El fanatismo del PAN: no acepta nada, ni siquiera razonar

Por Miguel Ángel Lizama
@Migueliz8

A lo largo de la historia, el conservadurismo a ultranza, también llamado Ultraderecha, ha demostrado que su guía es el fanatismo irracional, no el raciocinio, el uso del cerebro. De ello hay sobradas referencias, no sólo documentales, sino vivenciales. El fanatismo desafía cualquier argumento, como le ocurrió al Papa Paulo VI quien, por cumplir la liturgia decretada en el Concilio Vaticano II (impulsado por Juan XXIII), enfrentó una insurrección de la ultraderecha que se negó a que las misas se oficiaran en el idioma de la feligresía, no en latín, y con el sacerdote de frente a los asistentes. La institución más dogmática se enfrentó a sus propios fanáticos. El extremo del extremo.

Similar antagonismo hoy lo vemos en México en el actuar de la llamada Oposición que encabeza el fanatismo ciego del PAN -patrocinado para oponerse por oponerse, sin razón ni argumento, sólo por la reacción a pérdidas monetarias- como también hacen sus acompañantes PRI (muy venido a menos); PRD (cascarón de una ficticia izquierda descafeinada); el pretencioso MC que no es movimiento ni ciudadano según lo comprueba en Jalisco y otros pocos lugares. No en vano la cuasi biblia neoliberal inglesa, The Economist, los describió con tino: “NO ENTIENDEN QUE NO ENTIENDEN”.

Su tozudez es la viva expresión del extremismo ciego, sordo y tonto, más cercano al totalitarismo que brotó en Europa en el segundo tercio del siglo pasado. Hay una afinidad casi simbiótica entre los fanatizados y furibundos discípulos de El Yunque y los falangistas españoles que con la consigna ¡Muera la inteligencia! fusilaron a García Lorca, quemaron libros (como en tiempos de la Inquisición) y desfogaron sus excesos fanáticos. Yunquistas y falangistas se retroalimentan en su ceguera y obstinación. Y El Yunque ES el NeoPANazi.

Desde luego, en los insultos y la terquedad opositora mexicana, muy menguada por sus reiterados y públicos fracasos en convocatorias y alzamientos, no hay ideología ni soporte doctrinario, sino una relevante motivación monetaria: les cerraron la llave del Presupuesto, antes inagotable por los repetidos préstamos de la usura internacional, de donde manaban sus comodidades y buena vida. Fin de la Jauja exclusiva para “la gente decente”, de misa y comunión dominical. La privación presupuestal los trastornó, no sólo por la escasez de viajes y lujos diversos, sino por el impedimento de ingresar a las listas de Forbes, el exclusivo club de millonarios que engrosó sus filas con mexicanos desde la llegada del neoliberalismo en tiempos de Miguel de la Madrid, con Carlos Salinas de Gortari a cargo del manejo del Erario.

La precariedad presupuestal desquició a la élite mexicana antes boyante. Ya no hubo portadas en revistas “de sociedad”, ni entrevistas exclusivas en horario AAA de noticieros televisivos, mucho menos contratos leoninos ni licitaciones pactadas. Y todo por la malhadada AUSTERIDAD, que llegó al poder empujada por millones de mexicanas y mexicanos antes invisibles para los “bon vivants”.

Con ello, los gerentes más conspicuos de los traficantes de influencias, de inmediato activaron a sus huestes políticas y mediáticas para enfrentar la oleada de sobriedad que les cayó cuando estaban más acostumbrados a la molicie, sin aceptar ni entender que sus antiguas víctimas se empoderaron de forma arrolladora con el liderazgo evidente del nuevo Presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR. Así tramaron una Oposición A Todo para desestabilizar y obstaculizar al nuevo poder popular, juntando de aquí y de allá los sobrantes de los derrotados, haciendo del fracaso comicial punto de identidad común. No hubo ni hay diferencias ideológicas. Por eso se unen la extrema derecha NeoPANazi con la “izquierda” ficticia del PRD, con el acomodaticio Dante Delgado entre melón y sandía.

Pese a la obviedad cotidiana de que la gente no les hace caso, aún con el voluminoso apoyo mediático, persisten en actuar como en las misas, siempre a la orden sacerdotal: “Arriba” y todos se levantan; “Siéntense” y se sientan; “Oremus” y se ponen a repetir el mismo estribillo. Ciegos, fanáticos, predecibles… y frustrados.

Ensayan toda suerte de mentiras; aprovechan las “cortesías políticas” de los madrugadores más ambiciosos; prueban innovaciones tecnológicas para automatizar -como en las fábricas- procesos de calumnias y ofensas; llegan a la acción directa y coordinada por el financiamiento convenenciero (que creen infinito); conjuras van y vienen, buscando algún resquicio por donde filtrar su insidia… pero NADA LES FUNCIONA A LOS RESIDUOS OPOSITORES.

La razón es simple y muy poderosa: NO TIENEN PUEBLO. Su APOYO POPULAR no aparece por ningún lado. Por una SENCILLA RAZÓN BIVALENTE: AMLO trabaja sin descanso y LA GENTE recibe el Bienestar de esa labor incesante, CON HECHOS, NO EN PROPAGANDA. No se dice en radio ni televisión ni se lee en periódicos o revistas. La gente comprueba el Bienestar en su persona, su familia, en su comunidad. Lo informa directamente el Presidente, algo que el INE de la Corrupción busca impedir a toda costa, porque daña a sus furiosos patrones. Nunca se había informado al pueblo de forma tan amplia y directa, como hoy lo hace el Presidente y sus funcionarios. Y eso enardece a los detritos opositores.

Los anti-AMLO partieron de tajo el país en malos (los millones recién empoderados por López Obrador) y buenos (para la uña y la trácala) y acusan al Presidente de la Polarización que ellos causan y sólo ellos perciben y resienten desde su derrota. Aprovechando que ya no hay un Estado Mayor Presidencial que les acomode sus guamazos al mínimo aspaviento o alboroto, gritan y brincan, vociferan y amenazan en abuso de su nueva libertad, rigurosamente respetada hasta la exasperación popular por el Presidente de México.

Como hecho irrefutable, en el MÉXICO DEL SIGLO XXI, el Pueblo manda.

Y el Presidente López Obrador lo ha manifestado en repetidas ocasiones: Cuando no tenga el apoyo popular, complacerá a sus detractores y se irá a partir cocos, ver jugar a sus nietos u otra ocupación, para que vuelvan los que se fueron. Pero eso, desde ahora luce algo menos que IMPOSIBLE. El Pueblo ya saboreó la libertad y el bienestar producto del respeto a su voluntad. Ya no dejará volver a los Corruptos para que vuelvan a explotarlo. Más les vale a los anti-AMLO que se vayan acostumbrando y sean ellos los que se vayan a partir cocos al Caribe, los Mares del Sur o donde sea que disfruten lo que les quede de sus saqueos.

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