“La derrota tiene algo positivo:
nunca es definitiva.
En cambio, la victoria tiene algo negativo
jamás es definitiva”: José Saramago.

En la disputa por la nación la Ciudad de México es uno de sus principales escenarios. Centro de los poderes de la república, de los emporios mediáticos y empresariales. El Zócalo es sin duda el termómetro político del país.

La Ciudad tiene una larga tradición de izquierda en la lucha electoral, en 1982 el PSUM obtuvo la tercera parte de su votación presidencial en la capital, 286 mil de 822 mil a nivel nacional. En 1988 con todo y fraude electoral el PRI solo obtuvo el 27 % de votos, el FDN el 48 %, un millón 400 mil votos. En la primera elección de Jefe de Gobierno, Cárdenas ganó con el mismo porcentaje en 1997.

El voto útil por el Fox en 2000 jalo al candidato del PAN, obtuvo el 34 % de la votación, López Obrador ganó con el 37 %, un millón 608 mil votos. AMLO inició con 19 asambleístas locales y seis jefes delegacionales, gracias al ejercicio de gobierno se recuperó la ciudad, en 2003 su entonces partido obtuvo 37 y diez respectivamente. Desde 1997 el triunfo en la jefatura de gobierno ha sido para el partido en el que milita López Obrador.

La ciudad de México fue la primera en otorgar apoyos para adultos mayores, a personas con discapacidad y madres solteras; medicamentos y servicios médicos gratuitos, además del impulso a la educación con la creación de nuevas preparatorias públicas, entre otros. Posteriormente fue pionera en el seguro del desempleo y becas a bachilleres. También en la equidad de género y el reconocimiento a derechos civiles, sexuales y reproductivos, con las leyes de interrupción del embarazo y de sociedades de convivencia.

A nadie debe extrañar que los partidos del viejo régimen concentren sus baterías en la capital con campañas de desestabilización, de violencia, de uso político de la tragedia y permanentes noticias falsas. Lo que debe llamar la atención es que han obtenido resultados.

En 2021 mientras en el la mayoría de los estados del país Morena obtenía el triunfo en once gubernaturas y 18 congresos locales, “en la capital de la República, que siempre había estado a la vanguardia, ahora hubo un avance hacia el conservadurismo” señalo el Presidente el 11 de junio del año pasado.

Este año se disputaran seis gubernaturas y se pronostica el triunfo en cinco estados. La transformación avanza en el país, en Cdmx avanza la derecha, Morena y aliados obtuvieron un millón 747 mil en la elección de diputados federales y un millón 720 mil en la de diputados locales, la oposición prianista un millón 838 mil y un millón 813 mil respectivamente en 2021.

Una encuesta de Morning Consult ubica al Presidente como el segundo mandatario mejor evaluado del mundo con 71 %. Según reciente encuesta de Consulta Mitofsky su aprobación promedio nacional es de 62 %, por entidades es muy alta, por encima de los 60 puntos porcentuales, en 19 estados, destacan Oaxaca (79.4), Nayarit (78.8), Tabasco (77.8) y Quintana Roo (77.4). En la Ciudad de México su aprobación es de 51.6.

Hasta la fecha no hay una evaluación colectiva de los resultados de las elecciones en nuestra capital el año pasado, de la gestión en las alcaldías, de las candidaturas, de la dirigencia, que declaro equivocadamente el triunfo en diez alcaldías la noche de la elección, ni del congreso, donde la anterior legislatura difirió tres años la adecuación de las leyes a la Constitución local.

Un día después de las elecciones, el presidente se mostró satisfecho porque fueron libres, sin intervención del aparato de estado. Sobre la Cdmx declaró “yo creo que son varios factores y hay que aceptarlos como son. Creo que se tiene que trabajar más con la gente aquí en la Ciudad de México”. También “¿qué sigue?’. El pueblo, más pueblo, todo el pueblo que sea necesario, más pueblo”.

Pablo Gómez es experto en materia electoral, uno de los artífices de la reforma electoral que propone el Presidente. Sobre las el resultado de las elecciones especialmente en la Ciudad de México dijo tres días después de la jornada electoral: “debe llevar al presidente, a los diputados que sí fueron elegidos y a los senadores, que nunca dicen algo importante, a reforzar la interlocución con esa parte de la sociedad que no votó por nosotros, que es muy demandante y que tiene razón en sus exigencias”. “Nos perdió la soberbia” concluyó.

El avance del conservadurismo en la capital es más que una derrota electoral, un retroceso para para la democracia, los derechos y libertades conquistadas que hoy se extienden por todo el país. Consolidar la transformación en la Ciudad, que siga siendo la Ciudad de la Esperanza, es tarea de todos.

ADRIAN BEJERANO CEBALLOS Twitter: @bejerano_adrian

Por Columnas

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