El as bajo la manga

por @cevalloslaura

Neta, ¿cómo le hacen para mentir tan abierta y cínicamente, sin que les de risa?, o sea, ¿cómo le hacen para parecer serios, cuando saben que lo que están declarando es francamente una ridiculez?

En estas últimas semanas ha ido creciendo, como la espuma, esta volada de que se quiere desaparecer al INE, y con ello destruir la casi recién nacida democracia que tenemos en México; han estado alimentando el rumor de que la reforma electoral es un artilugio de regresión a tiempos en que el fraude lo cocinaban dentro del INE/IFE quiénes eran los paladines de la voz del pueblo en conjunto con los partidos políticos a quienes beneficiaban directamente. Ni siquiera se dan cuenta de cuán cínicos son, porque aceptan que en tiempos anteriores ellos, los defensores a ultranza de un INE que se niega a progresar, son quienes ejecutaron todos los actos de fraude electoral con que simularon una vida política en México. O sea, antes eran malos de malolandia y ahora son buenos y no quieren volver a la senda del mal

Sí, ya nos sabemos cómo y por qué surgió el IFE; quiénes fueron los “ciudadanos modelo”, elegidos desde la academia por su supuesta independencia del poder, para realizar esos primeros trabajos como “órgano electoral independiente”; también nos acordamos cómo se simuló en la elección de 2006, cuando fueron artífices directos del fraude con el que nos arrebataron el derecho humano de elegir a un Presidente que, definitivamente no nos iba a llevar al precipicio como sí lo hizo el usurpador Felipe Calderón.

También nos acordamos como el propio Luis Carlos Ugalde confesó ese triunfo robado, y por supuesto todas las anomalías a escalas federal o estatales, que han empañado un sinnúmero de elecciones en donde lo último por lo que el dichoso instituto electoral ha luchado, es el derecho humano a votar.

¿De verdad “votar” es un derecho humano? sí por completo. En realidad está así establecido, por tratarse de la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos, como parte de las tareas de la democracia y que desde luego, el derecho a votar y a ser votado en elecciones genuinas, auténticas y periódicas, se entrelazan indisolublemente con otros derechos humanos que derivan de este proceso de decidir por un gobierno con la libertad que todo proceso electoral, debe asegurar: entre esos derechos están el derecho a una vida libre de discriminación; el derecho a la libertad de opinión y de expresión; el derecho a la libertad de asociación y reunión pacífica; el derecho a la movilidad; el derecho a una prensa sin previa censura y el derecho para dedicarse al trabajo que uno elija, entre muchos otros que podríamos incluir aquí.

Al respecto, la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), tiene como misión trabajar para la protección de todos los derechos humanos de todas las personas, y habilitarles en la realización de sus derechos, así como ayudar a quienes son responsables de defender tales derechos para que se garantice su aplicación, en el ámbito internacional. En nuestro país, a partir de la reforma de 2011, la Constitución y los Tratados Internacionales signados por México, hacen parte del catálogo de estándar mínimo de protección a los derechos humanos de las personas, y entre ellos el artículo 35 constitucional, se refiere al medio para hacer efectiva la voluntad del pueblo por medio del sufragio, mientras el 39 nos señala como el soberano facultado para decidir tal tarea.

Esta explicación no es para nada difícil de comprender y menos tendría que serlo para el Presidente Consejero del Instituto Nacional Electoral, que con doctorado y todo intenta prohibirle a la Presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos que manifieste su apoyo para la votación a favor de la reforma electoral presentada por el Presidente López Obrador, que entre otras cosas, se ciñe a lo siguiente:

