Los conservadores: Traidores de pasado y del presente

En tiempos de Juárez y la Reforma, encontrándose en total derrota las fuerzas conservadoras y no viendo un panorama promisorio para su causa en los siguientes años, los integrantes de la derecha nacional tuvieron una idea brillante. Ofrecer el país a un personaje europeo, que sería apoyado por las armas francesas en su aventura para establecer el segundo imperio en México.

Conocemos el resultado final de la aventura. El emperador fusilado en el cerro de Las Campanas y los conservadores derrotados completamente en su desleal intento.

Pero hay algo más en todo eso y tiene que ver con lo que el presidente López Obrador dijo al respecto, en la conferencia mañanera de este día.

Debemos entender primero que, de acuerdo con la forma de pensar del presidente, los conservadores del pasado, en pleno ejercicio de sus derechos ciudadanos, ofrecieron nuestro país, a la casa de los Habsburgo. Es decir, actuaron en consonancia con su forma de pensar y el hecho mismo de actuar en contra de la república, no los hizo responsables de algún delito. O al menos, no se les juzgó por estos hechos.

¿Dónde se encuentra marcada la línea que divide lo que es un uso natural del derecho ciudadano, de lo que constituye un acto de traición a la patria?

El presidente nos dijo que quienes no apoyaron las conversaciones que se llevaban a cabo para llegar a un acuerdo con el gobierno de Trump, respecto a la aplicación de aranceles, actuaron dentro del marco de la Ley y en ejercicio de sus libertades. Al final, se logró impedir la aplicación de estas cuotas unilaterales sobre nuestras exportaciones. La ayuda que pudieran haber aportado los conservadores ultra, no hizo falta.

Sin embargo, existe una campaña por parte de la derecha nacional, para minimizar los logros del acuerdo firmado. Se inventan cláusulas inexistentes, se habla de un convenio que obliga a México a actuar como tercer país seguro. Nada de eso es cierto y, aun así, la prensa conservadora lo difunde.

La comparecencia de Marcelo Ebrard en la conferencia de hoy, aclaró muchas dudas sobre el convenio. No hay nada firmado sobre compra de producción agrícola norteamericana. Nada sobre las conversaciones y el acuerdo firmado es secreto. Y lo más importante, se consiguió detener la aplicación de aranceles, que estarían afectando al comercio nacional, desde el día de hoy.

Fue un buen acuerdo, sin lugar a dudas, considerando las pretensiones iniciales del gobierno norteamericano.

Hay dos asuntos que la prensa conservadora se niega a destacar el día de hoy, por no convenir a sus intereses. El primero, tiene que ver con la aceptación, por parte de la administración de Donald Trump, de que la inversión internacional, para el desarrollo de los países centroamericanos, es la única alternativa para disminuir los flujos de migrantes hacia el norte del continente. Habrá apoyo estadounidense en este sentido. Eso, es un logro de México.

Nuestro país, en palabras de Marcelo Ebrard y de acuerdo con los compromisos firmados en el convenio, es líder en la implementación de estas nuevas políticas de desarrollo.

Junto con el gobierno de Estados Unidos, le dan curso a este plan de inversión en Centroamérica.

El gobierno de López Obrador, con hechos y en base a una política exterior bien instrumentada, es hoy reconocido a nivel internacional, como elemento de transformación, no solo dentro del país, sino a escala continental. Esto es destacable a todas luces y demuestra que, para hacer buena política exterior, no es necesario presentarse a reuniones de mandatarios, como la relativa al G-20.

El otro aspecto tiene que ver con el plazo de 45 días que tiene el gobierno mexicano, para demostrar en la práctica, que el despliegue de la Guardia Nacional en el sur de nuestro territorio, tal y como ya estaba programado, así como el censo y acompañamiento de migrantes que ingresan a nuestro país, cumplen con las expectativas que se firmaron en el reciente acuerdo.

Se debe reducir el número de indocumentados que llegan hasta la frontera del norte, con intención de pasar al lado norteamericano.

Esta cuestión es de interés para todos. Afecta tanto a quienes apoyan a la Cuarta Transformación, como a quienes se manifiestan abiertamente contrarios a ella. No cumplir en el tiempo establecido con este compromiso, pondría en riesgo la firma del tratado comercial que han trabajado desde el año pasado, los gobiernos de Canadá, Estados Unidos y México. Obligaría al gobierno mexicano a ir nuevamente a pláticas internacionales, donde se replantearían nuevas condiciones para resolver el problema migratorio.

Después de todo este comentario, quedan varias preguntas para la clase conservadora, que no encuentra rumbo propio y que hoy se dedica exclusivamente a descalificar al gobierno del cambio, sin proponer una alternativa viable, o por lo menos creíble.

La clase conservadora, se integra por muchos empresarios que verían afectados sus negocios, si la situación del país se complica.

¿Seguirán apostando por el descalabro del gobierno de López Obrador? Eso es algo que deberán decidir en el corto plazo.

Es también conveniente que tomen en cuenta que, si en los próximos 45 días, no se cumple con los compromisos firmados en el convenio del pasado fin de semana, serán necesarios nuevos acuerdos en política exterior, que ya no dependerán exclusivamente del ejecutivo y de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Esos acuerdos, deberá avalarlos el senado mexicano, donde participan todas las fuerzas políticas. Ahí, los partidos de la derecha deberán tomar decisiones que los involucrarán directamente en los acuerdos a que se llegue con el gobierno norteamericano.

Hasta ahora, estos partidos se han dedicado a criticar sin bases, todo esfuerzo del gobierno en turno por salir adelante de este problema.

Si las cosas no salen bien, dejarán de ser espectadores escépticos, a los que todo les parece mal, para convertirse en actores que, con sus decisiones, definirán también el rumbo del país.

¿Seguirán apostando por un triunfo de Trump, para ver si así debilitan a la Cuarta Transformación?

¿Ofrecerán como en el pasado el patrimonio nacional a intereses extranjeros?

¿Hasta donde estirarán la liga de sus derechos y libertades individuales y de grupo?

¿Cruzarán la línea imaginaria que divide esas libertades, de la traición al país?

Las respuestas a todas esas preguntas, las irá despejando la derecha en el corto plazo.

En estos momentos, ya no se trata de un asunto nacional.

Es vital resolver favorablemente la situación migratoria y comercial, con nuestros vecinos del norte.

Y cada quien quedará marcado por las decisiones que tome.

 

Malthus Gamba