¿”Terroristas”, los proveedores de los gringos o ayuda al PRIAN?

Por Miguel Ángel Lizama
@Migueliz8

Que no nos engañen. Los cárteles mexicanos no consideran “enemigos” a los Estados Unidos, porque son buenos “clientes”. Y a los clientes no se les ataca, se les cuida, especialmente cuando dejan tan buenas ganancias. Por eso la nueva amenaza de Donald Trump para declarar “Terroristas” a los cárteles mexicanos de la droga, parece más una ayudadita a la mafia del PRIAN para retomar o cuidar sus privilegios, que una auténtica preocupación del gobierno gringo por su sociedad. Que se sepa, hasta el momento ningún cártel mexicano ha amenazado, en alguna ocasión, al gobierno, instalaciones o personas de Estados Unidos. ¿Por qué calificar de “terroristas” a los mexicanos, al mismo nivel de talibanes, fedayines, que sí han atentado contra bienes y personas de EU en respuesta a ataques recibidos? Como que hay algo raro si no hay comparación posible.

Sólo bastó la carta de una familia amafiada con el PRI, del que fueron alcaldes o protegidos en sus abusos y fechorías, para que Donald Trump proclame que considera “terroristas” a los cárteles mexicanos, así en general, sin distingos de ubicación ni relación de daños o amenazas contra territorio, población o gobierno de EU. Más parece que Trump protege a sus socios tecnócratas mexicanos del PRIAN, que al pueblo que juró servir y no servirse de él. Recuérdese que su yerno Jared –el asesor más importante en la Casa Blanca porque duerme con la hija del POTUS– se lleva de “piquete de ombligo” con Luis Videgaray, ex-secretario de Hacienda y “mente-maestra” de las Estafas Maestras que se siguen descubriendo, a quien le andan pisando los talones los fiscales mexicanos, porque todos los caminos de Corrupción conducen a él. El atentado a los LeBaron parece otro distractor montado para desviar la atención. Ya se ha visto que a los neoliberales no les importa el país ni sus pobladores, sino únicamente sus ganancias mal habidas.

Los LeBaron adquirieron notoriedad pública en México, cuando se victimizaron por la desatención de los gobiernos de Chihuahua en épocas del NeoPAN con sus “Bárbaros del Norte” de Pancho Barrio Terrazas, tanto así que el PRI hizo alcalde a uno de sus integrantes, a quien los pobladores acusaron de acaparar el agua, recurso indispensable –de vida o muerte– en esa área semidesértica donde se asentaron para huir de su persecución religiosa (polígamos cuando se prohibió esa práctica en la región de EU donde se había permitido). Su notoriedad y puestos públicos les permitieron, incluso, entrar en componendas con bandas de narcos que se expandían gracias a funcionarios federales, sobornados para hacerse de la vista gorda.

Aquí vale la pena recordar también que con los narcos mexicanos se involucró la alta jerarquía católica, como cuando los hermanos Arellano Félix del Cártel de Tijuana llegaron a la nunciatura apostólica (residencia del Embajador Vaticano, Girolamo Prigione), por intercesión del arzobispo tijuanense Emilio Berlie Belaunzarán (luego trasladado a Yucatán), a entrevistarse con Jorge Carpizo McGregor, entonces Procurador General de la República, primer titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Como la madre de los Arellano Félix, muy devota del arzobispo Berlie, los convenció de construirle su Catedral en Tijuana, logró también la influencia apabullante de la iglesia católica (nuncio, arzobispo y hasta cardenal Norberto Rivera Carrera) para la reunión a salvo de sus críos, por órdenes de Salinas de Gortari, con el Procurador de la República quien los dejó escapar pese a que tenían investigaciones abiertas y órdenes de detención. Así se metía la iglesia para acercar a narcos con funcionarios, todos muy católicos.

De seguir el PRIAN en el poder, el ataque contra las mujeres y niños LeBarón, no hubiera pasado de “una lamentable confusión” o “un ajuste de cuentas” por algún rechazo femenino a algún capo, que en cosa de mujeres ha sido público cómo se las gastan y más si están despechados. En cambio, se ha hecho de esa barbarie –de la que graciosamente se desentendieron los gobernadores del PRIAN, de Chihuahua y Sonora– eje de múltiples ataques al gobierno federal del Presidente López Obrador, al grado de exigir la intervención militar de un gobierno extranjero actualmente emproblemado con acusaciones para trampear sus elecciones.

La primera reacción del Gobierno Federal de AMLO fue mesurada, por su evidente y comprobada atención, antes que nada y por encima de todo, al Pueblo de México. No es sensato y sí muy absurdo, adoptar una actitud pendenciera como exigen los LeBaron y el NeoPANazi que en eso de pendencias es muy bravo, pero a la hora de enfrentar las contiendas corre a refugiarse tras las faldas de sus beatas o las sotanas de sus acólitos.

Cuando en La Mañanera los periodistas trataron de echarle leña a la hoguera de los LeBarón, Andrés Manuel volvió a demostrar que es “viejo lobo de mares procelosos” y tiene una colmillo muy retorcido. Los aplacó de inmediato, informando que el Secretario de Relaciones Exteriores ya tenía sus instrucciones y deberían esperar que Marcelo Ebrard rinda su informe respectivo. Como quien dice: Calma y nos amanecemos… ¿Para qué tanto brinco, estando el suelo tan parejo?

En un ambiente tan poco propicio, con Donald Trump a punto de ser enjuiciado y ser corrido del puesto por andar buscando pleitos con todo el mundo abusando del poder de su país, sin mostrar éxitos en sus desplantes y sólo triunfos pírricos como en Venezuela y sus aranceles contra China, es lógico que el Presidente de Estados Unidos aproveche cualquier resquicio, por absurdo que parezca, para distraer la atención de lo relevante, ganar tiempo en el poder a ver si algo le funciona, darle una ayudadita a su yerno (también embarrado en malabares políticos con Rusia por la elección del suegro) y a ver qué pasa hasta las elecciones que ven cuesta arriba. Por eso resulta más que lógico que el Presidente López Obrador no quiera abrumar al vecino emproblemado, desafiándolo a un enfrentamiento desigual cuando no es momento para ello.

Sí hay que atender este ruido armado por LeBarón, creyéndose distintos y superiores al resto de mexicanos que desde Felipe Calderón han padecido similar o mayor violencia, de narcos o agentes del gobierno, sin ser atendidos. A muchos les han matado y violado esposas, hijas, hijos, parientes, y lloran su dolor. No sólo los LeBarón. POR SU CARTA A WASHINGTON DEBE APLICÁRSELES LA LEY. Si son extranjeros, el 33 Constitucional por perniciosos. Si son mexicanos, acusarlos de Traición a la Patria por invocar a un gobierno extranjero. En cualquier caso, APLICARLES LA LEY por pretender dañar a la Nación Mexicana.