Carlos Slim: El magnate neoliberal inconforme con la 4T

Por: @AlamBeav

Carlos Slim se ha vuelto en el vocero del “hartazgo social”, se lanzó contra el presidente López Obrador y su gobierno, pues según señala el magnate: “la corrupción, la pobreza y la falta de inversión frenan el desarrollo del país”.
Irónicamente el hombre más rico de México se le han olvidado varios puntos, que contrastan con sus declaraciones, pues no hay que olvidar el origen de su inmensa fortuna, la cual proviene de la privatización de Teléfonos de México (Telmex), una empresa que, según el gobierno de Carlos Salinas, estaba en la quiebra, por lo cual era necesaria su venta.

A partir de la cual Slim, cimento el inicio de su inmensa fortuna, que lo han posicionado como uno de los hombres más ricos del planeta según la revista Forbes; y es que, hay que recordar que la empresa entregada al ingeniero fue vendida con “facilidades” y a un precio de ganga; sumándole a ello los beneficios de los cuales hablaremos más adelante.

Es bien sabido que la mayoría de las empresas privatizadas por Salinas tuvieron claros conflictos de interés y favoritismos; entregando la riqueza nacional en manos de amigos, conocidos e incluso algunos dicen, prestanombres del presidente Salinas, de los cuales según se menciona, es Carlos Slim, si eso no es corrupción, no sé lo que es.
También el dueño de grupo Carso habla de la pobreza, esa que se ha ido asentando durante la época neoliberal, creando una brecha gigante entre los que ganan menos de un dólar al día para sobrevivir y los que como él, diariamente ganan millones de dólares y cotizan en las bolsas más importantes del mundo.
Cabe señalar también, que para acabar con la pobreza se necesitan trabajos, pero bien pagados, no como los que ofrece el ingeniero en todas sus empresas: meseras en los Sanborns con jornadas extenuantes y trabajos precarios; los vendedores de Sears, con un salario raquítico; o sus trabajadores en su banco Inbursa con inestabilidad laboral.

Queda claro que el dueño del museo Soumaya, no está muy interesado en mejorar las condiciones laborales de los miles de trabajadores; ni busca otorgar buenos salarios a sus empleados, sino que solamente es crítico a un gobierno que se a pronunciado abiertamente a acabar con la explotación laboral y la inequitativa brecha salarial.
Y, por último, también ha señalado la “falta de inversión”, cabe rescatar que, en el pensamiento del libre mercado, para que exista inversión y confianza de los inversionistas se necesitan condiciones de equidad, para poder competir en las mismas condiciones, ya seas un pequeño o gran empresario.

Sin embargo, Slim se ha aprovechado de su cercanía con el poder, ha creado grandes monopolios que impiden una sana competencia; hasta hace unos años Telmex controlaba grandes regiones el acceso de la telefonía fija, impidiendo que algunas medianas empresas pudieran dar servicio de la telefonía.

Por su parte Telcel fue considerado “agente preponderante” -un sofisma para no llamarlo empresa monopólica-, encareciendo sus tarifas de interconexiones para evitar que otras empresas pudieran competir, haciendo que millones de usuarios prefirieran continuar con su servicio a pesar de las altas tarifas.

Sin duda alguna, Slim es uno de los principales problemas para el avance económico, político y social de este país, pero en este país que Salvador Dalí consideró más “surrealista” que sus pinturas; el hombre que ha podido hacer mucho para sacar de la terrible situación que atraviesa México, exige que el gobierno de López Obrador haga un cambio, pero sin afectar sus intereses.

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