La desesperación de la derecha opositora al gobierno de la 4ª transformación tiene una razón de bastante peso. Todos los sondeos y encuestas que se realizan de cara a las elecciones que vienen y especialmente a las que se realizarán en 2024, indican que los partidos de oposición cada vez tienen menos preferencia electoral.

Para su desgracia el diseño estratégico de su campaña permanente, seguramente concebido en algún cerebro decadente como el de Alazraki, les puso una trampa de la que no han podido desempantanarse, porque como diría Margarita Zavala, “a sus creativos les falta creatividad”. Son propagandistas muy rudimentarios que se enfrentan a una ciudadanía despierta e inteligente, sin oportunidad alguna de poder dar una pelea que por lo menos no resulte aburrida.

Llevamos más de 4 años de advertencias, amenazas, mentiras e insultos, que en los últimos tiempos se han materializado en la publicación de cables inexistentes de agencias estadounidenses, filtraciones de documentos sin testar, hackeos que solamente logran revelar información que ya era pública desde tiempo antes de que ellos la sacaran a la luz y hasta agresiones con cuchillos cebolleros.

Vemos cómo va en aumento la desesperación de todos estos miembros de una estirpe devaluada en vías extinción, que ven alejarse rápidamente sus oportunidades de recuperar los privilegios inmerecidos, que habían logrado conseguir a costillas de la gran mayoría de los habitantes.

En todos los estudios demoscópicos que se dan a conocer hoy día, incluso sin importar que los hayan mandado hacer los miembros de la oligarquía mediática del país, aparecen los partidos de oposición perdiendo votos potenciales con respecto a cómo se veían hace unos meses, cuando ya de por sí se apreciaban bastante disminuidos.

Así la popularidad del presidente de la República se mantiene en 70%, de acuerdo con la información de la empresa estadounidense Morning Consult, que realiza una encuesta semanal sobre el nivel de aprobación de 22 líderes mundiales.

Por otro lado, la última encuesta realizada por el Instituto de Mercadotecnia y Opinión o IMO, revela que si hoy fueran las elecciones presidenciales, que en realidad se celebrarán en 2024, Morena recibiría el 42.5% de los votos, sus aliados del PT y el Verde otro 6.1%, el PAN captaría el 10.4%, por el PRI votarían el 10.2%, por el PRD solo 1.9%, por Movimiento Ciudadano el 10.3%, por otro partido el 2.8%, por ninguno el 4.6% y finalmente el 10.8% no sabe por quien votar; es decir, ni toda la derecha junta podría alcanzar a Morena sola, quedándose 10 puntos debajo de ella, sin contar los votos de sus aliados.

Cuando se consulta a los votantes sobre estos partidos en alianzas, configuradas por Juntos Hacemos Historia y Va por México, dejando por su lado a Movimiento Ciudadano, se revela que el que más gana es este último, recibiendo 13.8% de los votos, contra solo 16.7% de la coalición PRI, PAN, PRD; por su parte el 43.2% lo tendrían Morena y sus aliados, el 8.5% por ninguno y el 15.2% no sabe por quien votará.

El panorama de preferencia electoral se ve así hoy, antes incluso de que Morena se haya terminado de reorganizar para enfrentarlos en los distintos procesos que vienen, mientras ellos se pelean entre sí y mantienen la estrategia que ha sido decisiva para que su proyecto termine de fracasar sin que alguno de ellos parezca darse cuenta. Y así en su desesperación, van saliendo hasta los cuchillos, revelando su verdadera naturaleza destructiva.

Como dijo el filósofo de la India Rabindranath Tagore: “El bien puede resistir derrotas; el mal no”.

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Por Erika