Parece increíble que los candidatos a una gubernatura no puedan hacer un diagnóstico de las expectativas que presentan las necesidades básicas de los habitantes de los estados que pretenden gobernar.

Un ejemplo claro de que esto sucede, es el problema que está sufriendo la población de Nuevo León con respecto al agua. El actual gobernador tuvo por lo menos 6 meses de plazo antes de resultar electo, para darse cuenta de que se iba a enfrentar con un problema de escasez de agua desde el principio de su administración. Luego tuvo otros 6 meses ya siendo gobernador para preverlo, antes de que los neoleoneses tuvieran que vivir la situación por la que están pasando.

En el estado existen pozos de agua concesionados a los empresarios que hoy no sufren escasez, pero no hay suficientes para cubrir ni siquiera las necesidades básicas de la población.

Por ejemplo, las empresas del Grupo Femsa que embotellan Coca Cola y agua para vender garrafones, tiene concesionada la explotación de casi 40 mil millones de litros anuales y ha sido denunciada por sobreexplotar los mantos acuíferos dejando a la población sin acceso a ella. Por supuesto que en Nuevo León sus plantas no tienen problemas de falta de agua y siguen embotellándola para vendérsela a la población en abundancia.

Así es como funciona a la perfección el sistema de saqueo y extorsión neoliberal a favor de las grandes corporaciones y en perjuicio de los habitantes de cualquier parte. En Nuevo León no hay agua de la red hidráulica para la población, el gobierno abre la llave de las 4 a las 10 de la mañana. Entonces, durante el resto del día, si te hace falta agua, siempre tienes la alternativa de correr a comprar los garrafones que te vende Coca Cola para cubrir tus necesidades básicas.

Está claro que el ilustre gobernador de ese estado no previó esta situación, ni antes de su campaña electoral, ni en los 6 meses que anduvo recorriendo el territorio haciendo promesas, ni en el tiempo que lleva ocupando el cargo que le confirió el electorado de su estado. Simplemente parece que tenía otros asuntos más importantes en mente, en lugar del irrelevante tema de la falta de agua en su entidad, que mantiene a la población extorsionada para poder subsistir.

Si bien ya está recibiendo apoyos presupuestales adicionales del gobierno federal para solucionar este problema, hasta que no se lleve a cabo la infraestructura necesaria para hacerlo, la población neoleonesa tendrá que pasar por esto en la temporada de sequía.

Parece ser que a estos gobernantes neoliberales de caricatura, los problemas les tienen que reventar en la cara para que se den cuenta de su existencia e intenten resolverlos, porque su lectura de la situación que viven las entidades que gobiernan carece de juicio práctico. Su preocupación se concentra en apoyar a las grandes corporaciones y en este caso, también a jugar a las princesas.

Hoy que la consciencia colectiva nos está permitiendo llevar a cabo un cambio relevante en México para terminar con estas prácticas rapaces, las diferencias en la forma en que se gobiernan las entidades que todavía no han logrado este despertar ciudadano y aquellas en las que ya lo han alcanzado, son cada vez más evidentes.

Queda muy claro que la decisión de entregarle el voto a un candidato que representa intereses de las corporaciones con orientación neoliberal, es un error que tiene consecuencias desastrosas para la población.

Como dijo el filósofo chino Confucio: “El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor”.

Por Erika