertad y corazón de tirano.

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