De traidores y de Krauzes

Hace poco tiempo, los conservadores celebraban eufóricos, un triunfo electoral por el que habían trabajado mucho.
Joe Biden, en una elección manchada por fuertes señalamientos de fraude electoral, se convertía en presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. El partido demócrata recuperaba el poder y con él gobernando, el futuro de la clase conservadora mexicana parecía mejorar.

Habían prometido tanto los políticos enfrentados a Donald Trump, que todo indicaba que el calvario de la derecha en nuestro país, estaba llegando a su fin.
La presión estadounidense sobre el gobierno de la Cuarta Transformación, era esperada con ansia.

Pero pasaba el tiempo y nada sucedía. López Obrador seguía impulsando firme, las reformas políticas y económicas que tanto molestaban y afectaban a los antiguos traficantes de influencias.
Felipe Calderón y su proyecto partidista, debió aceptar el fracaso de su nueva apuesta política y buscó refugio dentro de las filas del agonizante partido Acción Nacional.

El intento empresarial, encabezado por Claudio X González Guajardo, no gozó de mejor suerte. Tanto FRENA, como el #TUMOR, son dos cascarones vacíos, sin programa ni proyecto. No tienen algo que ofrecer a una ciudadanía que por ningún motivo, está dispuesta a votar en junio próximo, por el regreso de la corrupción al gobierno.

Y mientras tanto, la Cuarta Transformación sigue caminando sin tropiezos, hacia un auténtico cambio de régimen.

El tiempo se agota para los grupos conservadores. Marzo está por finalizar y ellos no avanzan. Siguen sin mostrar mejoría en toda encuesta publicada hasta el día de hoy. La intención de voto en favor de su causa es ridícula. La gente nada quiere saber del neoliberalismo. Los corruptos no regresarán al poder en las siguientes elecciones.
En plena desesperación, el conservadurismo mexicano solicita una vez más, la intervención de una de las aves más negras dentro de los círculos políticos en nuestro país y en la Unión Americana.

Se sabe que Enrique Krauze tiene vínculos de trabajo con agencias del gobierno norteamericano. El politólogo Alfredo Jalife Rahme ha señalado que Krauze es uno de los tantos peones del grupo de George Soros. Incluso ha dicho que Krauze es el jefe directo de Felipe Calderón.

Sea como sea, el hecho es que cuando se ha tratado de ejercer presión sobre el hoy presidente López Obrador, Enrique Krauze se ha encontrado siempre en primera fila, dirigiendo la guerra sucia que debe destruir, o de menos salpicar, al presidente de México.

En 2017, Enrique Krauze dirigió una operación en contra de la campaña de López Obrador, para evitar que el candidato de Morena llegara a la presidencia. Fracasó en su intento y fue desenmascarado públicamente por sus mismos cómplices.

El día de ayer, Enrique Krauze escribe un artículo para el New York Times, en el que habla de la hermandad histórica de los pueblos norteamericano y mexicano.
Aplaude esta relación y pide, en nombre de ella, que el presidente Joe Biden intervenga “de buena manera” ante su homólogo López Obrador, para evitar que el proceso de cambio que vive el país, siga adelante.

Krauze habla de un “retorno al liberalismo” histórico, de los “valores democráticos” ante el “populismo”, de evitar que gobierne el “autoritarismo”, de la necesidad de contar con una cámara de diputados sin mayoría y varias otras cosas más.

Insiste en el hecho de que Morena no puede, ni debe, mantener mayoría en la cámara baja.

Todos estos “argumentos”, adornados con mentiras recurrentes entre la clase conservadora, en el sentido de que la salud, la economía, el empleo, la seguridad y el respeto por la democracia, se encuentran afectados negativamente por las políticas que impone el presidente López Obrador, sirven a Enrique Krauze para demandar la intervención de un mandatario extranjero, en cuanto a decisiones que competen exclusivamente a los mexicanos.

Krauze intenta utilizar un disfraz que le permita no ser tan directo en su petición para una intervención extranjera. En su artículo habla de “pláticas bilaterales”, “consejos sanos que sirvan para que se retome el camino correcto”, atención a lo que señalan los acuerdos bilaterales.

Todos conocemos la manera que tiene el Imperio para ejercer presión en otras naciones. Su fuerza económica y militar, han sido las vías históricamente utilizadas, para conseguir los fines que les interesan. Eso es lo que en realidad está solicitando Krauze.
A los conservadores mexicanos, la llegada de Biden al poder, no les trajo los beneficios que esperaban. Siempre fueron actores secundarios, a quienes se utilizó en el momento y luego se desechó.

El gobierno del presidente Joe Biden, ha mantenido hasta el día de hoy, una relación sana con la administración de López Obrador. Sabe que la oposición mexicana no tiene pies ni cabeza en este momento. Sabe que el apoyo popular al presidente de nuestro país, es significativamente alto. No está apostando, por lo mismo, a un rompimiento político con uno de sus vecinos naturales y socio importante.

No va a brindar el apoyo que solicita Krauze, en favor de la causa de los corruptos neoliberales.

Al menos, no será el vital respaldo que le urge al #TUMOR en este momento. Las elecciones están ya a la vuelta de la esquina y nadie salva al PRIANRD de otro fracaso monumental.
Enrique Krauze nos muestra la abyección de los grupos reaccionarios, capaces de mendigar a gobiernos extranjeros el respaldo electoral que no saben conseguir dignamente en su país.
Sus acciones traicionan a una patria a la que han saqueado sistemáticamente por décadas, sin mostrar el menor respeto hacia ella.

Son también quienes menos respetan a la democracia y a la soberanía nacional, aunque a diario se llenen la boca nombrándolas.

Lo bueno para el país, es que Krauze y otros como él, están “fichados” desde hace tiempo, en el archivo que detalla lo más negro de la política en México.
No sorprende que traicionen a su nación una vez más.

Esperan votos en las siguientes elecciones.
Y solo van a recibir desprecio.

Es improbable que Joe Biden, atienda el canto de los cuervos.

Malthus Gamba