Sindicato Mexicano De Electricistas

Colegio Cervantes: reflejo de una sociedad en putrefacción

@AlamBeav

En la campaña presidencial de 2012, el ahora presidente Andrés Manuel López Obrador, pregonó como bandera la creación de una república amorosa; esto causo la risa de sus críticos y el ataque de sus opositores.

El candidato López Obrador, hablaba de la importancia del amor y los valores en la sociedad para lograr a través de ellos una transformación en la vida política y social del país. Para sus opositores esto parecía una tontería, algo innecesario para la sociedad.

Y es que, la honestidad, la gratitud, la humildad, la responsabilidad, la generosidad, la justicia, la lealtad, la paz, la tolerancia, el respeto… no eran un tema esencial para acabar con los grandes males en el México plagado de corrupción, intolerancia e injusticias.

Incluso las materias de civismo y ética dejaron de impartirse en varios niveles educativos, y así fue como nuestros jóvenes dejaron de entender la importancia de los valores, hablar de ellos era tomado a broma. Al mismo tiempo la inseguridad iba en aumento, lo mismo que la lista de asesinados, desaparecidos o secuestrados.

Conocimos casos de niños violadores, homicidas e incluso narcotraficantes, como el caso de “Juanito Pistolas”, ejecutado el año pasado a los 16 años y quien fuera reclutado tres años antes por un grupo criminal en Tamaulipas.

En el segundo viernes de este 2020, otra noticia impacto a México, pues en el prestigioso Colegio Cervantes, ubicado en Torreón, Coahuila, un niño de apenas once años, se suicidó después de disparar contra su maestra y otras seis personas, falleciendo la primera. 

El gobernador priista Miguel Riquelme, señaló que lo acontecido en el Colegio Cervantes fue influenciado por un videojuego, ignorando por completo la perdida de valores que han llevado a la sociedad mexicana a vivir estas situaciones.

Durante la administración de Felipe Calderón, cuando el país incremento vertiginosamente sus índices de violencia, varios estados intentaron prohibir los narcocorridos, porque consideraban que este género musical influenciaba al aumento de la violencia provocada por el narcotráfico.

La llegada de la Cuarta Transformación comenzó a cambiar el discurso de que sólo a través de las armas se acabaría con los grandes enemigos de México, y señaló que comenzaría una transformación en la vida política y social del país. Se llevó una reforma educativa en el que se haría obligatoria las materias de cívica y ética, se entregó la Cartilla Moral de Alfonso Reyes.

Al mismo tiempo que se les abrieron oportunidades a los jóvenes, con los programas sociales “Jóvenes Construyendo el Futuro” y “Jóvenes Escribiendo el futuro”, para que los millones de jóvenes que no estudiaban o no trabajaban, pudieran recibir un apoyo económico para continuar estudiando o capacitarse para el empleo.

Mientras que el presidente López Obrador prometía que “nunca más se le dará la espalda a los jóvenes”, la oposición criticaba dichas medidas, incluso el expresidente Felipe Calderón, considero que el dinero invertido en los jóvenes era “tirar a la basura” el presupuesto que debería ser invertido en seguridad.

Y es que, lo acontecido en Torreón es la muestra de la putrefacción de nuestra sociedad en todos los aspectos, que debe de ser combatida más allá de las balas, como lo dijo hace tiempo el presidente: “abrazos, no balazos”. Misma frase que le ha valido la burla de aquellos que hoy se preguntan: ¿Por qué suceden estas cosas?