El juego de la recesión

Un día cualquiera, usted sale de su casa, mira al cielo y ve una o dos nubes. Hay bastante luz solar y hasta se siente algo de calor. Sigue su rumbo sin mayor problema y no vuelve a recordar el asunto.

Días después, sale a trabajar como siempre y se da cuenta de que hay más nubes y piensa que por la tarde, es posible que llueva. Saca entonces paraguas e impermeable, por si las dudas y armado precautoriamente, se va a desarrollar sus labores.

A los pocos días, sale a trabajar y lo hace abriendo el paraguas y portando el impermeable o gabardina, para no majarse en el trayecto. Ese día efectivamente llueve.

¿Le resultó difícil entender la diferencia existente en estos tres escenarios?

Si la respuesta fue negativa, usted está en posibilidad de entender también las diferencias que existen entre un aviso de recesión técnica, una recesión técnica y una recesión.

Es sencillo, solo que los tecnócratas neoliberales y sus aliados en los medios de comunicación tradicionales, tratan de confundirlo, usando términos difíciles (y estúpidos), para señalar situaciones de la vida económica en el país.

Un aviso de posible recesión técnica, se ajusta al primer caso ejemplificado con las nubes: hay dos o tres de ellas en el cielo, pero eso no significa de ningún modo, que vaya a llover más tarde. Es un señalamiento que no implica riesgo futuro.

Una recesión técnica, se ajusta perfectamente al segundo caso: todavía no llueve, pero hay posibilidad de que, durante el resto del día, se presenten lluvias, sin saber por anticipado la intensidad de las mismas. Usted toma las precauciones del caso, por si llegara a llover, lo cual, aún no es seguro.

Una recesión, coincide con las características de un día de lluvia. A usted le consta desde temprano que está lloviendo, siente la lluvia sobre su cuerpo, cuando sale a trabajar. Ya no son pronósticos, ni probabilidades. Hay lluvia y, aun así, usted no sabe cuánto durará la misma, ni tampoco si se intensificará, o será cosa de un momento y ya.

Ahora bien, ¿qué es lo que dijo el Bank of América hace unos días, sobre la situación actual de nuestro país?

Carlos Capistrán, economista de ese Banco para Canadá y México, señaló en un estudio dirigido a inversionistas, que México podría entrar en recesión técnica. Eso fue todo.

Estamos hablando del primer escenario que ejemplificamos. Hay una o dos nubes en el cielo, que no necesariamente implican tiempo lluvioso.

El Bank of América Merril Lynch advierte también (y esto no lo señalan los conservadores neoliberales), que el Indicador Global de Actividad Económica en el país, no está cayendo, comparado con el año anterior.

Los datos económicos del segundo trimestre de actividad económico en nuestro país, aun son pocos y pobres. Además, no reflejan hasta hoy una contracción o deterioro uniforme, comparándolos con los del primer trimestre

Traduciendo a lenguaje común: como ya se ejemplificó, salimos al día y encontramos una o dos nubecitas, que no dicen mayor cosa. Ni siquiera hay necesidad de sacar el impermeable.

Si verdaderamente hubiera amenaza de recesión técnica, las nubes serían visibles a simple vista y nos daríamos cuenta de que hay señales de lluvia. Únicamente señales, no lluvia. Este sería el escenario de una recesión técnica. Los datos económicos que se miden, serían claros y la información sobre los mismos, estaría disponible para todos.

Pero ni siquiera nos encontramos en este momento en esa situación. Menos en un estado de recesión.

¿Qué es lo que verdaderamente está pasando? ¿Por qué entonces, se habla tanto de recesión?

Bueno, se habla tanto de recesión, porque es el tipo de información que están pagando los conservadores contrarios a la Cuarta Transformación.

Los medios de comunicación y los periodistas chayoteros no están muertos. Simplemente pasaron a cobrar su “chayote”, a otra ventanilla.

Antes, el gobierno en turno cubría esa nómina. Hoy, son los empresarios que añoran la corrupción neoliberal, los que sufragan estos pagos.

No hay motivos para hablar de recesión técnica (amenaza de recesión) en este momento. El INEGI, reporta que el producto interno bruto, va en aumento. La fortaleza del peso es evidente. No hay inflación y la tasa de interés no ha sido ajustada por el Banco de México.

Pero para la guerra sucia, que acostumbra usar la derecha mexicana, los factores económicos reales, son lo de menos.

La intención de sus campañas de lodo, es conseguir desprestigiar al presidente y a su gobierno, ante los ojos de la sociedad mexicana.

La meta, es debilitar a la Cuarta Transformación, para tener posibilidades electorales en el dos mil veintiuno. Con un gobierno de izquierda fuerte, esto les sería imposible.

Necesitan bajar la popularidad de López Obrador, usando los medios que sean para conseguir ese fin.

La mentira es el recurso más usado actualmente por los conservadores.

Un simple comentario que en realidad dice poco, es amplificado y deformado de tal manera, para convertirlo en noticia alarmante.

Es el petate del muerto, con el que pretenden sorprender y asustar a los incautos que aún creen en la información que difunden los medios tradicionales.

Espantar a los ciudadanos con información falsa, es el mecanismo de la derecha, no para construir, sino para intentar destruir a un gobierno que construye.

Bien, ahora tiene usted un panorama más claro de lo que se está manejando falsamente como recesión.

Recuerde que los tecnócratas neoliberales intentarán siempre confundirlo con términos técnicos.

La política y la economía, como lo ha dicho López Obrador muchas veces, son asunto de todos. No son asuntos complicados por sí mismos. Solo hay que investigar un poco y preguntar para despejar dudas, si es necesario.

Los ciudadanos mexicanos hemos cambiado mucho, desde del pasado primero de julio.

Que los conservadores vayan a engañar a sus familiares y amigos, con sus datos, encuestas, mediciones y lenguaje oscuro.

El pueblo de México sabe hacerse de la información real, en las benditas redes sociales.

 

Malthus Gamba