A 4 años de haberse comenzado a implementar una política basada en la justicia, todavía existe un segmento grande de la población que no ha podido desprenderse del adoctrinamiento neoliberal recibido durante 4 décadas, que vive encadenada al odio mientras sigue corriendo en la rueda del hámster persiguiendo un premio imaginario, que su principal válvula de escape se encuentra en la práctica del clasismo y del racismo más profundo, a los que ni la justicia aplicada en la vida real, ni la verdad difundida por los medios que hasta hoy ha utilizado la 4ª transformación, han sido capaces de rescatar y de convencer.

Si bien es cierto que a muchos de ellos no hay forma de convencerlos, ya sea porque solo están interesados en recuperar privilegios mal habidos o por razones más relacionadas con no querer abrir los ojos a una realidad aplastante, también es cierto que muchos sí son susceptibles de entender la importancia de un cambio profundo, especialmente los jóvenes a quienes la pandemia infodémica de los medios de propaganda mantiene desorientados o desinteresados en la vida política del país.

Está muy claro que la política de justicia que está siendo aplicada, representa el mejor esfuerzo del gobierno para transformar la vida de los mexicanos en un entorno incluyente, sin embargo, la estrategia aplicada hasta hoy en su política de difusión de la verdad ha sido insuficiente para lograr sensibilizar a este sector de la población, que por la razón que sea no accede a ella o no la conecta mentalmente con su experiencia diaria, a pesar de que esta última está cambiando convenientemente.

Al estar apoyada en la aplicación de la justicia, la estrategia gubernamental de difusión de la verdad en el foro de la conferencia matutina del presidente, que establece una agenda, que hace un ejercicio de pedagogía política para construir ciudadanía y crear una cultura democrática, ha sido muy eficaz en alcanzar varios objetivos:

En primer lugar ha logrado presentar información verificable sobre sus acciones, programas y proyectos; en segundo lugar, ha exhibido la esencia ficticia de la mayor parte de la información mediática; en tercero, ha provocado la exposición de la verdadera intención de la derecha, orientada a recuperar el control sobre los mecanismos estatales que le permitan volver al saqueo institucionalizado; en cuarto lugar, motiva el apoyo masivo de la mayoría de los ciudadanos, en los casos donde éste es necesario para que el proyecto avance.

Sin embargo no ha alcanzado para convencer y orientar a los millones de ciudadanos desinteresados o perdidos en la indecisión, a causa de la penetración profunda que logra la masiva infodemia difundida hoy por prácticamente todos los medios convencionales, muchos medios alternativos, la enorme cantidad de opinadores contratados por ellos, los ejércitos de troles y robots difundiendo mentiras los 7 días de la semana las 24 horas del día.

La estructura política de difusión de la verdad está anclada en la conferencia matutina del presidente; ésta no solamente es el pilar de la estrategia, sino que la conforma prácticamente en forma exclusiva, salvo por algunas campañas que se contratan a través de las dependencias del gobierno, cuyo presupuesto va a parar casi en su totalidad a los medios tradicionales que trabajan permanentemente para difundir mentiras.

Ya vimos que la oligarquía es persistente, que tiene los recursos económicos suficientes para mantener su estrategia de comunicación orientada a debilitar la imagen de la transformación, que lo puede hacer durante mucho tiempo, que cuenta con una proporción importante de la población que permanece fiel a su condicionamiento neoliberal, el cual no ha podido ser modificado por las evidencias de una aplicación verdadera de justicia, ni por la difusión de la verdad a través de la estrategia del estado.

Por todo esto es fundamental que los ciudadanos conscientes de lo que está representado la transformación del país para la enorme mayoría de los mexicanos, que tenemos acceso a las redes sociales, no solamente las utilicemos para publicar arengas de apoyo al presidente, sino para hacer equipo con él informando sobre todo aquello que nos beneficia a todos, a fin de continuar diluyendo los efectos de la maquinaria permanente de mentiras usada por la derecha.

Como dijo el astro del básquetbol Michael Jordan: “El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo gana campeonatos”.

Por Erika