¿Cómo sobrevivir en Twitter? Y no quedar suspendido en el intento

¿Twitter censura en este momento, cuentas de gente con afinidad al proyecto de la Cuarta Transformación? Sí.
¿Twitter se ajusta a sus políticas internas al determinar la suspensión de estas cuentas? Sí.
¿Los usuarios que vieron sus cuentas suspendidas violaron las reglas de Twitter? Sí.

Abro con estas tres preguntas y respuestas sobre lo que sucede en este momento en la red Twitter, para intentar dar un poco de claridad, según yo lo entiendo, a lo que pasa en esta plataforma de redes sociales. Al mismo tiempo, me gustaría expresar los mecanismos con que cuentan los ciudadanos que apoyan al gobierno de la Cuarta Transformación, para mantenerse activos en esa red.

Para empezar, quizá sea sano recordar una referencia histórica que maneja a menudo el presidente López Obrador, respecto a la manera en debía aplicarse la justicia, según la visión del también presidente transformador, Benito Juárez: “A los amigos, el favor y la Ley”, “A los enemigos, la Ley”.

Eso es lo que está haciendo Twitter en este momento. Hay efectivamente una intención clara para aplicar “a rajatabla” la reglamentación de la red, a quienes infringen cualquier norma establecida.
No importa si se trata de una acción aislada, que no constituye un hábito recurrente por parte del usuario. Se faltó a la norma y existe por lo mismo, motivo para la suspensión.

Recordemos: “para los enemigos, la Ley” Vemos por otra parte que el juicio que hace Twitter ante las faltas cometidas por las cuentas que apoyan en este momento al proyecto #TUMOR, es más benevolente. Las violaciones al reglamento existen, pero se encuentra en ellas el atenuante de que es primera vez, o de que se trata de acciones aisladas, que no pueden ser consideradas como prácticas habituales. Esas cuentas se mantienen activas, aunque hayan violado el reglamento.

Recordemos: “para los amigos, el favor y la Ley” Quienes hemos seguido de tiempo las cuentas suspendidas en los últimos días, sabemos que se trata de usuarios muy combativos en favor de la Cuarta Transformación. Ciudadanos que debaten a diario en defensa de las políticas del gobierno y evidencian la corrupción que imperó durante el periodo neoliberal. Ese debate permanente origina fricciones.

A todos nos queda claro que hay “cazadores de cabezas” que intentan a diario polemizar en forma extrema, para denunciar cuentas que son incómodas al proyecto del #TUMOR. Abrir debates donde la intención no es defender un punto de vista, sino desesperar al oponente.

Obligarlo a insultar, denigrar u ofender de cualquier forma al incitador. Con estos elementos de prueba, se pide de inmediato la suspensión de una cuenta. Se cayó en la trampa y pusimos nuestra cuenta a merced de los grupos que esperan esas oportunidades, para reportar masivamente. Las cuentas suspendidas son de opinión y debate. Y es en el debate donde generalmente se violan los reglamentos de Twitter. ¿Por qué se violan? Porque son el tipo de normas ambiguas, que dan margen a cualquier interpretación.

Twitter dice que no es permisible el “spam” y la “manipulación de la conversación” en la plataforma. Pero no define cuáles son las conductas a evitar. Así es que el campo para aplicar sanciones es bastante amplio. Podemos violar las reglas de Twitter, aún sin darnos cuenta. Basta que el órgano regulador en esa plataforma interprete de forma diferente lo que escribimos y difundimos, para que nuestros mensajes sean considerados “spam”, o dañinos a la conversación general.

Las cuentas suspendidas violaron evidentemente las reglas del juego. Todos lo hacemos, puesto que son normas que dicen poco y tienen mil interpretaciones. Nada más que en este momento, la autoridad que regula esta red, aplica con las cuentas que apoyan al gobierno del presidente López Obrador, la letra de la Ley, sin ningún “favor”. Todo “tuit” puede ser considerado infractor. La interpretación que se haga sobre cualquier mensaje, o serie de mensajes, encuadrará siempre con el espíritu punitivo de la ley. ¿Qué se puede hacer al respecto? Hay defensas posibles en contra de esta estrategia que manejan los grupos opositores que comparten la visión del #TUMOR.

Primero que nada:

  • No polemizar con ellos.
  • No debatir con quienes no tienen interés en defender objetivamente una situación.
  • Ignorar a los que llegan a desatar la violencia escrita.
  • Silenciar o bloquear esas cuentas.

En segundo término y esto me parece lo más importante, dejar de lado ese apetito nocivo, que impulsa a algunos conseguir más seguidores. No dar interés al número de usuarios que siguen nuestras cuentas.

Lo importante en cualquier red, es nuestra opinión personal, respaldada con argumentos válidos.

Eso es lo que hace la diferencia entre un buen tuitero y otros que no lo son.

Si cancelan nuestra cuenta y nos sentimos desnudos por el número de seguidores que perdimos, estamos mal.

En realidad, nada hemos perdido. Un número al lado de nuestro perfil no nos hace mejores, o peores.

Yo en lo personal, trabajo la cuenta Malthus Gamba.

El día que la suspendan por alguna “infracción”, abriré otra con un nombre distinto al que uso actualmente. Opinaré lo mismo, porque sigo siendo el mismo. Cuentas que utilizan nombres alternos, permiten a los usuarios moverse con mayor libertad en la red. En mensaje directo se puede pedir apoyo a nuestros amigos en Twitter, para hacer crecer rápido la nueva cuenta. Así logramos recuperar alcance.

Cierro esta reflexión con un dato que me parece importante y que ya he expuesto anteriormente. El presidente López Obrador dice en forma constante: “benditas redes sociales”. Hay opiniones periodísticas que señalan que las redes, son la primera línea de defensa del presidente y que son impasables para la oposición.

Los usuarios, que representan a un ciudadano en cada cuenta, han dado la batalla diaria, sin pensar en “dar un paso atrás. Ni siquiera para tomar impulso”. Abandonar Twitter, como proponen algunos, no es alternativa para la primera línea.

No se abandona el combate, por triunfos pírricos del contrincante. Hay que seguir en Twitter, pelear en Twitter y dar batallas en contra Twitter. Solicitar a los directivos de esta plataforma, reglas más claras. Apuntalar las nuevas cuentas que suplen a las caídas.

Opinar objetivamente sin agresión alguna. Continuar ininterrumpidamente con el apoyo a la Cuarta Transformación y al presidente. La gente y las granjas de bots del #TUMOR, impulsan en este momento la propuesta de algunos tuiteros de izquierda, para abandonar Twitter. Saben que tienen la batalla perdida en esa red y que solo quedándose solos, dueños del terreno, podrán tener posibilidad en las próximas elecciones.

No les demos gusto. El campo de batalla en Twitter está en este momento repleto de banderas “chairas”. Si unas caen, levantamos otras. Pero esta guerra no la perdemos.

La Cuarta Transformación, va. Malthus Gamba