Desaparición de órganos autónomos y los que viven en los 30’s

En los gobiernos corruptos anteriores, se crearon alrededor de 200 organismos autónomos, que en teoría, llevan a cabo actividades de gobierno que son o deberían ser realizadas por instancias del gobierno federal.

La creación de estos organismos tuvo como fin principal, fragmentar y desincorporar funciones que originalmente realizaban las dependencias del gobierno federal, para poder de esta manera, contar con una especie de comité, que repartiera los contratos del gobierno entre la iniciativa privada a conveniencia de esta última, en condiciones de saqueo, retirándole al gobierno federal la responsabilidad de gestión y supervisión sobre dichos contratos.

Así terminamos con convenios firmados con compañías que obligaban al gobierno a pagar cantidades desproporcionadas por trabajos que no las justificaban, como en los casos de los gasoductos, las guarderías, las concesiones, etc.

Durante la primera semana de enero, el Presidente López Obrador anunció que el gobierno federal trabajaría orientado a la desaparición de estos organismos, que además de lo que cuestan en materia de otorgamiento de contratos desfavorables para el erario, representan mucho dinero que puede ser mejor aplicado en el presupuesto público.

Mantener el gasto corriente de estas estructuras, implica la erogación de más de 50 mil millones de pesos anuales que pueden ahorrarse, ya que en muchos casos existe una duplicidad de funciones entre las actividades que éstos deberían realizar y las que llevan a cabo otras dependencias del gobierno.

Inmediatamente después del anuncio hecho por el Presidente, se levantó una nube de protestas de todo tipo y desde todas partes de la derecha, para oponerse a la decisión en defensa a ultranza de estos organismos, que a pesar de lo que digan, hoy son inútiles y pesados para la administración pública.

Todos los días vemos en algún medio convencional, una opinión “especializada”, que se opone enérgicamente a la desaparición de tal o cual organismo, que califican necesario, indispensable o insustituible para la buena marcha de México, divirtiéndonos con sus mejores maromas mentales.

A dos años de haber comenzado el actual gobierno, a esta caterva de disfuncionales cognitivos y de sus patrones, no les ha sido posible darse cuenta que el modelo conceptual de administración gubernamental, es completamente distinto al que había antes.

Hoy el gobierno aspira a consolidar su actividad con austeridad y eficiencia, orientando sus esfuerzos y recursos a lograr el desarrollo incluyente con bienestar para la mayoría de los mexicanos y no tener una estructura onerosa que se dedique a diseñar y entregar contratos jugosos para la iniciativa privada.

En sus desorientadas cabezas, no cabe la idea de que ya se les acabó la fiesta, a pesar de todas las pruebas que han venido recibiendo de ello en estos dos años.

Está claro que su disfunción cognitiva es profunda, tanto como su obsesión por el enriquecimiento ilimitado a costa de cualquier cosa. Así que seguiremos escuchando y leyendo un sinnúmero de razones por la cuales no deberíamos hacer esos cambios, que tendrán los mismos resultados que han tenido antes, cuando nos amenazaban con que el peso se devaluaría a 30 pesos por dólar, la inflación llegaría al 30% anual y la gasolina costaría 30 pesos por litro. Aparentemente seguirán viviendo en los años treintas por algún tiempo más.

Como decía el físico Albert Einstein: “Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro”.