  1. Que el Instituto Electoral se encargue de las elecciones nacionales y estatales, como al efecto lo hace, eliminando los órganos electorales estatales, que sólo duplican las funciones y multiplican los gastos. Y también porque todas las tareas que son efectuadas por los OPLES, debe pasar por la anuencia del actual INE.
  2. Además, que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, también se encargue de la resolución de todos los conflictos que en teoría deben ser resueltos por los tribunales electorales estatales, dado que el periodo electoral es muy breve y no se justifica su existencia durante los tiempos no electorales. También porque las resoluciones de los tribunales locales deben ser revisadas por la Sala Superior, para ser resuelta en definitiva.
  3. Que además de las elecciones, el INEC se haga cargo de otros mecanismos de participación ciudadana como son las encuestas, las consultas, los plebiscitos y referéndums, según se requiera.
  4. Que en vez de que haya 11 consejeros electorales, se reduzcan a 7, lo que implica que también sus unidades técnicas y direcciones adelgacen.
  5. Que esos consejeros electorales sean electos por voto popular, de entre una terna propuesta por los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Cada uno de los poderes propondrá a 20 candidatos para el Consejo del instituto; mientras que para el Tribunal Electoral, cada poder formará una lista de 10 candidatos. Las personas serán electas por un período máximo de 6 años.
  6. Con la actual organización del INE existen órganos delegacionales en cada uno de los 300 distritos electorales, así como en cada estado y como se propone eliminar la organización distrital, por ende, también desaparecerá la estructura de representación del INE.
  7. En cambio, el INEC, estará conformado por órganos temporales y auxiliares, durante los periodos electorales y sus funciones se conformarán de las que hoy realizan fragmentadamente las innumerables unidades administrativas, de manera que las funciones que asigna la legislación estén garantizadas con la estructura indispensable para realizarlas.
  8. Se plantea reducir de 500 a 300 diputados y de 128 a 96 senadores. Para ello se eliminará el sistema de distritos, que son 300, y las 5 circunscripciones de las que surgen los representantes plurinominales. Los candidatos serán propuestos mediante las listas que se elaboren en cada estado, y de acuerdo a la densidad de población de cada entidad, es que se distribuye el número de diputados.
  9. Cambiar el financiamiento de dinero público permanente, a un esquema en que las aportaciones de simpatizantes y militantes sean las que permitan cubrir el financiamiento ordinario de los partidos, y que solamente se les concedan recursos públicos en año electoral para gastos de campaña.
  10. Ajustar los tiempos de radio y televisión para las precampañas y campañas, manteniendo la prohibición de que particulares contraten tiempo aire para la promoción de sus candidatos.
  11. Que los ejercicios de participación ciudadana, como la revocación de mandato, reduzcan el porcentaje de votación necesario para la vinculatoriedad que actualmente es de 40%, y que se establezca en un 33% del listado nominal.

En un arrebato, el INE, sus porristas intelectuales y académicos “apartidistas”, los partidos políticos de oposición, expresidentes de nula credibilidad en materia de democracia, el clero católico y desde luego, hampones en el ámbito electoral, se han atrevido a señalar que estos cambios buscan destruir al instituto; derrumbar la democracia, permitir que el Presidente se reelija por otro período, cuando lo que se busca en palabras llanas es que exista un Instituto que en primer término garantice las expresiones ciudadanas sin que haya varios institutos onerosos que de todos modos no lleven a cabo esa tarea de manera sencilla.

Quieren que la población se convenza de que su llamado a defender al INE tiene que ver con la protección del derecho al trabajo que tienen los consejeros, como si fuera un derecho laboral largamente perseguido, por ejemplo, derechos sindicales o de trabajo digno; pero cuando nos preguntamos porque han de ganar más de 2 veces lo que el Presidente, en franca violación a la Constitución a la que juraron defender y hacer cumplir, se justifican diciendo que la democracia es cara y que sus altos salarios son una especie de blindaje que los protege para no caer en la tentación del soborno y la corrupción, pero de todas maneras caen, porque les sirven a intereses que les reportan, a final de cuentas, privilegios muy por encima de aquellos a los que podrían aspirar con un salario de funcionario.

La desesperación los ha hecho mostrar su verdadera faz: la rabia de sentir que se acaba su reinado les está haciendo cometer una serie de errores que nosotros estamos pendientes de evidenciar, como éste, donde Lorenzo Córdova, supone que no es tarea de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la emisión de opiniones sobre la reforma constitucional en materia electoral, y se limite a sus tareas dentro de la propia comisión, olvidando que uno de los derechos que deben ser garantizados y protegidos por la CNDH, justo pasa por el derecho humano de votar; o cuando en su abuso de funciones transforma las tareas del comité técnico encargado de garantizar a las candidatas en su derecho a vivir una vida libre de violencia, para convertirlas en persecutorias de ciudadanos, activistas y periodistas que emiten sus opiniones en redes sociales, ejerciendo desde luego una censura propia de regímenes autoritarios.

Ya están lamentando desde ahora, que su convocatoria no alcanzará a tener los cientos de miles que ellos siempre cuentan en su cabeza. Primero, porque en estos últimos días, sus granjas de bots se han visto duramente rasuradas al haber sido despedidos los funcionarios de Twitter México que permitían el crecimiento desmedido de sus borregos inorgánicos, y segundo, porque habiendo convocado su marcha el mismo día del cumpleaños del Presidente, saben que no podrán competir en cantidad con las personas que se reúnan en la plancha del Zócalo a la fiesta que le están preparando de manera entusiasta y completamente orgánica.

Por ello, ya están llorando y están responsabilizando al Presidente de que su llamado a no detenerse en el Hemiciclo a Juárez sino llegar hasta el Zócalo, es una clara provocación, como una especie de amenaza de represión. Ya están justificándose y gritando “Hací ño AnLo”, para que cuando el domingo cuenten a los marchantes, puedan estar tranquilos y seguros de que no llegaron más porque el Presidente los intimidó.

“Cosas peores vederes”, y en este resbaladizo final del actual INE, veremos que manotean gritan y escupen culebras porque es lo último que les queda para convencernos de que el ine no se toca. Yo quiero una reforma constitucional para que mi voto esté plenamente garantizado, desde el funcionario al que yo designe para dirigir al INEC.

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