Este 1° de Diciembre habrá dos marchas; la oposición vs el pueblo

El próximo primero de diciembre, se cumple el primer aniversario del gobierno de la Cuarta Transformación y la luna de miel con la sociedad mexicana, no se ha roto.

El apoyo a López Obrador sigue alto, a pesar de los intentos de la clase conservadora para descarrilar una propuesta política que tiene por objeto transitar hacia un régimen de gobierno diferente. Más justo.
Volviendo la vista al primero de diciembre del año pasado, los ciudadanos pueden constatar, sin necesidad de las opiniones periodísticas que intentan manipular su punto de vista, el tamaño del cambio que se ha producido en nuestro país.

Podemos recordar como vicios del pasado, al huachicoleo, los altos salarios a funcionarios públicos, los moches en el manejo del presupuesto, el imperio de la corrupción en las dependencias públicas, la quiebra de PEMEX, los gasolinazos, el congelamiento del salario mínimo, la falta de atención a los que menos tienen y un largo etcétera, que nos confirma que, en un año, se ha hecho mucho más por la sociedad mexicana, que lo que se hizo en los últimos sexenios neoliberales.

El presidente López Obrador pide un año más de margen, para dejar sentadas de manera firme, las bases del cambio de régimen que estamos construyendo a diario.
Un año de trabajo intenso, que permitirá dejar atrás el periodo de transición, para entrar de lleno en el desarrollo sostenido del país.

Si en el primer año de gobierno hemos sido testigos del empuje de la Cuarta Transformación, es legítimo pensar que en siguiente, el ritmo de trabajo será idéntico, traduciéndose en un número de modificaciones positivas para los mexicanos.

Con motivo de esta celebración, está convocada una concentración en el zócalo de la Ciudad de México, para este domingo primero de diciembre. López Obrador dará un resumen sobre los alcances de la Transformación en este primer año. Será ocasión también, para informar la estrategia que seguirá el gobierno, para consolidar un nuevo régimen que ya es apreciable para todos.

Será un acto de agradecimiento también, para una sociedad que apoya con plena confianza a su presidente y al gobierno que él encabeza.

Un día de fiesta en el zócalo de la Ciudad de México.
Ese mismo día, los grupos conservadores, intentando dar un golpe mediático que les permita aspirar a recuperar algo del apoyo social que les urge, realizarán una marcha en la capital del país.
En ocasiones anteriores, las marchas convocadas por la derecha nacional, han terminado en rotundos fracasos. No convocan.

Hay pequeños contingentes que asisten al evento, pero lo hacen a disgusto. Los conservadores no están acostumbrados a la fatiga que implica caminar y asistir a un acto, a pleno rayo de sol. La incomodidad es algo que han evitado siempre y una marcha es ante todo, esfuerzo personal y fatiga.

Para hacer que esta marcha sea más nutrida, el partido político Acción Nacional, se quita la careta que lo hacía aparecer ajeno a personajes y grupos tan oscuros como Vicente Fox, Felipe Calderón, Emilio Alvarez Icaza, Lucía Rioja Martínez (diputada que ha sido vinculada a los grupos provocadores que asisten a manifestaciones), los “Chuchos” y lo que queda del PRD, “Chalecos Amarillos México” (que nada tiene que ver con los originales), la parte de la COPARMEX que controla Gustavo de Hoyos Walther, (a su vez, títere de Claudio X. González), Francisco Martín Moreno (infame escritor) y otros convocados igual de insignificantes, políticamente hablando.
El hecho de que los dos eventos se verifiquen en la misma fecha, tiene que ver con las intenciones que persiguen los conservadores.

Para ellos, no se trata de una acción de festejo y apoyo. Intentan demostrar que la inconformidad social en contra del presidente y su proyecto de Cuarta Transformación, es fuerte en el país.
Quieren constituirse en la oposición que hoy no existe para fines prácticos. Porque el hecho de que Felipe Calderón, Vicente Fox y muchos de los personajes citados se la pasen tuiteando en contra del gobierno, no implica que su proyecto de país esté vivo.

Fuera de sus granjas de bots que apoyan sus mensajes en redes, son pocos los ciudadanos interesados en un proyecto neoliberal que se ofrece, con nueva envoltura.
El pueblo de México tan politizado y tan crítico en este momento histórico, no puede ser engañado fácilmente. Ya no son aceptables las mentiras que difunden los medios de comunicación conservadores, ni las palabras de los mismos políticos que mintieron por años.

El PAN se ve obligado a manifestarse como uno más de los grupos reaccionarios que intentan que fracase la Cuarta Transformación. Marko Cortés está convocando a esta marcha, en un desesperado intento por llevar agua a su molino.
Tanto el PAN como el PRI, sienten que el 2021, con sus elecciones, les tiene preparada la vía directa a la desaparición. Las últimas encuestas dan a Morena un amplio margen de preferencia social, sobre los candidatos de los grupos reaccionario.

Acción Nacional está jugando sus últimas cartas y no tiene empacho en caminar las calles, junto a lo más sucio de la política mexicana. Calderonistas, foxistas y panistas, unidos en una causa que seguramente está perdida.
El otro intento de la derecha agonizante en este momento, tiene que ver con el aplauso que brindan a la declaración del presidente norteamericano Donald Trump, en el sentido de apoyar la clasificación a los grupos de la delincuencia organizada en nuestro país, como organizaciones terroristas.

Con esto, se abre la posibilidad de que fuerzas militares norteamericanas, ingresen al territorio nacional.
En Bolivia, la intervención de la embajada norteamericana en la vida pública de esa nación, permitió que se consumara el Golpe de Estado en contra del gobierno nacionalista de Evo Morales.
No es difícil entender por qué la derecha nacional aplaude una posible intervención norteamericana en México.
Ahí ven la posibilidad de recuperar el poder, con el apoyo de las fuerzas invasoras.
La misma acción en contra de la soberanía nacional, que impulsaron en tiempos de Maximiliano y el Segundo Imperio.
Si la concentración en el zócalo capitalino será multitudinaria, como son todos los eventos en que participa el actual presidente, la marcha reaccionaria promete constituirse en un fracaso más.
¿Habrá verdaderos mexicanos que asistan y apoyen a los políticos que atentan contra la soberanía nacional? ¿Hay quién piense que este camino le conviene al país?

Las respuestas a estas preguntas se darán el siguiente domingo, de acuerdo a la asistencia que registre el evento de los conservadores.
El lunes veremos que tan certeros estábamos.

Malthus Gamba