El estado de Coahuila ha vivido secuestrado por la corrupción de los Moreira desde el 2005, dominio extendido hasta hoy por el actual gobierno que les cuida el negocio y lo mantiene boyante. Hoy el gobierno del estado presume con cifras controladas de seguridad, pero no informa sobre el desempeño económico de la entidad que lo tiene sumido en una deuda pública creciente, ni sobre la práctica generalizada de la corrupción, que campea en todos los ámbitos de la vida pública acompañada de la impunidad.

En los procesos electorales anteriores nadie parecía tener la menor oportunidad de arrebatarle el control de las cosas a la estirpe extendida de los Moreira, mientras en ese estado la maquinaria del PRI engulló incluso a la del PAN, acaparando el control de los procesos a través de las instancias electorales locales.

Sin embargo, hoy parece distinguirse una luz de salida al final del túnel, representada por Ricardo Mejía, subsecretario de seguridad y protección ciudadana, que es además el hombre fuerte del Presidente para coordinar la lucha contra la corrupción y la impunidad en el país, precisamente los males que aquejan con mayor intensidad al estado de Coahuila.

El desempeño del coahuilense Ricardo Mejía al frente de la lucha contra la corrupción y la impunidad a nivel nacional, lo ha distinguido como uno de los pilares en el trabajo más importante que se ha echado a cuestas la 4ª transformación, llamando la atención de los ciudadanos de su estado y de las fuerzas políticas, que ven en él la mejor alternativa para terminar con estos lastres en la entidad.

Cada jueves en las conferencias matutinas del presidente López Obrador, Ricardo Mejía nos da cuenta de más de 7 mil detenciones semanales de presuntos delincuentes en todo el país, de su presentación ante las autoridades correspondientes, del seguimiento a los procesos de vinculación, enjuiciamiento y sentencia de los casos más importantes, de la persecución y detención de sujetos principales generadores de violencia en los estados, de los casos ligados a jueces y oligarcas corruptos con su persecución y enjuiciamiento que hace tanta falta, de los procesos para hacer justicia en asesinatos de periodistas, activistas y feminicidios, así como de muchos otros con detalles sobre la coordinación que tiene a su cargo.

Recordemos que la paz es fruto de la justicia y esta se alcanza desterrando la corrupción y la impunidad, lo que permite al gobierno liberar fondos que son aplicados en hacer más justicia con quienes menos tienen.

Siendo esta la piedra fundamental de la 4ª transformación, la coordinación de las acciones que la hacen posible, convierte a Ricardo Mejía en una de las piezas más importantes del proceso que está cambiando las instituciones nacionales en instituciones incluyentes, dejando atrás las extractivas que todavía prevalecen en algunos estados, como el de Coahuila.

Este desempeño eficaz y persistente no ha pasado desapercibido para los coahuilenses. La semana pasada los integrantes del consejo de Morena en ese estado votaron para elegir al Coordinador de los Comités de Defensa de la 4T con miras al proceso electoral del año que viene, otorgándole 42 de los 65 votos a Ricardo Mejía, mientras los otros 3 aspirantes recibían 11, 8 y 4 respectivamente.

Como si fuera poco, este fin de semana se pronunciaron hasta simpatizantes panistas a favor de apoyarlo, hartos del yugo asfixiante que el PRI les colocó en el cuello para seguir controlando los negocios ilícitos de la entidad sin oposición alguna.

Está muy claro que si él ha sido capaz de coordinar con éxito el combate a la corrupción y la impunidad en todo el país, los corruptos en Coahuila no la van a tener fácil con Ricardo Mejía en el gobierno y ese estado podrá sumarse por fin al desarrollo pleno de un México con justicia.

Como dijo el Papa Pablo VI: “Si quieres la paz, lucha por la justicia”.

Por Erika