El lloriqueo de las élites moralmente derrotadas

Algunos personajes de las élites como Claudio X González, que antes eran favorecidas con privilegios, concesiones, contratos, dinero fácil sustraído de fideicomisos gubernamentales y favores de toda índole, lloriquean por los rincones y vociferan con estridencia, que van a pasar décadas para que se recupere el país de lo que está sucediendo durante la 4ª Transformación.

Otros magnates de reciente creación como Salinas Pliego, con grandes negocios realizados al amparo del poder público, no pagan sus impuestos, pero presumen su gran audacia en la configuración de sus fortunas, oponiéndose hasta a pagar sus cuotas para crecer las aportaciones de retiro de sus trabajadores.

Algunos otros personajes menores pero igual de escandalosos como Gustavo De Hoyos, vuelan alto, con casitas de FRENAAA elevadas por el viento y la ilusión de llegar a la presidencia del país, apostando a que la ciudadanía caiga en un estado catatónico para que no se den cuenta de por quién van a votar.

En este escenario, son los mismos sujetos de siempre que se juntan periódicamente para crear nuevas organizaciones que sustituyan a las anteriores, porque nada les ha funcionado para enfrentar políticamente la popularidad del gobierno de la transformación y pasan de TUCAM a los amparos, a BOA, a FRENAA y a SI por México, siempre con el mismo concepto y los mismos argumentos vacíos de propuestas inexistentes.

Mientras estos personajes que no se cansan de hacer el ridículo, son sacados de algún guion de película de Woody Allen, se acompañan de grupitos de gobernadores fracasados y se incrustan en el discurso público para hacer ruido mediático, el gobierno de la 4ª Transformación se concentra en la administración escrupulosa de la pandemia y en los esfuerzos para lograr una recuperación económica rápida y eficaz.

En días recientes se dio a conocer, que el Producto Interno Bruto del país creció en 12% durante el tercer trimestre del año, recuperando la mitad del crecimiento perdido durante los tres meses más severos de la pandemia, que obligó prácticamente a cerrar la economía y que esto implicó la creación de 8.4 millones de empleos nuevos, también recuperándose el 70% de los 12 millones que se habían perdido durante el trimestre anterior.

Esto coloca a México como el sexto país que logró más crecimiento en el mundo durante este último trimestre. Lo más sorprendente es que de los países que más crecieron, es el único que logró hacerlo sin contratar deuda adicional, cuando los Estados Unidos contrataron deuda nueva equivalente al 30% de su Producto Interno Bruto, España e Italia lo hicieron en 22%, Alemania y Bélgica en 23%.

Está como ejemplo el caso de Brasil, que a pesar de haber contratado deuda nueva equivalente a 20% de su PIB, no solamente no logró obtener crecimiento, sino que en este trimestre su economía se desplomó en menos 20%.

Algo parecido a lo que nos hubiera sucedido a nosotros, de haber continuado con gobiernos encabezados por genios neoliberales como Meade, Anaya o Videgaray, quien por cierto es muy probable que hoy se encuentre uniéndose a la nueva comunidad mexicana de prófugos que está creciendo rápidamente en Israel.

Así es que mientras los desposeídos de privilegios se dedican a lloriquear amargamente en los medios, haciendo públicos los lamentos de su desgracia, el país avanza a paso firme hacia una nueva realidad económica y social que nos proporcione crecimiento real, sin deuda nueva, con desarrollo y bienestar.

 

Como dijo el político irlandés Richard Sheridan: “La forma más segura de no fallar es estar determinado a tener éxito”.