Con AMLO hay libertad de expresión para todos, lo que no se vale es mentir

En la conferencia mañanera de este día, uno de los corresponsales que cubre la fuente en presidencia, pregunto a Andrés Manuel, si no existía una regulación oficial que limitara la difusión de noticias falsas y ataques injustificados, por parte de la prensa conservadora que, a últimas fechas, ha estado jugando con cartas marcadas, en su desafortunado intento por restarle popularidad y credibilidad al gobierno del cambio.

Sin dar nombres específicos, el reportero señaló que este comportamiento, podía ser apreciado en un espacio informativo en televisión, transmitido a las 10:30 de la noche, de lunes a viernes.

Otro dato que acompañó a lo expresado, es el de que hay un personaje en esa emisión, al que el conductor estelar le da esta señal para finalizar su nota, generalmente en contra de la administración que gobierna: “remátala”.

Con esa información, a todos los que escuchamos las conferencias del presidente, nos quedó claro que se trataba del noticiero de Ciro Gómez Leyva, transmitido por la cadena Imagen y que el otro participante señalado, es David Páramo.

¿Qué respondió López Obrador al respecto?

Pues que hay total libertad de expresión en México. No hay simulación en este asunto. Todas las posiciones políticas y sociales, abordadas por los distintos actores públicos, son respetadas por este gobierno.

“A la prensa la regula la misma prensa y, en estos tiempos, también las benditas redes sociales”

El presidente señaló que, en nuestro país, no importa hoy en día si una persona goza de gran prestigio nacional o internacional. Tampoco influye el hecho de que haya ganado premios y reconocimiento en cualquier disciplina. Aún con esos laureles, es sujeto de crítica social y si se equivoca, prensa y redes sociales le marcan la falta y lo exhiben públicamente.

No hay necesidad de censurar o “chayotear” a los periodistas que difunden mentiras disfrazadas de verdades, o viceversa. Sus mismas falsedades los dejan en evidencia. Pierden credibilidad y audiencia.

El caso del noticiero del que se habló en la conferencia de hoy, no es el único visible en la actualidad. Hay bastantes medios y periodistas de la vieja guardia, que no entienden aún las nuevas reglas del cambio y mantienen sus caducos estilos informativos, donde la noticia no se cuenta tal como sucede, sino que se retoca y maquilla, de acuerdo a las solicitudes de quienes obtienen ventajas políticas, personales o de grupo, con la difusión del dato sesgado o equivocado. La verdad no es para ellos lo importante. Su interés está en el vano intento de inducir a su auditorio a vivir en una realidad alterna, creada por esos medios, donde imaginan que es más fácil mantener el control social. Es una estrategia vieja que no les ha dado resultados favorables hoy en día.

Todo eso terminó, con la llegada de López Obrador y Morena al poder. Se terminó también, cuando la sociedad tomó las riendas de su destino y a través de redes sociales, se informa e informa a la comunidad de lo que verdaderamente está ocurriendo en su entorno, en su país y en el mundo.

No hay leyes que impidan la difusión de noticias falsas. No hay necesidad de ellas. Lo hemos visto en los pasados procesos electorales, donde, a pesar de las campañas sucias, de odio y de miedo que manejaron muchos medios conservadores, la voluntad popular se mantuvo firme e informada, gracias a la prensa propositiva y verás, así como a las redes sociales que no permitieron que esa estrategia de mentira y falsedad prosperara.

Terminado el periodo neoliberal, entramos a una nueva etapa, donde la única regla que se exige a la prensa convencional y a todos medios en redes sociales, es una y se define con una sola palabra: ética.

 

Actualmente solo es creíble, lo que se ajusta a la verdad.

 

Malthus Gamba
@MalthusGamba

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